
Orquesta de Chiquitos y un largo viaje a casa
Debió extender su estada por conflictos en Bolivia
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La Orquesta San José de Chiquitos, de Bolivia, llegó a principios de este mes a la Argentina, para lo que fue su primera visita al país, con la idea de dar algunos conciertos entre los que figuraba una presentación en el Festival de Música Antigua que se realiza en la iglesia de San Ignacio, de nuestra ciudad. Sólo los jóvenes que la integran y su director, Santiago Lusardi, pueden contar las peripecias de este viaje que se extendió una semana más de lo previsto debido a que no podían regresar, ya que en Bolivia muchas rutas estuvieron cortadas en los momentos de mayor tensión, de los que se vivieron recientemente en este país. Pero como no hay mal que por bien no venga, aprovecharon su estada para dar más conciertos, sumados a los ya programados, y ayer consiguieron un ómnibus de regreso a su país, satisfechos por esta experiencia.
Para llegar hasta Buenos Aires, primero se trasladaron desde su pueblo, San José, hasta Santa Cruz de la Sierra (que está apenas a 250 kilómetros, pero que por las difíciles condiciones del camino se puede tardar 9 horas). De ahí tomaron un avión, alquilado a las fuerzas armadas de Bolivia, que los llevó hasta la frontera con la Argentina. Y una vez allí, cruzaron y tomaron un ómnibus hacia Buenos Aires.
La Orquesta San José de Chiquitos es una agrupación de 34 integrantes (de entre 9 y 20 años) que lleva adelante un interesante proyecto en el que se combina la cultura de los pueblos originarios del lugar y las misiones jesuíticas allí instaladas con el exitoso sistema nacional de enseñanza y formación de orquestas infantiles y juveniles de Venezuela, creado hace 25 años por José Antonio Abreu.
Con el descubrimiento de unas 6000 partituras de la época de los jesuitas en la zona de la Chiquitanía, se incrementó el interés por recuperar la historia, especialmente la musical, en estos lugares habitados por las misiones desde finales del 1600 hasta 1767, año en que la Compañía de Jesús fue expulsada de América por el rey Carlos III. Desde mediados de los años noventa del último siglo existe el Festival de Música Renacentista y Barroca Americana. Y hace siete años se fundó la orquesta de San José, que actualmente dirige un músico argentino.
El proyecto tiene una función artística y social. Artística, por el alto nivel académico que se pretende: estudian unas cinco horas diarias; social porque es parte importante en la formación de los jóvenes. Santiago Lusardi cuenta que este sistema venezolano no es sólo para sacar a los niños de las calles. Y explica que en la orquesta de San José hay chicos humildes y otros de buena posición económica que comparten la música.
"Yo dirigía barroco latinoamericano especializado en música de chiquitos y mojos. Viajé en busca de material y me ofrecieron trabajo. Por eso volví. Fue buena oferta desde el punto de vista musical y social. Y un cambio fuerte. Yo vivía en San Isidro y me fui a un pueblo de 12 mil habitantes", explica el músico. "La orquesta tiene nivel casi profesional fruto de la exigencia del sistema. Es buena, impacta mucho. Hacemos barroco universal con repertorio exigente de Bach, Vivaldi, Haendel, algo de Mozart. Y en formato de cámara tocamos música misional. Esta es nuestra primera gira internacional aunque algunos integrantes ya fueron a Europa y a países de América latina".
Entre las funciones programadas de antemano y las agendadas a último momento, debido a la extensión en la estada de la orquesta en Buenos Aires, la lista suma unos 24 conciertos en 20 días. Actuaron en el Festival de Música Antigua que se hace a beneficio de la Iglesia de San Ignacio -allí también se presentó el Coro y la Orquesta San Ignacio de Moxos, de Bolivia, y el local Ensamble Luis Berger; el 30 cerrará el ciclo el Conjunto Promúsica de Rosario, que dirige Cristian Hernández Larguía-. Luego la agrupación de San José se presentó en el Museo Fernández Blanco y en la Manzana de Las Luces, de Buenos Aires, y en salas e iglesias de San Miguel, Tigre, La Reja, Moreno, San Isidro y Mar del Plata.
Ahora llegó el momento de volver a la Iglesia de San José, donde habitualmente se escucha a la orquesta, y a los antiguos claustros jesuíticos hoy transformados en lugares de ensayo. "La orquesta trata de mantener toda esa tradición. Todo está funcionando. Se volvió a despertar la magia de la Chiquitania. Son misiones vivas", explica su director. Y también asegura que es una buena experiencia para docentes y directores que llegan a este lugar por eso intenta impulsar un sistema de pasantías para sus colegas. "Acá [en la Argentina] hasta los 35 o 40 años no se dirige. No hay orquesta para aplicar lo que uno hace. En cambio, este sistema es interesante para directores. Se trabaja intensamente", dice este músico de 29 años, que planea llegar a Europa, el año próximo con la Orquesta San José de Chiquitos.





