Murió Adrián Goizueta, hijo de Oscar Casco y destacado cantautor argentino radicado en Costa Rica
A lo largo de su carrera grabó con artistas como Luis Eduardo Aute, Víctor Heredia, Jairo y Luis Salinas
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“Cuando éramos niños, los viejos tenían como 30, un charco era un océano y la muerte no existía. Cuando muchachos, los viejos eran de 40, un estanque era un océano y la muerte era solo una palabra. Ya cuando crecimos la muerte era la muerte, pero de los otros, el tiempo era el tiempo y un lago era un océano. Y ahora alcanzamos la verdad, el océano es un océano, pero la muerte comienza ser la nuestra”. El lunes 5 de enero murió, víctima de un infarto, el cantautor Adrián Goizueta. Tenía 74 años.
Le llegó el tiempo de “alcanzar esa verdad” que Mario Benedetti predijo en aquellos versos de “Un día”, esos que Adrián delicadamente había musicalizado y publicado en uno de sus discos. “Hoy ha sido un día profundamente triste por la inesperada partida de nuestro hermano del alma, Adrián Goizueta. Con él compartí 50 años de amistad, música y compromiso. Lo he llorado con canciones y con el puño en alto, como él mismo nos lo pidió en su canción ‘Si llego a morir’, escribió en su cuenta de Instagram el nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy.
“Con Adrián tuve el privilegio de compartir escenarios en América Latina y Europa. Grabamos discos y escribimos canciones juntos. Fuimos amigos a tiempo completo, y sus arreglos musicales hicieron de mis modestas canciones algo muy especial desde que nos conocimos, a finales de los años setenta, cuando él llegó como exiliado de su Argentina y yo de Nicaragua. (...) Jamás olvidaré a este extraordinario ser humano. Su humildad y su generosidad lo hicieron un verdadero Cronopio. Compartimos canciones, poesía, vinos y una amistad a prueba de silencios y distancias. Hoy mismo está resucitando en el barro limpio de las canciones que seguiremos escribiendo hasta que nos llegue el momento de reencontrarnos en alguna galaxia.”
De San Telmo a San José
Goizueta solía decir que era un “argentico”, porque había nacido en la Argentina, pero a mediados de la década del setenta emigró al Caribe y se aquerenció.
Fue tan argentino como su papá Oscar Casco -o como esa frase que su padre convirtió en emblema del radioteatro argentino, “Mamarrachito mío”-, pero eligió otro camino. Lo suyo era la música. Partió rumbo al Norte y se instaló en Costa Rica, donde hizo una exitosa carrera como músico, docente y comunicador. Su vida se quedó allí. Claro que las raíces tiran y cada tanto se daba una vuelta por sus viejos pagos para renovar sus lazos, para traer su música. De hecho, en las últimas décadas ha grabado discos como Tangoizueta, donde explicita esa conexión.
Para 1979 fundó una agrupación llamada El Experimental, que atravesó, en diferentes formatos, diversos campos de la música popular, pero sin alejarse del perfil de canción de autor que ha terminado siendo el vector central de su vida artística. De esos años son temas como “Compañera”, que resultó uno de los más difundidos de su obra.
Durante toda su carrera musical se desempeñó como compositor, arreglador, guitarrista y cantante. En paralelo fue profesor y maestro de Música en la Universidad Nacional de Costa Rica y productor de programas culturales para radio y televisión de ese país. Con El Experimental cruzó las fronteras y desarrolló su actividad artística en países de la región como Estados Unidos, Canadá, México, Ecuador, Perú, Panamá, Nicaragua, El Salvador y Cuba. También hizo giras por España, Inglaterra, Alemania, Holanda, Grecia, Suiza y Bélgica.
Recién cuando el perfil solista de su trabajo comenzó a imponerse la reconexión con la Argentina se hizo más frecuente. Terminada la etapa El Experimental grabó un álbum llamado Dúos del alma. “El nombre surgió simplemente de una charla con la compañía discográfica que me propuso grabarlo -contó durante una entrevista, muchos años atrás-. Todo el mundo hace duetos, les dije. A mí solo me interesaría hacerlo con amigos del alma. Que sean dúos del alma. Y así quedó. Y de hecho que fue así. Llegó Jairo por Costa Rica y luego de hacer un show grabamos con él. Todo se empezó a entrelazar. Y Luis Salinas también me llamó un día y bromeando me dijo: ‘¿Y yo no estoy en ese disco?’. No hay dúos por conveniencia que es lo que en general hay en los discos de duetos", contó a un programa conducido por Sandra Di Luca y publicado por Registros de Cultura.

Fue así que aparecieron las voces de otros artistas como Víctor Heredia, Luis Enrique Mejía Godoy, Tania Libertad, Marcelo Boccanera y Luis Eduardo Aute.
En cambio, Soy, que evoca su camino del barrio de San Telmo a San José de Costa Rica, fue definido como su álbum más íntimo: “Me animé a hablar de mi. El tema ‘Soy’ es de grandes confesiones”.
“Tuve una infancia muy feliz en un hogar llenos de cuestiones del arte, con mi padre, que era el actor Oscar Casco. Imaginate lo que era ir con él al teatro o participar de su trabajo en la radio. En mi casa había arte. Mi mamá cantaba lindísimo. Hasta la incluí en mi disco Dúos del alma, aunque ella nunca había cantado profesionalmente. En ese tiempo no era el San Telmo de moda que es ahora. Era barrio barrio. De grande uno lo recorre ya con otra mirada, pero siempre con el mismo sentimiento de pertenencia. (...) Una de mis canciones habla de la negritud, que es algo presente en la médula de toda la música de América. Yo nací en la calle Defensa pero recuerdo el paso candombe de los negros por la calle Balcarce. Y esa especie de marcha la encontré en la Costa Atlántica costarricense o en lugares de Nicaragua y de Honduras. Tiene las mismas raíces”.
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