Luis Eduardo Aute: reflexiones de un "amateur"
El cantautor habla del "orden mundial", de sus canciones y proyectos cinematográficos
1 minuto de lectura'

Mañana y pasado mañana, Luis Eduardo Aute presentará en Buenos Aires las canciones de "Alas y balas", su más reciente producción discográfica, con la que suma 25 álbumes publicados en 35 años de carrera. "25 discos... según lo que he leído", desliza el músico, pintor y cineasta, con exceso de modestia o la más abierta franqueza.
A favor de su sinceridad y sobre lo poco que le preocupan los datos estadísticos (o los tiempos que se manejan en los mercados del arte) sirve esta anécdota. Al hombre que no lleva el cálculo de sus placas publicadas tampoco le importó pasar casi cuatro meses encerrado para darles movimiento a unos cuatro mil dibujos que integraron la película "Un perro llamado dolor", su debut como director, guionista y dibujante de un largometraje. Los preocupados fueron familiares y amigos que le enviaron un psicoanalista a su estudio para indagar acerca de los motivos del encierro.
Para volver a la música hay que decir que, discos más, discos menos, en un rápido vistazo es posible encontrar al menos dos docenas de títulos en el catálogo de este filipino radicado en España desde los 11 años. Una discografía que comenzó a mediados de los años sesenta de la mano de un gran éxito, "Aleluya N° 1", aquel que hablaba de "sombras sobre luces/ en la clara oscuridad/ de este mundo absurdo/ que no sabe a dónde va".
"Lo podría haber escrito hace unas horas -dice sin la mínima alteración de su registro de barítono, algo más áspero que el que se escucha en las canciones-. Creo que antes había algún referente del que agarrarse y seguir andando hacia algún sitio. Ahora parece que la confusión es mayor que antes. Aunque desde la caída del bloque socialista hay por parte de los Estados Unidos una puesta en marcha del diseño de orden mundial. Parece que sí saben adónde quieren ir, aunque no coincida con la amplísima mayoría de la comunidad mundial. Por lo menos ahí ya aparecen dos bloques, el imperial que quiere rematar la faena y el resto del mundo que no está de acuerdo con esa unilateralidad. Sí se estructuran criterios distintos, quizá resucite la izquierda internacionalmente, que ha estado aletargada, o cualquier contestación a esa política imperial".
Aunque bellas y certeras, menos optimistas pueden sonar un par de frases de "Abrázame", tema de su nuevo repertorio. "Quiero saber que estás conmigo/ para asumir nuestra derrota,/ sin excesiva indignidad,/ ante esta orgía de patriotas/ en posesión de la verdad." "Lo escribí en agosto último. Es lo que sentía en ese momento; una idea de derrota anticipada. Aunque, en definitiva, en la guerra todo el mundo pierde. Además, están surgiendo respuestas."
Junto con "Abrázame", el CD tiene una factura expresada con sellos Aute. Con ironía habla de los riesgos de la introspección y de grotescas escenas de sacristía. Proyecta "tiempos por venir", describe la vida en "stand-by", contornea la silueta femenina, transforma "carne" y "cuerpos" en utopías, herejías y poesías. Trae una nueva versión de "Albanta" ("perfeccionada", dice) luego de casi 30 años, sin cambios conceptuales sino formales y en contrapunto al tema "Alas y balas". "Por un lado, la realidad y sus pesadillas; por otro, la inocencia y los sueños", sintetiza.
-Cerca de cumplir 60...
-¿ Y por qué me lo recuerdas? ( se ríe )
-¿Se siente con un "carisma más sofisticado", como dice una de las nuevas canciones?
-Esa es una licencia más bien irónica. En algún sentido tengo que ser más indulgente conmigo y eso lo encontré a través de una frivolidad.
-En el disco "Mira que eres canalla, Aute" participaron, a modo de homenaje, cantautores de distintas generaciones. ¿No le gustaría ser tan reconocido con la pintura o el cine?
-No. Tampoco me molesta. Me parece lógico. Hice muchas canciones. Voy realizando actividades por indagar y conocer distintos lenguajes. Me cuesta mucho pensar en una vida dedicada a una sola actividad. Soy poco disciplinado en ese sentido.
-¿Para qué se siente con más talento?
- Con mas comodidad. Diría que por una cuestión de tiempo me siento más cómodo con la pintura. Es una actividad relajante. Escribir canciones es más complejo. Hay que someterse a las reglas del juego. Hay que contar algo en tres o cuatro minutos, métricas, rimas, pies forzados. En cambio, cuando pinto duermo como un angelito.
-Más allá de las "reglas del juego" parecería que la mayoría de los cantautores no tienen que preocuparse tanto por ofrecer un sonido muy actual, como los artistas pop.
-Una canción pide un carácter, rítmica y sonoridad determinados. Esos que les convienen. Por otro lado creo que he sido bastante infiel a la personalidad musical a lo largo de estos años. En "Templo" o en "Animal" tengo algunas rupturas, más que nada para respirar aire fresco. Bienvenido sea. Pero también creo que una canción es una canción. Las experiencias musicales no deben llegar más allá de juguetear con otros timbres y ritmos. Creo que hay que mantener la fidelidad al cantable , eso que la gente puede escuchar tres veces y entonar bajo la ducha o caminando por la calle. Es mejor contar con dos palabras que con diez. Así ando en casi todo lo que hago, intento no perderme en lo anecdótico. Manía de viejo, supongo.
-¿Cómo hubiera sido parte de su trabajo de no haber existido Hemingway, Velázquez, Nietzsche, Frida Kahlo, Marilyn o Eluard?
-No lo sé. Hay gente que es muy importante porque ha influido con la información de sus trabajos y sus vidas. Mi referente esencial y campo de expresión es el ser humano. El gran enigma, la gran pregunta, ese universo vastísimo y material de reflexión. Algunos artistas son referentes que influyeron. Uno no puede renegar de las paternidades.
- ¿Sigue pensando que el arte está más relacionado con el amateurismo que con la profesionalidad?
-Cada vez más. El que vive de esta manera no debe sentirse un profesional. Lo creativo liga más con el concepto de amateur; no con el de profesión.
Shows en el Gran Rex
- Llegó a la Argentina para presentar su último CD, mañana y pasado mañana, a las 22, en el Gran Rex (Corrientes 857).
- Como cineasta, luego de "Un perro llamado Dolor" planea rodar su segundo largomentraje, que será un musical



