Ferrero Cuatro presentó su música en Italia
Carnavalitos, zambas, huellas y malambos, renovados
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ROMA.- Carnavalitos, candombes, huellas, zambas, malambos. Ritmos típicamente argentinos, mezclados y arreglados para composiciones de música popular contemporánea más que sugestiva, se oyeron en los últimos días en esta capital, donde muchos romanos quedaron hechizados por el grupo argentino Ferrero Cuatro. Liderado por el pianista y compositor porteño Rubén Ferrero, el conjunto aprovechó su primera gira por Italia para presentar su último disco, "Luz cardinal", obra que se dará a conocer a fines de julio en Buenos Aires y que cautivó sobre todo a los amantes del jazz, que pudieron disfrutar de una velada criolla en el popular barrio San Lorenzo, de esta capital.
Con Rubén Ferrero en el teclado y su tradicional pianica; Marcelo Meza en guitarra, charango y mandolina; Miguel Mendonça en batería y percusiones, y Ludovico Mori en saxo soprano, el recital entusiasmó al público, que terminó cantando, es decir, tarareando la melodía de uno de los temas. "Fue muy lindo; tuvimos una excelente acogida, y cuando terminamos todos cantando un tema que recompuse en base a una música que escuché en medio de la selva del Paraguay, fue como un abrazo de razas, que en realidad es una: argentinos e italianos somos lo mismo", dijo Ferrero a LA NACION.
El concierto comenzó con "Zamba en homenaje a Pablo Neruda" -"en realidad, dedicada a los tres Pablos, Neruda, Picasso y Casals, que murieron el mismo año", contó el músico-, siguió con "Candombe del puerto", "Malambo de la furia" -"que cuenta la historia del general Roca matando a los indios; por eso la furia"-, "Huella imposible" -compuesta por Marcelo Meza-, y varios otros temas, todos de Ferrero, salvo una peculiar versión de "Libertango", de Piazzolla.
-¿Por qué el disco se llama "Luz cardinal"?
-Como mi música abarca los cuatro puntos cardinales desde la esencia folklórica, me pareció un buen título. Es un disco que marca una evolución distinta de los otros treinta que hice. Por más que haga música esencial, lo interesante es hacer música que pertenezca a 2004, y no a 1995.
-¿Puede subsistir un músico en la Argentina?
-Al músico le pasa lo mismo que a un empleado: tiene que luchar muy fuerte. La situación es muy difícil para la gente que hace o estudia música. Desde hace diez años se dejó de producir lo artístico de calidad, aunque hay movimientos muy fuertes y, por otro lado, nadie puede comprarse los instrumentos. Debe de haber un 20% de la población argentina que no estudia música porque no hay elementos. La contrapartida es que hay mucho talento, y ahora, desde la crisis, una ebullición: las crisis sacan lo mejor de la gente.





