
Réquiem, en inspirada versión
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Interpretación de "Un réquiem alemán" (Ein deutsches Requiem) Op. 45 de Johannes Brahms (In memoriam Alejandro Szterenfeld), por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, el Orfeón de Buenos Aires (dirección: Néstor Andrenacci y Pablo Piccini), con dirección general de Michel Corboz y la participación de la soprano Mónica Capra y el barítono Víctor Torres en calidad de solistas. Con el auspicio de la Fundación Szterenfeld. En el Teatro Colón.
Antes que un concierto de relevantes perfiles ha de considerarse el que ofreció Michel Corboz al frente de la Orquesta Filarmónica, con el concurso del Orfeón de Buenos Aires y destacados solistas, como una experiencia musical de muy especiales características que constituyó simultáneamente un significativo homenaje a un importante organizador de la vida musical de Buenos Aires, como lo fue Alejandro Szterenfeld.
La feliz conjunción de cuerpos sonoros como los nombrados cuya preparación estuvo a la altura de las circunstancias fue, obviamente, mucho más que la suma de los eficientes desempeños de sus partes. Diríase que el genio de Brahms, con ésta su mayor obra coral, fue mucho más que la de sus eficientes desempeños. Diríase que el genio de Brahms fue convocado por una batuta iluminada, inspirada por la vivencia espiritual del gran músico hamburgués en la que el fervor se amalgama con la compasión por el ser humano ante su destino, con un sentido trágico aunque esperanzado.
"Un réquiem alemán" reflejó el interés que Brahms tuvo por la música polifónica coral de siglos anteriores al suyo, que tiene antecedentes en Haendel o Schütz. La vocalidad de esta obra cobra por momentos impresionantes alturas sinfónicas en los que se halla implícito un tratamiento sutil de la instrumentación, acorde con la rica introspección anímica que el compositor plasmó en el pentagrama. Una muestra palpable de ello se tuvo en el mismo comienzo del Réquiem, confiado al sector grave de las cuerdas -los violonchelos primero y después las violas- con un pianissimo que al eliminar todo brillo instrumental prepara la aparición del coro, verdadero protagonista de la obra, que con etérea ingravidez dice: "Bienaventurados los que están afligidos, porque ellos serán consolados", lo que crea un clima emocional que presidió toda la obra con una serena aceptación ante la muerte.
Pero el sentimiento es una estructura, no una masa amorfa, y Brahms supo traducir el intrincado esquema dinámico de sus propias vivencias interiores, dándoles expresión objetiva a lo largo de las siete secciones que conforman su Réquiem, engarzándolas en los versículos bíblicos. Para ello escogió textos traducidos por Lutero, sin omitir el coro -en la última parte- una alusión a la misa católica ("Sí, dice el Espíritu, para que descansen de sus trabajos, pues sus obras van junto con ellos"), cita apocalíptica que cierra serenamente el círculo iniciado al comienzo de la obra. Subrayó así la esperanza y la victoria final por encima de la sombría orquestación, con un bellísimo acompañamiento de las maderas, junto al evanescente sonido del arpa y delicados pizzicati de las cuerdas.
Las secciones primera, segunda, cuarta y séptima, enteramente confiadas a la masa coral tuvo un conductor avezado en el género como Corboz, capaz de suscitar en el conjunto minuciosamente preparado por Andrenacci y Piccini una disponibilidad expresiva que cobró singular relieve. Diríase que fue el artífice de una manifestación no sólo musical, sino también espiritual. Sus gestos revelaron la actitud de un maestro que ha alcanzado un elevado grado de sabiduría interior, además de un dominio acabado para traducir los contenidos del Réquiem. La soprano Mónica Capra cumplió una destacada labor interpretativa en la quinta sección ("Vosotros tenéis, pues, tristeza, ahora?"). Su voz planeó por encima de los susurros corales con un perfil lírico de comunicativa dulzura, con gran intimismo sobre las cuerdas con sordina, en delicadas texturas. La tercera y sexta secciones de la obra contaron con un Víctor Torres pleno en su capacidad expresiva con parejo y vigoroso rendimiento vocal, en la contrastante visión sobre la existencia.




