La ceremonia de la canción
Cecilia Todd / Musicos: Cecilia Todd (cuatro y voz) y Matías Martino (piano) / Sala: Café Vinilo, Cabrera 3780 / Nuevas funciones: Todos los días, a las 21, hasta el 15 de junio / Nuestra opinión: muy bueno
Sentados a una mesa de la sala de espectáculos, cinco personas hablan todo el tiempo. Comparten sus cosas y cuchichean creyendo que eso no va a afectar la escucha atenta del resto del público, que disfruta de unas canciones realmente bellísimas. Mucho se ha reflexionado acerca del arte. Quizás esta conclusión que surge de una experiencia de concierto pueda aportar algo más a ese acervo: arte es ese puñado de canciones que en la voz de determinado artista logra que cinco personas que no quieren dejar de hablar se callen y presten atención, disfruten y hasta se emocionen como lo hace el resto (100 o 200 personas) que conforman el público de esa noche. Puede sonar a comentario con sorna, pero no lo es. Se trata de la sorpresa que causa a veces llegar a la conclusión de que una, dos, tres o cuatro canciones tienen el poder de enmudecer al público.
El espectáculo que por estos días está presentando Cecilia Todd en Café Vinilo tiene ese poder, esa fuerza. Tiene arte. A la cantora y compositora venezolana le alcanzan un par de canciones sobre ese escenario para sentirse como en casa. Se sabe, Cecilia vivió en nuestro país en la década del setenta, grabó su primer disco acá y luego regresó muchas veces para dar conciertos. De hecho, sobre este escenario es la tercera vez que hace un ciclo de conciertos. La diferencia con los anteriores es que ahora, además de acompañarse con su cuatro, la secunda el pianista Matías Martino.
El cuatro y el piano no son instrumentos que simpaticen con gran facilidad. No siempre los rasgueos de las cuerdas y los batidos de la resonancia del teclado se amalgaman de la mejor manera. En general, los temas donde la voz está acompañada por uno solo de los instrumentos es cuando más se luce. Sin embargo, el pianista parece ser consciente de las diferencias. Por eso la articulación en su modo de tocar lima las asperezas y achica las distancias entre ambos instrumentos. Su trabajo en ese aspecto es finísimo.
Por encima de todo está la voz de Todd, siempre cálida y al servicio de un repertorio bellísimo que pinta un colorido mosaico de formas musicales de Venezuela y de otros países del continente americano.
Las canciones de Henry Martínez ("A tu regreso", "Oriente es otro color"), Simón Díaz ("Caballo viejo"), Ernesto Luis Rodríguez ("Raíz de pueblo"), Violeta Parra ("La jardinera"), Jorge Fandermole ("Coplas para la luna llena"), las propias de Cecilia y hasta una que Otilio Galíndez y Henry Martínez escribieron especialmente para ella ("O tal vez") son piezas brillantes que la cantora sabe tratar y mostrar.






