Recital con algunos altibajos
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Recital del bajo barítono Lucas Debevec-Mayer con la soprano Silvina Martino y el pianista Diego Licciardi. Programa de canciones y arias de varios compositores, titulado Seducciones . La Bella Música y hotel Sofitel para el ciclo Soirée Musicale.
Nuestra opinión: regular
Muy buen comienzo tuvo la propuesta artística para una amable reunión social en el hotel Sofitel, por el muy buen y estilo canto de Lucas Devebec-Meyer al abordar el arte del lied y de la canción de cámara. El desarrollo de este momento inicial se llevó a cabo sobre la base de una refinada selección de páginas a cual más encantadora. Fueron los lieder Du bist die Ruh , de Schubert y Widmung, de Schumann; dos canciones francesas Nocturne y Après un rêve , de Fauré; y dos italianas Non t amo più y La serenata , de Tosti, todas ellas dichas en sus idiomas originales y dejando escuchar la apreciada y conocida musicalidad del cantante argentino.
A renglón seguido, cantó la soprano Silvina Martino tres páginas muy difundidas de estilos diferentes, como lo son la canción de Solveig, de Grieg, The Soller Garden, de Britten, y Del cabello más sutil, de Obradors, pero con un resultado musical errático en la entonación y una elementalidad de técnica vocal propia de quien se encuentra en la primera parte de sus estudios.
Cuando Lucas Devebec-Meyer encaró cuatro de las joyas de Carlos Guastavino, uno de los mayores creadores de la música de sabor nacional, El clavel del aire blanco y Ceibo zuiñandí -ambas con textos del inolvidable León Benarós-, La rosa y el sauce y Bonita rama de sauce , se logró el momento de mayor calidad del recital, y para ese logro se sumó, con sobria intervención, el pianista Diego Licciardi.
Debilidad
Pero después del intervalo todo fue diferente. Ya de por sí resultó una debilidad de orden artístico incluir arias de óperas que no han sido escritas para ese fin y que sólo se justifican en una estrella del arte lírico de gran experiencia y carisma. Además, Lucas Debevec-Meyer sorprendió por un abuso del portamento , un canto ciertamente exagerado en la expresividad y con la emisión sin apoyo de los pasajes en piano.
Cuando en esta segunda parte intervino nuevamente Silvina Martino, algo más aplomada, como era lógico que sucediera después del natural nerviosismo inicial, no logró la musicalidad y delicadeza requerida para "O mio bambino caro", de la ópera Gianni Schicchi , de Puccini, ni en el dúo entre Zerlina y Don Giovanni, de la homónima creación de Mozart, en el que ambos se alejaron del estilo. Pero es justo señalar que el Duetto buffo di due gatti , de Rossini, fue muy bien cantado, a tal punto que el muy escaso público ofreció su generoso aplauso. Y fue suficiente para un agregado; un tema de los que grabaron Monserrat Caballé y Freddie Mercury, recuerdo que pasó muy efímero y sin las seducciones prometidas.



