La traviata: con el brillo de la soprano Carolina Gómez

Crédito: LILIANA MORSIA
Virginia Chacon Dorr
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29 de mayo de 2019  • 17:00

La traviata, de Giuseppe Verdi. Dirección escénica: Ana D’Anna. Dirección musical: Antonio Maria Russo. Elenco: Carolina Gómez, Ivana Ledesma (Violetta Valéry), Sebastián Russo, Pablo Urban (Alfredo Germont), Ernesto Bauer, Juan Font (Giorgio Germont), Josué Miranda, Pablo Urban (Gastone), Rocío Arbizu (Flora Bervoix), María Almeida (Annina). Juventus Lyrica. Sala: Teatro Avenida, Av. de Mayo 1222. Nueva función: 1 de junio. Nuestra opinión: muy bueno.

Las óperas de Juventus Lyrica empiezan antes de la obertura: cuando uno se acomoda en la butaca, tiene una imagen sobre el escenario para ponerse en clima. Esta vez es el retrato de la decadencia: en una subasta en París, manos hurgan bienes que han sido desprendidos de sus originales dueños en situaciones (invariablemente) poco venturosas. ¿Será la subasta de los bienes de Violetta Valéry en vida? ¿O luego de su muerte? No importa, el cuadro sigue marcando desasosiego.

En esta puesta el eje es Violetta, una mujer que (a pesar de su endeble salud) brilla en la adversidad, y más aún en el centro de una fiesta. La soprano Carolina Gómez conquistó un rol soberbio con su actuación y voz. Ya desde el final del primer acto, con una brillante ejecución de las exigentes coloraturas, Gómez se aseguró una actuación trascendente. Su partenaire, Sebastián Russo, encarnó a un Alfredo con pulcritud vocal y una actitud dramática apocada. Ernesto Bauer interpretó a un gran Giorgio Germont, y junto a Gómez lograron emotivos dúos. El resto de los intérpretes cumplieron sus roles con suficiencia.

La puesta es simple y efectiva. Con proyecciones y escuetos elementos, D’Anna logra montar distintos ambientes: al principio admiramos una bella cúpula para la fiesta, luego un bosque de árboles en otoño nos marca el advenimiento de la tragedia, y finalizamos con una ventana por la que parece entrar la tímida luz que asiste al final de Violetta. La iluminación juega un papel central para hacernos sentir la intimidad de los solos y dúos, así como la fastuosidad de las masivas fiestas. La orquesta trabajó con gran esmero los contrastes dinámicos y de tempi, delineando los temas con lirismo y refinamiento.

Juventus Lyrica comenzó la temporada con brindis a la altura de su 20º aniversario, en una fiesta cuya anfitriona sobre el escenario coronó una magnífica velada.

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