Ricardo Monti vuelve a la escena

Hoy se estrena "No te soltaré hasta que me bendigas"
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23 de mayo de 2003  

La sala Orestes Caviglia del Teatro Nacional Cervantes resulta extraña por estos días. Un dispositivo escénico particular se impone en el centro del espacio. Sillones blancos, paredes y piso iluminados se enfrentan a las miradas de los pocos espectadores que asistimos a un ensayo de la última obra de Ricardo Monti, "No te soltaré hasta que me bendigas (Hotel Columbus)", cuyo estreno se producirá esta noche. Mónica Viñao, la directora, intercambia comentarios con su equipo. Aparecen los actores Luis Solanas y Néstor Sánchez. Ambos visten también de blanco. El primero interpreta a Roca, un custodio presidencial; el segundo es Sarah, un travesti. Ambos se encuentran en una suite de un imponente hotel. Allí se desarrollará la acción que parece poseer una intriga más que sugestiva.

A primera vista la relación es difícil de definir, pero a poco de comenzado el ensayo, esos mundos se van haciendo más intensos. Los límites entre ficción y realidad parecen mezclarse. ¿Quiénes son verdaderamente esos seres? Un vestido de fiesta, tacos y algunos brillantes definen a uno y un revólver que pasa de mano en mano completa siempre la figura del otro. Pero, ¿son Sarah Bernhardt y el presidente Julio Roca?

La obra fue escrita hace un par de años y tuvo un estreno en París. Allí se leyó dentro de un ciclo de teatro semimontado. Ricardo Monti estaba interesado en trabajar temas como la representación, el teatro y el poder. En un comienzo sintió necesidad de escribir sobre la relación entre Sarah Bernhardt y el político Thiers, pero reconoció que era una historia muy poco argentina. Dejó la idea y sólo pudo retomarla tiempo después.

En la puesta de Mónica Viñao, ambos personajes asoman con conductas muy particulares. En el medio de ese espacio escénico que expone una gran pureza, esas dos almas parecen extrañas. Están representando, es cierto, pero la historia de ambos parece tener niveles de representación más que significativos; cuando uno entra en la trama y descubre en verdad quiénes son, todo cambia.

"Con la vuelta de los años -contó Monti a LA NACION el año último, cuando la pieza estuvo a punto de darse a conocer- me encontré con una noticia que daba cuenta de una reunión de presidentes en el hotel Colón de un país latinoamericano. Un hotel muy lujoso, pero a su alrededor existía un barrio de malandras, prostitutas, delincuentes, travestis. Ahí se me armó una conexión con el viejo proyecto y retomé la escritura de la obra."

Ese mundo aparece en "No te soltaré hasta que me bendigas (Hotel Columbus)", mientras Roca y Sarah hablan, se descubren, se confiesan.

Un texto poético

Mónica Viñao ha trabajado otros textos del autor. En los años 90 dirigió "Asunción", un extenso monólogo, y el año último "Finlandia", una nueva versión de "Una pasión sudamericana".

Refiriéndose a la obra, la directora destaca que "es un texto muy bello, muy metafísico y profundo. Me interesó por la cantidad de niveles que tiene, es un desafío. Por un lado, asoman referencias a personajes de la historia argentina: el presidente Roca se encuentra con Sarah Bernhardt. Ellos arman una ficción y esto propone una teatralidad particular. Por otro lado, es una obra de Ricardo muy clara, tiene una gran carga poética y a la vez una estructura muy elaborada. En relación con "Finlandia", diría que aquí el relato posee una mayor claridad, hay un racconto más "tradicional", que resulta sencillo de seguir. Y ambos personajes son verdaderamente conmovedores".

"En todo mi teatro -dijo Monti- está permanentemente el tema de la representación. Tengo la sensación de que los políticos son actores, que están representando. También me llamó siempre la atención la relación entre grandes figuras históricas y hombres y mujeres que venían del teatro. El caso de Sarah Bernhardt es un poco representativo de un montón de casos similares. Hay atracción entre unos y otros. Creo que tienen la necesidad de comprenderse en este juego de representar. Por otro lado, el poder genera representación. En un momento Sarah le dice a Roca: "Usted no será de esas personas vulgares que considera que representar es fingir; representar es una forma de la realidad, de la verdad".

PARA AGENDAR

  • "No te soltaré hasta que me bendigas" , de Ricardo Monti. Teatro Cervantes Córdoba 815 (4815-8883) Jueves, viernes y domingos, a las 20 ($ 5). Sábados, a las 20.30, ($ 8).
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