Recital íntimo, tarde romántica
El cantautor grabó un especial para televisión donde interpretó algunas canciones
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Afuera, desde el mediodía la lluvia amenazaba con pasar por agua la espera de los fanáticos. Adentro, los músicos que acompañan a Ricardo Arjona en sus presentaciones porteñas probaban el sonido hasta el puntilloso detalle. Es que en el traslado del estadio Luna Park al estudio de Telefé nada quedó librado a la improvisación. Mientras los seguidores que hicieron de los recitales del cantante y compositor guatemalteco un fenómeno esperaban agrupados en una larga fila en la entrada de los estudios Ronda, en el interior un ejercito de productores armaba el escenario. Ese que antes habían transitado Robbie Williams, Shakira, Ricky Martin y Lenny Kravitz, pero distinto. A diferencia de sus colegas, Arjona pidió que ninguna porción del público invitado quedara a sus espaldas. Así, a un costado del escenario había unas pocas butacas y completando el lugar una suerte de arenero lleno de velas para crear el clima propicio para el recital íntimo de Arjona para la TV.
Seis canciones y un bis fueron grabados antes de la charla con el dúctil Marley aunque, cuando se emita este especial, hoy, a las 23, el orden será distinto. La magia de la pantalla chica y la edición harán que primero se vea la entrevista en la que el cantaautor confesó que extraña esa "Argentina del peatón anónimo" y que se sentó en algún café para leer el diario y que la gente no lo molestó: "Seguramente se preguntaban si se trataba de «aquel cantante»".
Aunque desvió sistemáticamente las preguntas sobre su vida privada hacia respuestas más bien generales Arjona habló de, casi, todo. Hasta del valor de "volverse tonto queriendo. Hablar estupideces hace bien", comentó, y Marley se ganó la risa de los presentes con su respuesta: "Está bien, porque yo para la estupidez soy muy bueno".
De charla con el público
Antes, Arjona había cantado seis de sus más conocidas canciones sin moverse de la banqueta situada frente a la escenario aunque a sus fanáticas las alcanzaba con un guiño de ojos y una sonrisa para suspirar fuerte.
"Pingüinos en la cama", "Acompáñame a estar solo", "El problema" y "De vez en mes", entre otras canciones pasaron casi sin interrupción. No hacían falta las presentaciones para los temas pero, de todos modos, cómodo en su papel de anfitrión, el cantante se largó a charlar con la audiencia aunque, según él, le habían recomendado no hacerlo. Luego llegarían las felicitaciones para los hombres presentes tanto en el estudio televisivo como en los shows del Luna Park y un par de canciones más para volver a demostrar que más allá de la cantidad de público, en el ámbito televisivo no había más de 300 personas, Arjona es un fenómeno que por estos días se pasea por Buenos Aires. Y no hay lluvia que logre diluirlo.




