Gerardo Gandini, premiado en España
El galardón es equiparable al célebre Cervantes
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MADRID.- "Es el galardón más importante en el mundo de habla hispana, es la primera vez que se lo dan a un argentino y estoy, naturalmente, contento y agradecido", sintetizó el pianista y compositor argentino Gerardo Gandini, al recibir aquí el premio Tomás Luis de Victoria, considerado el Cervantes de la creación musical.
Este porteño nacido en 1938 y autor de cerca de 150 obras -entre ellas la ópera La ciudad ausente , basada en la novela de Ricardo Piglia- se define como un compositor de pies a cabeza, profesión que -dice- "se sufre mucho" al ejercerla.
"Yo tengo una rutina de cuatro o cinco horas, encerrado en el estudio y sufriendo. Porque, al contrario del placer que se siente al tocar el piano, el acto de componer no produce ninguna satisfacción, a no ser que aparezca la idea", explica.
En su caso, el encuentro con la creación se produjo, justamente, de la mano del piano, instrumento que, a los cinco años, simulaba tocar, usando para eso, la máquina de coser de su madre. Su padre no quería saber nada con que fuera músico por aquello de "te vas a morir de hambre". Pero la vocación se impuso. Y allí está el artista, por suerte.
Ex pianista de Astor Piazzolla, Gandini no se detiene mucho en esa etapa, de la que dice: "Llegué un poco por casualidad, porque lo mío es la música clásica". Sin embargo, admite que el tiempo junto al fallecido creador "fue como una especie de doctorado", a tal punto que llamó Postangos a sus composiciones posteriores a esa etapa.
El acta del jurado, que lo eligió entre más de 60 aspirantes, reconoce en Gandini la "apertura a la innovación y difusión de la música contemporánea y la creatividad puesta en juego en la construcción del diálogo entre pasado y presente, mediante un lenguaje compositivo capaz de interesar a audiencias de diversas franjas de edad". Y sostiene que eso ocurre "irremediablemente" por sus incursiones más allá de la música clásica.
En la ceremonia de entrega del premio, en la que participó el ministro César Antonio Molina, Gandini tocó uno de los postangos y una composición nueva, especialmente preparada para la ocasión. Hubo una ovación para premiarlo. "Fue una ceremonia muy protocolar, pero, al mismo tiempo, muy emocionante", dijo, después, en diálogo con LA NACION, en el que demostró ser dueño de un humor generoso.
-¿Cómo se enteró de que había ganado el premio?
-Fue pura sorpresa. Estaba en Buenos Aires, curiosamente haciendo de jurado para otro premio, cuando me llaman por teléfono y se pone el presidente de la Sociedad General de Autores (SGAE). Lo primero que me dijo fue: "Enhorabuena". Casi me caigo de espaldas porque yo, de este asunto del premio, casi me había olvidado. Como había sido finalista en ocho oportunidades, no pensé que la cosa fuera a cambiar.
-¿Qué significa haberlo ganado?
-Yo diría que es algo así como haber ganado el Cervantes para la música.
-Se lo da el rey también.
-No, ése es un detalle que falta.
-¿Le cambia la vida con esto?
-¡No! ¡Qué va! Sí me ayudará a cambiar un poco la casa, porque está en obras. Y justo el dinero del premio vendrá bien para apurar la cosa.
-¿Hubo muchos argentinos en la entrega del premio?
-La verdad, no. Muchos amigos españoles y algunos argentinos muy queridos.
-En materia musical, ¿qué le falta en la Argentina?
-Para no cansarla, hablaré sólo del auditorio. El de Madrid es impresionante. En Buenos Aires, cerrado el Colón, no hay nada. Iban a hacer uno en Las Heras y Salguero, donde estaba la ex Penitenciaría. Pero luego hicieron una plaza a la que, por cierto, ahora le han puesto rejas.
-Hablando de eso, ¿qué opina de lo que está ocurriendo con el Teatro Colón?
-Que es terrible. Que es un poco lo que ocurre con todo el país, no se sabe qué hacer y entonces se destruye y se improvisa. No hay una política cultural. Y allí están las consecuencias.
-¿Se va contento de Madrid?
-Feliz. Y muy agradecido.


