
Redención para los tangos de Alorsa
Canciones para los jóvenes de hoy
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Justo antes de la hora del concierto del tributo a la obra del cantautor Jorge Alorsa Pandelucos, uno de los grandes creadores del tango de la nueva generación, el cielo se abrió. Un puñado de seguidores y amigos se amuchaban en el inmenso anfiteatro del parque Centenario, sede del festival, que ocupa una programación dedicada a la nueva camada de tangueros. El tributo al músico fallecido en 2009 tenía ese aire de cofradía y la atmósfera de esas ceremonias de hermandad y bohemia del Tango Criollo Club que la Guardia Hereje, con Alorsa a la cabeza, se encargaba de reunir en La Plata (lejos de todo foco tanguero y turístico) a todo el semillero de la nueva generación con el solo fin de compartir el mismo berretín: hacer tangos que les suenen a los pibes de hoy.
En esa misma atmósfera descontracturada, los integrantes de la Guardia Hereje se volvieron a reunir después de dos años de no tocar juntos tras la muerte de su mentor. Para los amigos y cantores invitados fue revivir ese tiempo compartido con el "Gordo" Alorsa, como lo llamaban cariñosamente. Para sus seguidores, el encuentro sirvió para volver a escuchar sus canciones, y a los que escuchaban los temas de Alorsa por primera vez les permitió descubrir un letrista joven que aportó un nuevo punto de vista al tango canción del nuevo siglo.
El cantor Juan Villarreal recordó esas conversaciones en el micro a La Plata y cómo Alorsa la venía remando desde hacía una década en el ambiente del tango off. Sin más rodeos, para no emocionarse, echó mano de tres gemas de su repertorio: "Ezeiza", una de las mejores pinturas sobre la crisis social de 2001; el humor absurdo de "Cabulero" (un tema que bien podría haber sido compuesto por Joaquín Sabina), y la tierna "Canción de cuna para mi vieja".
Después subió el cantor Dema y la sabiduría barrial de la poesía de Alorsa encontró su tono más reo y costumbrista en "La pesadilla" ("Soñé que los reyes magos, peleados por una mina, dejaban a los camellos abandonados en una esquina"); la prosa psicodélica en "Pobre enano de jardín", y el mejor tema que se le hizo a Maradona en "Para verte gambetear". Cucuza Castiello sintetizó el lirismo poético y ese tono romántico y naíf de su prosa, en "No es posible vivir en un mundo mejor con árbitros bomberos", el valsecito agridulce "La nena" y la canción "Sin orsai". "El Gordo era bueno antes de morirse y era bueno en lo que hacía, que era escribir canciones", recordó Cucuza, y un rayo de sol, filtrado entre nubes, iluminó por unos segundos el escenario.
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