
Living la vida tranquila
El cantante está en Buenos Aires para promocionar su primer disco en vivo, grabado en agosto en el marco del especial MTV Unplugged
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Remera blanca, pantalón cargo y zapatillas. Una cara de cansado que no opaca la sonrisa dispuesta, sincera, esa que ya hace tiempo tomó al mundo musical por asalto. Dice Ricky Martin que no sabe de qué país despegó antes de aterrizar en Buenos Aires. Que estuvo unos días en España, en México y en Panamá. Un poco bromea y otro poco, no tanto. Es que Buenos Aires es una de las tantas paradas de la gira para promocionar el disco que grabó en vivo durante el especial MTV Unplugged que realizó en Miami el 18 de agosto pasado. Como toda visita de este tipo, los compromisos suelen acumularse en la agenda del cantante: anoche, una visita a ShowMatch, mañana la grabación de una escena de Sos mi vida. Pero antes de todo eso, apenas bajado del avión que lo trajo de alguna parte el cantante charló con LA NACION.
-¿Por qué hacer ahora este disco, en vivo, acústico?
-Creo que era tiempo de volver al comienzo. En un momento te dejas seducir por lo que trae el escenario, esa euforia, esa adrenalina. Hoy las prioridades son diferentes. Me veías hace diez años y me ves ahora y la motivación viene de otro lado. Hacer el Unplugged ahora me deja volver al comienzo, literalmente. Casi al niño que dejé atrás hace mucho tiempo. Es importante que las decisiones salgan de un lugar puro, a lo mejor hasta con un toque de ingenuidad. No sé si quiero volver a la euforia y a la adrenalina en la que viví y que hoy tacho de demencial.
Esos tiempos veloces, demenciales, de los que habla el cantante fueron aquellos que tomaron la velocidad de la luz en 1998 con una actuación en los premios Grammy que, según The New York Times, convirtió a la estrella de la música latina en una superestrella a secas, sin fronteras.
"Vivía con diferentes obsesiones en el pasado y esas obsesiones me dejaron, afortunadamente, llegar a un lugar importante, significativo, donde pude llevar mi lengua, mi idioma a diferentes partes del mundo. Por ejemplo: éste es un CD en castellano que va a ser lanzado en 29 países no hispanohablantes. Y para mí, ahí está el éxito", dice Martin, tranquilo como si el coro de chicas que le grita del otro lado del vidrio, en la vereda de enfrente del hotel, estuviera a miles de kilómetros.
-¿Cómo fue el trabajo para seleccionar las canciones del disco?
-Cuando estuve frente a mi computadora para elegir los temas se me estaba haciendo bien difícil la elección, pero la cosa se hizo fácil cuando pensé qué canciones no volvería a cantar. Automáticamente cayeron diez de la lista. Es que no se trataba de hacer un grandes éxitos, sino un disco que presentara canciones que activaron algo en mí, hace tiempo ya, y reinventarlas. Fue un ejercicio muy saludable, hasta el punto de escuchar temas que ya me había olvidado de que tenía. Mucha gente me dice: «Cuántas canciones nuevas». Pero estrenos son sólo tres. El resto son canciones que he revivido y que, con los arreglos nuevos, despiertan cosas diferentes en quienes las escuchan.
Entre los nuevos temas figura "Tu recuerdo" y su grabación resume el espíritu de todo el especial televisivo, en venta junto con el disco que ya lleva más de 35.000 copias vendidas en la Argentina. Cantado junto a Mary, la voz del grupo malagueño Chambao, y Tomi Torres, el productor de todo el álbum, el tema fue grabado sin ensayos. "A puro instinto", dice Martin, "Mary bajó del avión, vino al estudio y grabamos. Y fue un riesgo porque ¿qué tal si no teníamos química? Hubiésemos tenido que retocar cosas en posproducción. No fue así para nada. Lo que grabamos esa noche quedó y eso es lo que tienes en el disco."
-Algo de eso decís en el especial de MTV, "acá no hay enchufes, lo que sucede en el escenario es todo".
-Son muchos los detalles que tienes que cuidar. Se trata de buscar ese balance entre estar como en casa pero a la vez muy enfocados. Hasta mis músicos, que son unos charlatanes, estaban distintos. Ellos también volvieron a sus orígenes, a sus años de estudios, cada uno en su instrumento.
-¿Y cuál fue tu época de estudios, de formación?
-Si hablamos del comienzo, yo me fui de mi casa a los 12 años y volví a los 18, para volver a irme enseguida. Yo creo que mi educación nace en una agrupación que hoy en día análizandola es la obra musical más grande que haya tenido América latina. Un grupo como Menudo, que a muchos les gusta y a muchos no, pero que tiene una página escrita en la historia de la música. Y ahí fue donde yo aprendí a dividir lo que era el trabajo de la diversión...
-Esa fue tu escuela.
-Mi escuela militar. La obra musical más grande de América latina. Y después la calle, que te da las herramientas para seguir.
De aquel pasado de niño estrella a este presente de adulto que subió hasta la estratosfera y volvió a la tierra porque necesitaba sentirla bajo los pies salió una idea, una búsqueda que se materializó en The Ricky Martin Foundation y en la iniciativa People for Children, que lucha contra la explotación infantil.
"Estuve hablando con muchas víctimas de la trata de personas, con muchos activistas y en un principio no lo hice público porque no quería que se dijera que era para llamar la atención. Pero la gente involucrada me pidió que usara la música para darles publicidad. De hecho muchas de las emociones que estoy presentando en este Unplugged derivan de las experiencias que tuve trabajando en el mundo filantrópico. Una vez un periodista me preguntó si dejaría la música por el trabajo humanitario y yo contesté que sí, que claro que sí. Pero al mismo tiempo pienso que sería un tonto si lo hago porque la música es lo que me hace llegar a ellos. Y si a mí la música me abre esas puertas, en el camino de vuelta está muy bien hablar en mi música de las cosas que me afectan", explica el cantante, que dedica este nuevo disco a "todos los niños que viven en conflicto alrededor del mundo". Y hasta les presta su voz por un rato en la canción "Gracias por pensar en mí".
Según Martin, más de una vez en estos años de trabajo humanitario los gritos de ayuda se transformaron en ese agradecimiento del que habla la letra del tema. Desde el martes próximo espera cambiar más desesperación por esperanza. Y lo hará junto a sus pares, las otras superestrellas de la música nacidas en América latina (ver aparte). Pero ahora todavía es el tiempo de la promoción de este trabajo que tiene a Martin inspirado, con ganas de "salir a la calle a vender", pero también de volverlo a escuchar y ver una y otra vez, como nunca antes en su carrera. "Esta vez es diferente, estoy inspirado. Ahora toca mostrar quién soy yo hoy, la evolución de los últimos años", dice el cantante que volverá en marzo para hacer un "show a lo grande, un gran espectáculo".
Afuera, en la vereda de enfrente, las fanáticas identificaron su figura entre las muchas ventanas del hotel y siguen gritándole, incansables. Y él, con la tranquilidad de quien encontró sus lugares en el mundo, abre la ventana y sale. Como para despegar un ratito los pies del suelo y volver a aterrizar más firme que nunca.


