Lucas Sedler, joven talento del blues
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Presentación del disco Sencillo, del guitarrista y cantante Lucas Sedler, con Leandro Bulacio en piano y teclados, Rafael Pravettoni en bajo eléctrico y Leonardo Alvarez en batería. En el Club del Vino.
Nuestra opinión: bueno
Tras una época de prosperidad para el blues en Buenos Aires, durante la primera mitad de la década de los años noventa, el género fue entrando en un período sombrío, en que pasó de estar de moda a ser demodé. Así, el blues quedó en manos de grupos que, salvo honrosas excepciones como las de Miguel Botafogo, lejos de desarrollar un estilo propio lo mimetizaron con el pop, con el rock y hasta con los ritmos latinos.
En este contexto el surgimiento del joven Lucas Sedler representa una apuesta firme para la revitalización del género.
Hay una historia que parece conveniente recordar. Decía el saxofonista Branford Marsalis en sus comienzos, a los 22 años, cuando se lo acusaba de cierta falta de personalidad: "A esa edad nadie está concluido ni como persona ni como artista". Algo similar ocurre con Sedler, de 21 años, y cuya mayor preocupación es el respeto absoluto por la tradición, a costa de resignar cierta necesaria cuota de espontaneidad.
En un ambiente cargado de expectativas, Sedler se presentó con Leandro Bulacio en piano, Rafael Pravettoni en bajo eléctrico y Leonardo Alvarez en batería. Un puñado de temas de su primer disco "Sencillo", como "From four until late", "Every day I have the blues", "Somewhere over the rainbow" (del "Mago de Oz") reflejaron un gusto ecléctico junto a un espíritu sanamente abierto, el mismo que habrá tenido el blues en sus comienzos, cuando las influencias eran capitalizadas en favor de una mayor expresividad.
Este guitarrista, sideman de Botafogo y miembro del grupo Memphis, mostró que, más allá de su capacidad técnica, tiene una clara comprensión de ese mundo musical nacido en algún lugar entre Africa y el Mississippi. Su concisión y un lenguaje tan variado como intenso son el sello de este joven león del blues.
En su estilo se funden la sabiduría de Robert Johnson, la creatividad de B.B.King y la solvencia de Eric Clapton pero, claro, tanta información ajena, relatada en cada solo, no permite descubrir quién es Sedler. Su música parece sentirse más cómoda en el medio tiempo aunque, por cierto, no le falta agilidad. Sus ataques suenan penetrantes; su estilo de picking, tenso y muy controlado, nos recuerda a Freddie King. Tanto en el set eléctrico como en el acústico, la sensación que transmite este músico es de un notable conocimiento, al que se suma una manera agradable de expresión. En cuanto al repertorio, la variedad fue en detrimento del clima del concierto. Esta suerte de repaso por distintos estilos no se termina de conjugar. El grupo es correcto y sólo Bulacio mostró tener algún vuelo, aunque limitado por las características de la propuesta.
Sedler se ha preocupado por tener el control de la música y del instrumento, pero aún no logra abandonarse a su espíritu y al momento. Es decir, un músico talentoso que necesita soltarse en especial con su voz que, de tanto cuidarla, no logra la necesaria liberación para expresar el sentimiento. Blues es básicamente sentimiento, Sedler los tiene, aunque bajo control.
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