La siesta santiagueña tuvo otro ritmo
Por primera vez se realizó la versión rockera del festival
1 minuto de lectura'
SANTIAGO DEL ESTERO.- En los últimos seis meses, el club Sarmiento de la ciudad de La Banda sólo supo de llenos totales, fiestas y alegrías.
En febrero, cerca de cien mil personas acompañaron las cuatro noches del 21° Festival Nacional de la Salamanca; en mayo, el club bandeño obtuvo el ascenso al Torneo Argentino B ante diez mil personas y, si algo le faltaba para cerrar un semestre histórico, eran los dos atardeceres de la edición inaugural del Salamanca Rock, que reunió este último fin de semana a poco más de 25.000 almas sedientas de rock. El municipio local, ya sabedor de su éxito en folklore, apostó al rock con los temores propios de un debutante, pero a la hora de armar la grilla de artistas jugó en primera división.
Desde las 15, se presentaron L. B. Roots, Kooper, Shute Reggae, Aviones de Papel, 1000 Mother F.A.C.A., Valores Reggae, Daño Cerebral y Eduardo Schmidt (ex cantante de Arbol), La Yumba y los potentes salteños de Luka Makonia, un trío arrollador que se ganó el corazón y el aplauso de los presentes, con su fuerza y despliegue en el escenario.
El cierre fue para Las Pastillas del Abuelo, agrupación favorita del público juvenil, que realizó un show sólido y prolijo. Las Pelotas y Los Cafres le pusieron el broche de oro a un día que tuvo una tarde soleada y una noche más bien fría, bien típica del invierno santiagueño.
La del sábado también comenzó en la siesta santiagueña con Cruxial Clan, Daiban Shee, Reinarás, Patones y Tus Monitores, siendo esta última la primera en llevarse los grandes aplausos de la tarde. Luego fue el turno para Alimaña, Turvia, La Gallega y Aridos del Norte (A.D.N.). Los locales La Calle y Manthra fueron ovacionados al caer la tarde, ante un ya colmado club Sarmiento.
Y con la noche salamanquera, más acostumbrada a las chacareras, zambas, gatos y escondidos, llegó el turno de Catupecu Machu, quienes brindaron un espectáculo electrizante y lleno de potencia. El público juvenil enloqueció con la banda de Ruiz Díaz, en tanto los de treinta para arriba aplaudían y esperaban a la Aplanadora. Divididos, ese trío que conmueve a todos los escenarios a los que sube, descargó toda su energía en La Banda. Canciones de Amapola 66 y los clásicos de siempre fueron cantados por las más de quince mil almas que colmaron al estadio.
Pasó La Salamanca Rock, definitivamente, la fiesta rockera más importante del norte argentino.


