Neil Young convoca a la vida

Adriana Franco
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14 de agosto de 2016  

Desconcertante, pero perfectamente en armonía con su tiempo. A los 70 años, Neil Young vuelve a sorprendernos, a desestructurarnos con Earth, su nuevo álbum, doble, y digamos, en vivo. Aunque en este caso, el piloto automático con el que pronunciamos esa palabra para referirnos a "grabación de un show en vivo" es mucho más que eso y se acerca a su otro significado. El de la vida en sí misma y que conecta, claro, con la Tierra del título y sus problemas. Nuestros problemas.

Es un disco a tono con su tiempo y con el tiempo de todos. Porque entre las muchas pasiones de Neil Young quizá la que más tiempo lo viene acompañando, además de la música, es la preocupación por los temas ambientales. Las canciones que integran Earth fueron tomadas de conciertos de la última gira de Young y The Promise of the Real, la banda con la que grabó The Monsanto Years, su álbum anterior. Pero luego se dedicó a armar otra cosa, a desarrollar su sueño, a llenar de otra vida el álbum. Así, además del sonido del público, Earth está habitado por miles de otros sonidos: mugidos de vacas, zumbidos de insectos, bocinas, aullidos lobunos, cacareos de gallinas, trenes, ladridos, truenos y viento. Todo tan inesperado que en un primer momento uno cree que algo anda mal, que al equipo de audio le pasa algo, que el CD salta o que, de alguna extraña manera, algo falló a la hora de masterizar o de copiar el contenido. Pero no señores. Es una idea -delirante, ingeniosa o caprichosa, o quizá todo a la vez- de este músico indomable que alguna vez fue denunciado por su compañía discográfica porque el disco que había entregado no sonaba a él mismo (no es broma, Geffen lo demando por más de 3 millones de dólares) y que él explica simplemente en su FB. "Hicimos un álbum en vivo y parece que aparecieron todas las criaturas del planeta."

Young en vivo, en la gira que registra Earth
Young en vivo, en la gira que registra Earth Fuente: AFP

El repertorio elegido demuestra algo más, que estos temas siempre lo han preocupado. Lejos de los hits, Young eligió temas de su carrera relacionados con el mensaje que está dispuesto a esparcir. Así, a las canciones sobre agroquímicos y GMO (alimentos modificados genéticamente, o transgénicos) de su último álbum se suman viejas joyas como la bella "After de Gold Rush" (¡de 1970!), "Vampire Blues" (sobre el petróleo y su encerrona, de 1974) y "Mother Earth" (más cercana, de 1990, en la que canta "cuánto se puede dar sin recibir"), entre otras. Acompañado con la gran energía que le aporta su joven banda, en la que brillan las guitarras de Lukas y Micah Nelson, hijos de Willie Nelson sumadas a la suya.

Young está seguro -lo ha dicho en entrevistas- de que es un álbum necesario. Que hay que seguir alertando sobre lo que pasa y recordar que el futuro está en nuestras manos (un futuro que es aquí y ahora): la semana próxima se presentará en el Congreso una nueva ley de semillas, justamente denominada por los ambientalistas "la ley Monsanto".

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