Herencia tanguera
El conjunto inició una nueva temporada con cambio de integrantes. Ahora ya no es Horacio sino su hijo, César Salgán, el compañero de Ubaldo De Lío
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Hacia fines de 2003, cerca del cierre de la novena temporada del espectáculo "Encuentro a todo tango", en el Club del Vino, Horacio Salgán dijo basta: "Necesito un descanso". Unas vacaciones que le reclaman sus 87 junios de vida y más de 70 de actividad musical.
Así fue que esa tanda de conciertos de 2003 la terminó su viejo compañero de ruta, el guitarrista Ubaldo De Lío, junto al resto de los músicos que integraron el grupo durante el último lustro: Néstor Marconi en bandoneón, Julio Hermes Peressini en violín y Oscar Giunta en contrabajo, más Leonardo Marconi (hijo de Néstor) en el piano.
Pero las decisiones más cruciales llegaron en marzo, cuando ese clásico que, a estas alturas, es el "Encuentro a todo tango" debía comenzar su décima temporada. Luego de algunas idas y venidas se retomó la idea de que César Salgán, hijo de Horacio, tomara la posta de su padre en el grupo. Con él llegaron otros cambios. Los Marconi y Giunta continúan en el espectáculo como trío (porque desde hace varias temporadas se presentan con esa formación), pero su lugar en el quinteto ahora lo ocupan Angel Bonura en contrabajo y Carlos Corrales en bandoneón.
Faltan unos minutos para que comience el show y César Salgán está sentado a una mesa del restaurante del club, en el mismo lugar donde tantas veces, durante casi una década, su padre esperaba la hora de subir a escena. "Horacio es alguien que ha trabajado toda la vida. Prácticamente no ha tomado vacaciones y a su edad, casi 88 años, necesita un descanso. Sólo él sabe si ese descanso será para siempre o para recuperar fuerzas", dice César, un rato antes de dirigirse al escenario. Sentado a la misma mesa está Ubaldo De Lío dispuesto a completar la frase: "Y lo que todos esperamos es que retome, que vuelva. Pero está en él..."
-De Lío, ¿extraña a su socio de tantos años?
Ubaldo: -La verdad que sí. Pero ahora está César, que es la segunda generación. El venía ensayando con Bonura y Corrales, y cuando hubo que tomar una decisión formal César quiso tocar con ellos. Por eso decidimos integrarlos al nuevo Quinteto Real.
-¿Es una nueva etapa?
Ubaldo: -Etapa de juventud. Porque este quinteto, desde que se fundó, se fue renovando. Ahora sucedió lo mismo. Como primer paso diríamos que es una formación nueva y de muchachos jóvenes.
-Para vos, César, ¿es continuar con el estilo?
César: -Lo es, pero no tengo que esforzarme para eso. Lo tengo incorporado, disfruto de tocar la música de mi padre. Mi estilo y la concepción de arreglos son casi los suyos, aunque no signifique que pueda tocar como él. Por un tiempo vamos a mantener el repertorio actual del quinteto y más adelante agregaremos otros temas. Incluso, Ubaldo me mostró una milonga que compuso hace poco y que me pareció una belleza. La idea es que esta formación sea definitiva. Para mí es muy importante estar tocando la música de mi padre junto a De Lío, que es un placer y una enseñanza. Porque sin querer transmite y enseña, sin hablar; tocando. Ojalá que Ubaldo siempre quiera tocar conmigo.
-¿Quedaron peleados con Marconi y Giunta?
Ubaldo y César: -Noooo (responden a coro).
César: -Lo que pasa es que mi padre decidió parar de un día para el otro. Por eso siguieron trabajando con aquella formación. Y cuando llegó el momento de comenzar la nueva temporada surgieron otras cosas. Pero tenemos una buena relación y respeto profesional.
Ubaldo: -Lo principal es que el Quinteto Real siga trabajando y dándose a conocer a la gente nueva. Vamos a seguir.
César: -Somos todos gente joven (dice ante la sonrisa cómplice de casi 75 años que lleva De Lío).
-¿Eso incluye proyectos fuera de este ciclo de los sábados?
César: -Hace años que se reciben propuestas del exterior, pero mi papá ya no puede soportar 14 horas de avión.
Ubaldo: -Y ahora estamos haciendo esto nosotros y vamos a salir. Pero a lo mejor dentro de unos años tenga que plantar yo.
-¿En ese caso su hijo Gabriel, también músico, podría ocupar su lugar?
Ubaldo: -Claro, por qué no. Es un grupo para que se renueve con el tiempo. Fíjese que está Corralito (Corrales) y como ahora tuvo un problema de salud hoy vino Julio Pane.
-Un reemplazo de lujo.
César: -Claro. Obviamente que se necesitan buenos músicos, aunque también creo que mientras estén los arreglos de Salgán y la presencia de Ubaldo, el quinteto va a sonar. No hay manera de alejarse de ese estilo.
-¿Qué te juega en contra en esta tarea?
César: -La presión por el reconocimiento de mi padre. Eso se hace sentir. Pero estoy recibiendo de él un apoyo muy sincero. Creo que necesito que pase un poco el tiempo para olvidarme de que soy el hijo de Salgán.
-Para no sentir que estás dando examen.
César: -Sí. No sé si realmente es lo que la gente piensa o soy yo el que cree que la gente está pendiente de eso. Pero sé que me voy a olvidar. No es lo mismo la primera actuación que la décima. Debo superar este tiempo, que es el más difícil.
Ubaldo: -Yo también me estoy acostumbrando. Cuando estoy tocando miro hacia el piano y no veo a Horacio sino a una persona joven.
-¿Cuesta?
Ubaldo: -No. A César lo conozco desde que nació. Y lo bueno es que está tomando el mismo camino musical. De otro modo extrañaría más.
-Me imagino. Desde la creación del dúo Salgán-De Lío pasaron más de 45 años.
Ubaldo: -Claro. Fue a fines de 1957. Son muchos años, ¿no?
Agrupación con historia
A fines de 1957, Horacio Salgán y Ubaldo De Lío crearon su dúo de piano y guitarra durante las trasnoches del club Jamaica, cuando luego de tocar cada uno por su lado, con diferentes conjuntos, se trenzaban en diálogos tangueros. Un par de años después le dieron forma al Quinteto Real. Desde entonces pasaron por sus filas los contrabajistas Rafael Ferro, Kicho Díaz y Omar Murtagh, los violines de Enrique Mario Francini, Antonio Agri y Julio Peressini (quien sigue en el grupo) y los bandoneones de Pedro Laurenz, Leopoldo Federico y Néstor Marconi, entre otros.
Ahora es el momento de un nuevo recambio. "Vine a ver al quinteto tantas veces y siempre pensé: "Qué lindo sería tocar acá". Hay una cuestión con el trabajo de Salgán: es tan musical, tiene tantas sutilezas. Esta música sale sola, fluye. Ojalá que Horacio quiera venirse un día a tocar con el quinteto", dice el contrabajista Angel Bonura.
Antes de sumarse al Quinteto Real, el último año, este músico había participado, junto a Peressini, Carlos Corrales y Gabriel De Lío en un proyecto de César Salgán que retomaba el estilo de Salgán padre. "Es un poco la herencia. No sólo por correspondencia material sino artística. Del estilo, de cómo se genera esta música -completa Bonura-. Muchos tomaron la influencia de Salgán, pero no suenan igual."
Para agendar
- Encuentro a todo tango El Néstor Marconi Trío y el Quinteto Real.
Club del vino
Cabrera 4737. Sábados, a las 21.30. Entradas desde $ 20





