"No quiero gritar más"
Una charla con el cantante Chester Bennington, antes de la actuación que la banda dará por primera vez en la Argentina
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Pasaron diez años desde que apareció su primer disco, Hybrid Theory, en 2000. Si bien en ese momento algunas voces vaticinaron que Linkin Park no perduraría en el tiempo, la banda sumó en una década 50 millones de discos vendidos alrededor del mundo con Reanimation, Meteora Collision CourseMinutes to Midnight, los álbumes que salieron más tarde.
Para regocijo de sus seguidores, los músicos Chester Bennington, Mike Shinoda, Brad Delson, Joe Hahn, Rob Bourdon y Dave Farrell tocarán por primera vez en nuestro país y presentarán hoy su último trabajo, A Thousand Suns . En diálogo telefónico con LA NACION, el vocalista Chester Bennington opinó sobre la evolución de la banda, los géneros que explora y eso de "ser o no ser nü metal".
-Para quienes aún no lo hayan escuchado, ¿es posible describir qué hay de nuevo en A Thousand Suns ?
-Creo que la diferencia más obvia son los elementos electrónicos que incorporamos en este disco. En el pasado, siempre se trataba de sonidos de guitarras pesadas y ritmos de hip hop, donde los sonidos electrónicos creaban texturas, siempre como fondo. En este disco, quisimos arriesgarnos un poco en la búsqueda de estilos y no caer en lo obvio. No se trata tanto del metal que hubo en Hybrid Theory o Meteora , sino que este disco es más del campo del rock alternativo, donde las guitarras tuvieron el desafío de convivir con lo electrónico para crear, si se quiere, las sensaciones agresivas.
-Entonces estás de acuerdo en que, como señalaron algunos críticos, éste es el disco más experimental de Linkin Park?
-Sí, definitivamente. Cuando empezás con una banda, te encontrás muy limitado en cuanto a la tecnología que tenés a disposición. Siempre tocás con lo más barato y de más fácil acceso y, si tenés suerte, contás con un piano o un teclado para los efectos más duros. Ahora tenemos más opciones y equipos para tocar, así que empezamos a probar mucho desde Minutes to Midnight , con la intención de jugar y crear sonidos y texturas diferentes.
-En relación con eso, ¿cambiaron sus influencias con el tiempo?
-No sé si cambiaron. Creo que nuestro gusto cambió. Nos gustan el rock, la música electrónica, el hip hop y tratamos de juntar todo eso. Somos diferentes de lo que éramos hace diez años. ¡Supongo que eso le pasa a todo el mundo! -se ríe-. A los 24 era bastante agresivo y le gritaba a la gente -risas-. Ahora mi mirada sobre el mundo es distinta de la que tenía hace una década. Hace unos cuatro o cinco años dije: "No quiero gritar más". Y no es que no pueda hacerlo, pero me siento limitado con mi voz si eso es lo que tengo que hacer todo el tiempo. Lo mismo pasa con la música: si nos limitamos a repetirnos, lo nuestro se va a poner viejo muy rápido. Queremos plantearnos nuevos desafíos.
-¿Cómo componen cuando piensan en un nuevo disco?
-En general trabajamos en pares y nos juntamos todos una vez por semana. Así van surgiendo las ideas, nos las vamos intercambiando y nos ponemos tareas por grupos para cumplir con los objetivos. Puede parecer tedioso, pero no es que nos juntamos en una habitación a "zapar" y el disco se hace solo, sino que tenemos que trabajarlo. Diría que la persona más consistente, quien une todo lo que puede ir en cada canción, es Mike Shinoda. Definitivamente, es nuestro capitán.
-¿Cuáles son los temas que prefieren tratar hoy en las canciones?
-La verdad es que no planteamos temas con premeditación. Aparecen melodías e intentamos combinarlas con la música y crear una historia. Básicamente, tiene que resultarnos honesto lo que decimos. Intentamos evitar los clisés y sentir cada tema como algo natural. Uno de mis mejores amigos, probablemente una de las mentes más brillantes en el mundo, dice: "Un montón de científicos están tratando de descubrir cómo la creatividad funciona en la mente. Y no hay respuestas". Es casi mágico lo que pasa cuando creás algo como una canción. Especialmente cuando la gente parece ser atraída hacia vos? eso no puede enseñarse.
-Bueno, vendieron 50 millones de discos. ¿Con qué creés que se relaciona eso?
-Creo que con el hecho de que la gente se relaciona con lo que decimos en nuestras canciones, con ese sentimiento de "inadecuación", especialmente en los hombres jóvenes. Tenemos un lado más filosófico; por ejemplo, en temas que hablan de la pérdida, del arrepentimiento, de las cosas que pasan en el mundo.
-Estuvieron de gira en muchos países. ¿Cuáles fueron los públicos que mejor recuerdan?
-Aun cuando nadie nos conocía, el público se comportó de una forma maravillosa. En recitales de 800.000 personas en la calle -como en el Live 8-, y también frente a audiencias más reducidas, como de mil personas; siempre es increíble. Nada se compara con eso y es difícil de describir el clima del show en vivo.
-¿Se sienten cómodos con la definición de ser una banda nü metal?
-Hemos llegado a aceptar ese título, aunque no es así como pensamos acerca de nosotros. Creo que es más difícil encasillarnos ahora. Si pensamos en los dos primeros discos, y si el nü metal es la mezcla de rock pesado con hip hop, y si ésa fuera toda nuestra carrera, diría que sí, que somos eso. Pero lo cierto es que no nos identificamos con lo que hacen otras bandas del mismo género y hay evidencia de eso en muchas de nuestras canciones. No queremos que nos pongan en esa caja. Hacemos esos ritmos y es parte de nuestra historia, pero no es todo lo que podemos hacer ni es todo lo que somos.
PARA AGENDAR
- Linkin Park presenta su último CD, A Thousand Suns. Invitados: Attaque 77 y Ojas.
- Estadio Vélez Sarsfield , Juan B. Justo 9200. Hoy, desde las 19. Entradas desde 125 pesos.


