"La ópera no tiene por qué ser cara", dice Daniel Suárez Marzal

Adelanta que buscará que el teatro resulte cercano a la gente
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30 de enero de 2002  

El director escénico y regisseur operístico Daniel Suárez Marzal acaba de hacerse cargo de la dirección del Teatro Argentino de La Plata. Hasta el momento, venía desempeñándose como director de la Comedia de la Provincia de Buenos Aires.

Para este platense que desarrolló su carrera en Buenos Aires, España y Alemania, llegar a esta sala tiene una fuerte significación. La primera ópera que vio en su vida fue en la vieja sala del Argentino. Allí comenzó sus estudios de cantante y hasta participó en "Cosi fan tutte", la última ópera que se dio en el teatro antes de que se incendiara, en 1977.

Llega a este cargo en un momento muy particular: el año último, el Argentino no pudo terminar su temporada por problemas de presupuesto. Suárez Marzal conoce muy profundamente las dificultades que deberá afrontar. "Acá tenemos el hábito de pelear con bueyes muy duros", dice. Pero está ilusionado con lograr mantener la enorme estructura del Argentino, que cuenta con tres salas y tres elencos estables (orquesta, coro y ballet).

Por el momento no especifica el monto del presupuesto que tendrá, ni tampoco habla de la programación. "Primero quiero sentarme en el teatro y ver la realidad", aclara. De lo que si está seguro es de que tratará de mantener el nivel de excelencia que venía desarrollando su antecesor en el cargo, Pedro Pablo García Caffi.

"Dada la situación del país tenemos que repensar no ya el problema presupuestario, sino el sentido de tener un teatro como éste en la provincia de Buenos Aires. Siempre estuve en contra de ciertas estructuras sectorizantes donde la ópera y otras manifestaciones están como preservadas. Este es un momento de reto para nuestra imaginación y para replantearnos cosas sobre nuestra existencia como país. De algún modo, tenemos problemas económicos porque tenemos problemas culturales y no al revés. Tenemos que sacarnos de la cabeza que la cultura es decoración. Tenemos que mirar hacia nosotros. Hay que confiar en nuestros artistas. Hemos perdido muchas posibilidades de ser los referentes de nosotros mismos. Este país tiene cuatro de los diez mejores tenores del mundo y no es posible que estemos siempre, en estado de agonía, buscando a los cantantes por allí."

-¿Cuál sería, en principio, su proyecto para este complejo teatral?

-El planteo es que este centro de las artes y el espectáculo que es el Argentino lo sea de verdad, sin retaceos. Para la ópera, pero también para el ballet y para los espectáculos musicales, clásicos y populares. A mí en particular me molestan estas palabras que diferencian porque estoy convencido de que le han hecho mucho mal a nuestra cultura. Tenemos que esforzarnos para encontrar de qué manera vamos a hacer muy cercano este teatro a la gente, por ejemplo.

-Durante su gestión en la Comedia concretó muchos intercambios con los partidos de la provincia. ¿Esto va a mantenerlo?

-La subsecretaria de Cultura de la provincia, Cristina Alvarez Rodríguez, me ha pedido que no sólo hagamos centro en La Plata, que usemos las fuerzas que hay en Mar del Plata y Bahía Blanca. Me interesa también utilizar las fuerzas de otras provincias que están haciendo ópera. Córdoba, especialmente, está realizando una verdadera patriada y con ellos me gustaría compartir producciones y coproducciones. Lo mismo con Santa Fe y hasta con el Teatro Roma, de Avellaneda.

-Tiene un concepto muy popular de la ópera...

-La comparo con el fútbol y los toros, por las pasiones que despierta. Si no se logra tener público con la ópera es que uno no la está haciendo bien.

-¿Qué pasa con el presupuesto? En 2001, la temporada no pudo desarrollarse por falta de dinero.

-Este año será más complicado. Tenemos que ser imaginativos. Habrá menos dinero, pero buscaremos más soluciones. No es una época para brindar con champagne. La cultura para mí no es diversión, aunque también lo sea. Es mucho más que eso. Tenemos que rompernos la cabeza para poder hacer. Pero en esto no estamos solos: el país está en emergencia. En la medida en que vayamos dando muestras de que estamos haciendo algo para la comunidad, vamos a recibir también mayores apoyos. La ópera no tiene que ser necesariamente cara. He tenido discusiones y hasta algunos desprecios por haber propuesto producciones económicas de ópera, desde una estética de la economía, de la pobreza. Aun las cosas que tengan cierto esplendor pueden no ser tan caras. Vamos a contar con el bagaje fundamental de los artistas argentinos, y también los uruguayos y los brasileños.

-¿Podemos conocer detalles de la programación en la que está pensando?

-Quiero apostar por títulos que tengan una convocatoria amplia, tratando de no repetir los que se han hecho últimamente, incluso en el Colón. Apostar también por obras argentinas que hace tiempo que no se dan y por la reapertura del concurso de creación operística, que el Colón abandonó hace tiempo. La orquesta, el coro y el ballet del Argentino son cuerpos de extraordinario nivel. No podemos darnos el lujo de tenerlos inactivos. Es un momento crucial del país. Debemos hablar de nosotros. Todos estamos en problemas. Lo que tenemos que obtener es excelencia y velocidad en la invención de un procedimiento para que el teatro esté en funcionamiento plenamente.

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