La dulzura vocal que se hace canción
La artista colombiana compartirá el escenario del Teatro Coliseo con Jorge Fandermole
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La ascendente cantautora colombiana Marta Gómez es de esas personas que ya merecen un upgrade de pasajera frecuente por tantas visitas a nuestro país. Llegó por primera vez en el peor momento. De la Argentina, no de su carrera. Ella era una muchacha veinteañera que estudiaba en el Berklee College of Music y cantaba en las calles de Boston. Un día conoció allí a Raúl Carnota, que había viajado para dar clases magistrales de folklore argentino. Le dijo que quería cantar en Buenos Aires y Raúl, con mucha generosidad, le abrió la primera puerta. Era fines de 2001 y la Argentina estaba al borde del estallido. Una década y media después, el que la recibirá como anfitrión sobre el escenario del Teatro Coliseo será Jorge Fandermole. Pasado mañana compartirán un concierto dentro del festival Mestiza Música.
Claro que Marta ya tiene siete disco publicados, un público bien ganado en varias ciudades del mundo y amigos con los que ha generado una empatía personal y artística. Si en los extremos de su conexión Argentina están dos de los más inspirados cantautores de las últimas décadas, Carnota y Fandermole, el medio de ese puente tiene nombres como Juan Quintero, Luna Monti, Franco Luciani y Manu Sija entre otros con los que compartió canciones y conciertos.
Hoy, Marta vive en Barcelona con su marido colombiano y su hijo catalán. Su propia vida va marcando el pulso de sus canciones y la distancia que toma de su hijo es la que determina su agenda. "Nunca me voy más de once días. Si la gira requiere de más tiempo, hacemos las valijas y viajamos todos", dice, sentada a la mesa de una confitería porteña. El plan de esta visita no va a superar los once días, incluye conciertos en Rosario, en Tucumán y el que dará con Fander, pasado mañana.
-¿Cómo lo conociste a Fandermole?
-Primero conocí algunas de sus canciones sin saber que eran suyas. "Sueñero", por ejemplo, o las que cantaba Baglietto. "Cuando" y otras. Hace cinco años produjimos con mi marido unos conciertos y cuando fuimos a Rosario me dijeron que Fandermole quizás vendría a verme al show. Entonces busqué qué era lo que había escrito y descubrí más y más canciones. A él por su parte también le fue llegando información mía. Cuando hice mi disco Canciones de sol le escribí para decirle que quería grabar "Diamante" y le pedí que la cantara conmigo en Buenos Aires. Lo hicimos el año pasado y el productor Daniel González nos propuso este concierto juntos. Luego Fander armó el show que tendrá a su banda, a mi grupo y los momentos en los que tocaremos juntos, que serán la mayor parte del tiempo.
-Hacés una canción de autor desde el folklore latinoamericano, sin estar limitada a las músicas de tu país. ¿Eso es lo que cautiva al público?
-No lo sé. No creo que la gente me vaya a ver por cantante. Tampoco por mis canciones. Incluso en mis repertorios incluyo música de otros. Creo que es cierta dulzura y las historias lo que más gusta.
-¿Cómo surgen proyectos que van más allá de los discos, como el tema "Para la guerra nada", donde participan muchos artistas, cada uno desde su lugar?
-En la medida en que aparecen nuevas herramientas. Mi marido me propuso hacer algo circular en momentos donde la gente estaba con ganas de participar. ¿Te acuerdas de ese desafío de tirarse agua fría en la cabeza? [Tuvo como finalidad generar conciencia en torno a la esclerosis lateral amiotrófica; sólo en los Estados Unidos, la campaña ha recaudado más de 41 millones de dólares en menos de un mes]. Invitamos a siete amigos para que se sumaran y lo siguen haciendo. Soy bastante clásica, pero la tecnología te va dictando. Además, conozco a bastante gente. Por ejemplo, me gustaría grabar un día con René Residente. Seguramente que si sucede no será una zamba mía sino algo de lo que él hace. Es decir, no me sale a mí, pero no me niego a otra cosa.
-¿Cuánto hay en todo lo que contás de la chica que a los 18 se fue a estudiar a Berklee?
-Es raro. Compuse "Canción de cuna" a los 20 años. Hasta los 38 de hoy es mucho tiempo. Pero siento lo que había escrito en aquella canción, cuando ni remotamente había vivido todo lo que dice esa letra. Lo que siento ahora es más autoridad para cantar algunas cosas. Creo que soy lo que fui a buscar en Berklee. Un día vi una entrevista donde Juan Luis Guerra se encontró allí. Contó que fue a estudiar para ser guitarrista de jazz y un día le preguntaron cómo era la música de su país y tocó una bachata. Ahí se dio cuenta de que era eso lo que debía hacer. Yo fui con la mente abierta. Cantaba reggae, calipso, salsa, tango, música, brasileña, jazz, boleros. No hay que encerrarse en una cabaña para encontrarse. Hay que salir a la calle y tocar. Eso siempre le digo a los jovencitos.
Marta Gómez y Jorge Fandermole
en el Festival Mestiza Música
Pasado mañana, a las 20.30
Teatro Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1125





