
Los bastardos
El film de Amat Escalante es una verdadera bomba de tiempo
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- Los bastardos (México-Francia-EE.UU./2008, color; hablada en inglés y español)
Dirección : Amat Escalante
- Guion: Amat Escalante y Martín Escalante l Edicion: Ayhan Ergursel y Amat Escalante l fotografia: Matt Uhry
- Elenco: Jesús Moisés Rodríguez, Rubén Sosa, Nina Zavarin, Kenny Johnston l duracion: 90 minutos
- Distribuidora: lat-E y Zeta Films l calificacion: Sólo apta para mayores de 16 años
Cámara estática, ritmo pausado, largos planos secuencia, prolongados silencios; una mirada impasible, dura, casi glacial y a veces perversa sobre un mundo cuya feroz desigualdad extrema el desencuentro y azuza la violencia más salvaje. Con ese estilo, que ejerce con autoridad, evoca el de Carlos Reygadas, su mentor y coproductor, y suele hacer ruido en festivales, Amat Escalante se instala en el lugar donde la confrontación entre dos universos (el mexicano y el norteamericano) se hace más visible.
La violencia sorda que ha de llevar necesariamente a un estallido final se percibe desde el principio: el film entero -un drama de suspenso con algo de gore , la define su realizador, como para desestimar la intención metafórica- es una bomba de tiempo cuyo amenazante tic tac se percibe de entrada.
En el fondo de un profundo plano de uno de esos gigantescos canales de hormigón que suelen verse en Los Angeles, apenas se distinguen dos pequeños puntos: lleva más de tres minutos distinguir que son seres vivos en movimiento, inmigrantes clandestinos que llegan en busca de algún trabajo que les procure el dinero para sobrevivir hasta mañana o para resolver alguna urgencia familiar. Puede ser que en la parada junto a la carretera, donde se juntan con otros hombres en su misma condición, alguien los contrate por unos pocos dólares para cavar zanjas o levantar alguna cosecha. También puede ser, como en el caso de los dos que protagonizan esta escueta y terrible historia, que la oferta sea más comprometida, aunque mucho mejor remunerada: matar por encargo.
Juegos perversos
Cuando cumplan la misión -el asalto violento a la casa de familia donde está el personaje que debe ser eliminado- todo adoptará un ritmo aún más demorado para que la tensión crezca, los perversos juegos de los invasores se vuelvan todavía más crueles (la referencia a Funny Games , de Michael Haneke, se hace inevitable) y el modo flemático no carente de algún negrísimo humor con que los invasores ejecutan su trabajo multiplique la tensión y al mismo tiempo proponga, aunque muy solapadamente, alguna reflexión acerca de lo que hay en el fondo de tanta hostilidad y tanta cólera entre seres que en alguna medida sufren miserias y desazones parecidas.
A Escalante le gusta golpear y lo consigue; nadie saldrá indiferente de ver Los bastardos . Ni siquiera los que la rechacen ya por su excesiva violencia y su pesimista visión de los humanos, ya por su actitud manipuladora, ya porque la pintura de personajes no siempre sortea los clichés. O simplemente porque su planteo y su virtuosismo formal les resulte un poco artificioso.






