Los hijos legítimos de Seattle
Mudhoney tocará esta noche en Niceto Club, con disco nuevo para mostrar
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A 20 años del primer grito grunge que reubicó a Seattle en el eje de la tormenta rockera, Mark Arm es la prueba viva de que siempre existen caminos alternativos. Aun para los caminos alternativos. Lejos de las multitudes apasionadas por estar a la moda, sin discos de ventas millonarias ni canciones de alta rotación en las radios, Mudhoney, el grupo que lidera el tal Arm desde hace dos décadas, es una de las piedras fundamentales y fundacionales de lo que se llamó escena grunge. Si sus amigos y compañeros de ruta de fines de los años 80 se convirtieron en la Santísima Trinidad Grunge (Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden), los integrantes de Mudhoney se acomodaron confortablemente al costado de la ruta: "Aprovechamos todo el furor por el grunge para quedarnos en casa tocando para nuestros amigos. Nunca pensamos siquiera en formar parte del mainstream, jamás nos imaginamos que nuestras canciones podrían sonar en las radios", confiesa Arm, poco antes de la segunda presentación de Mudhoney en la Argentina, esta noche, en Niceto (en 2005 actuaron como teloneros de los dos magníficos conciertos que ofreció Pearl Jam, en el estadio de Ferro).
De todas formas, 2008 ha sido un año de lo más movido para Arm, quien reunió por un par de conciertos a su vieja banda Green River (de la que fueron miembros dos integrantes de Pearl Jam, Stone Gossard y Jeff Ament), se puso al frente de un área del sello Sub Pop (el que hace 20 años editó el primer compilado del género, con canciones de Nirvana, Soundgarden y Mudhoney, entre otros) y sacó un nuevo álbum, The Lucky Ones, con sus compañeros de toda la vida. La excusa perfecta para salir a tocar por el mundo.
–De 20 años a esta parte… ¿qué cosas cambiaron en Seattle?
–Visualmente la ciudad cambió un montón, los viejos edificios fueron tirados abajo y reemplazados por otros nuevos y horribles, casi te diría que asustan; Seattle ya no es el centro de la música, compañías como Microsoft, Starbucks y Amazon introdujeron en los 90 una ola de dinero joven en la ciudad que afectó de forma negativa. Por suerte, la escena under sigue tan vibrante como siempre y hay muchas bandas de rock y lugares para tocar. Aunque todo sea más caro.
–¿Alguna vez pensaste que Mudhoney iba a sobrevivir tanto tiempo?
–No, jamás lo hubiera imaginado. A lo sumo pensé que duraríamos tres años. No suelo reflexionar mucho sobre la banda o sobre mí mismo, hago lo que hago y tomo la vida como viene. Somos gente simple, igual que cualquier músico que ama lo que hace, o como cualquier crítico de rock. Personas comunes, bah.
–Su música tiene impregnada cierto espíritu punk, ¿recordás la primera vez que escuchaste a una banda punk?
–Recuerdo que en 1977 había un Late Night Show en televisión que hizo un especial sobre punk rock y todo el tiempo había imágenes de gente en Inglaterra con el pelo rapado y las crestas y yo pensaba: Oh, Dios, ojalá esto no llegue nunca a los Estados Unidos. Es realmente horrible, todos estos freaks apestan. Al final del show tocó una banda, The Damned, y recuerdo haber pensado: que sonaban bastante bien, como Kiss, pero mejor.
Para agendar
Mudhoney, la banda originaria de Seattle se presenta por segunda vez en Buenos Aires.
Niceto Club, Niceto Vega 5510. Hoy, a las 21. Entradas, 60 pesos.




