
Mestre, entre el recuerdo y el presente
Mañana presenta su nuevo disco
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La última semana se cumplieron treinta años de "Adiós Sui Generis"; mañana Nito Mestre presentará en vivo su nuevo disco, ese que tituló, simplemente, con su apellido. Mestre puede hablar de ambas cosas: del pasado de Sui Generis y del futuro del flamante CD, sin cruzar sentimientos, pero lo único que parece importarle es un presente claro y divertido.
Claro, luminoso como el agradable hogar que comparte con su mujer en en el barrio de Palermo; divertido -palabra que repetirá varias veces en la charla con LA NACION- porque de esa manera definirá sus idas y venidas entre Buenos Aires y Miami, donde grabó el CD, y el lugar que eligió como centro de operaciones para hacer giras, hace media década.
Nito habla de ofrecimientos no aceptados para reeditar Sui Generis (al cumplirse 30 años de aquel recital en el Luna Park) y de Charly García; detalla el movimiento del barrio de Palermo (o de las manzanas más cercanas a su casa) como si fuera una señora que todas las mañanas barre la vereda; luego describe las giras por Estados Unidos y países vecinos con el entusiasmo de un adolescente que acaba de entrar en la ruta del rock. ¿Cómo es vivir un par de meses acá y otro tanto por allá? "Divertido", resume.
"Todo se dio solo. Ya había ido a grabar en 1993, cuando era medio feo Miami. Pero a mí me gusta el mar. Y en 2000 fui al festival argentino que se hace todos los años allá. Ahí me dijeron que fuera más seguido. Así empezó todo. Después de lo de Sui Generis de 2000 [cuando se reunió con Charly García para actuar en Boca y grabar un CD] quería buscar otro circuito. Además, me divierte viajar. Quería tocar con otra gente."
En la Argentina toca con una banda; fuera del país armó otra en la que tiene a nuevos y fieles compañeros de ruta como Cris Zalles, Pablo Manavello y Eduardo Cautiño. "Miami es lo antirrock. Ahí se escucha música latina ¿Por qué la elegí? Es una base desde donde todo te queda a no más de dos horas de viaje: Toronto, Puerto Rico, Colombia, Nueva York, México."
Con el tiempo, del trabajo con Zalles, Manavello y Cautiño salió el disco. "Entramos en una sinceridad en donde la gente te dice lo que le gusta y lo que no. Cada dos meses me iba a grabar, a armar la banda, a estar conectado con las cosas que se pueden hacer. A mí me interesa tocar en universidades. El público universitario es el más abierto para escuchar al que canta en otro idioma. Si un argentino me dice que tocó en Estados Unidos y lo fueron a ver los norteamericanos, le pregunto cuántos fueron. Seguramente cuatro amigos porque, en general, losamericanos sólo escuchan lo que suena en inglés, aunque la excepción está en las universidades. Lo que estoy haciendo es como cuando empecé: desde cero. Lo más divertido es la energía que se desarrolla. La diferencia es que tengo la experiencia de saber lo que tenés que hacer, cómo te querés escuchar. Intuís cómo va a responder la gente".
-Hablás como si tuvieran 20 años de edad, pero con 35 de carrera.
-Es que lo más divertido son los comienzos. Ahora me preguntan por los 30 años de Sui. Digo que no estoy agarrado a la nostalgia porque tengo un disco nuevo en la calle. No veo como algo pesado los 30 años de carrera. Me quedo con lo bueno porque ahora tengo proyectos. Ahora voy a Guatemala y Ecuador, adonde nunca fui. Además, no lo vivo como una vorágine. Termino de tocar y me quedo con la gente; si puedo, me voy a pasear a conocer el lugar por un par de días.
-Tu ex socio García dijo alguna vez que la creación aparece durante la juventud. Luego se reelabora a partir de aquello. ¿Qué pensás?
-Una compositora francesa dijo que uno tiene que poner en una valija sus 40 canciones favoritas. De ahí va a salir la música que vas a crear. La combinación matemática de sonidos ya está hecha hace tiempo, pero algunas canciones tienen ese algo que las hace sonar distintas. Por otro lado, cuando estás empezando, las cosas salen más frescas. Nadie te mira tanto. Si la pegás, mejor.
-En tu caso aparece una constante que se nota en el último CD, el timbre de voz y el fraseo, obviamente, y también el formato de canción para guitarra. ¿Por qué no buscaste sonoridades más actuales?
-Busqué algunos sonidos de los años setenta. Este disco no lo hice para caer bien en el mercado; no me veo tocando con un DJ en el escenario; algo que le puede calzar a Leo García o a Cerati, pero no a mí. Me siento muy cómodo con el sonido de la guitarra; el único tema de piano fue "Recordando que tengo que olvidar". Además quise hacer un disco que se pudiera tocar en vivo. Porque hice uno, que armó el Mono Fontana, que era muy complicado; parecía dirigido a los músicos. Cuando uno va a cantarlo en vivo piensa: «¿Estoy dando un examen?». Espero no volver a complicarme. Cuando estuve mal por el alcohol, lo que grababa eran películas de terror. Lo tiré todo.
-Pero hay algunas referencias sutiles en el disco a aquellos excesos que dejaste atrás.
-No viví todo el tiempo borracho ,pero cuando lo estuve era deplorable. No me puedo hacer el boludo por lo que fui, ni el hipócrita. El pasado me sirvió. Si a veces, cuando se da, hablo de esto, es porque quizá sirva para decirle a alguien: «¿Sabías que podés salir? Podés salir».
Para agendar
Nito Mestre presenta su nuevo CD y repasa clásicos de su trayectoria.
La Tastienda , Balcarce 460. Mañana, a las 23. Entradas desde $15.




