Stewart, un gran anfitrión
El cantante escocés habla, en su casa de Beverly Hills, de su regreso a la composición, de su carrera y del show que dará aquí el sábado 22
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LOS ANGELES.- La distancia entre Rodeo Drive y North Beverly Park es la misma que separa la realidad de la fantasía y no resulta sencillo atravesarla. Celtic House, la mansión que Rod Stewart posee en un barrio privado de Beverly Hills, no está entre los destinos habituales del taxista armenio que nos lleva. Después de dudas y de un par de vistazos al mapa, finalmente el hombre cae en la cuenta de cuál es el camino a tomar. "¡Ah! Vamos a una zona muy exclusiva. Allí las casas tienen un valor de 15 o 20 millones de dólares", informa.
Al llegar a destino, un guardia de seguridad nos pide los datos, nos entrega una tarjeta de visita y nos indica cómo dar con la mansión de nuestro anfitrión. Ya en la propiedad de uno de los dos escoceses más famosos (el otro es Sean Connery, ¿cierto?), nos recibe Bogart, un amigable perro blanco, y Lotus, la manager del cantante que abrirá una nueva gira por América del Sur el 22 de febrero en el estadio de GEBA.
Lo primero que atrae nuestra atención es una rotonda, con una fuente y una escultura en el medio, secundada por diez árboles que parecen hongos. Todos tienen la misma poda, la misma ornamentación. "La tuya va a ser la primera nota que dará Rod en su casa principal", informa Lotus e invita a que nos adentremos en ella. Nos conduce a un ambiente especial de la casa, la sala de cine. Allí hay una pantalla de pared a pared y del piso al techo, varios sillones, sillas, puff, una máquina para hacer pochoclos y muchas fotos familiares diseminadas por sus rincones. En una, tomada hace más de 60 años, está el pequeño Roderick con pelota de fútbol en mano, rodeado por su padre, su tío y otros señores de la familia. La mezcla entre estilo victoriano, tecnología y calor familiar es una constante en los ambientes de la planta baja.
Una sonrisa amplia, generosa y un sentido apretón de manos nos anuncian que el dueño de casa ya está frente a nosotros, dispuesto a charlar un rato largo de música y de fútbol. Sí, no hay manera de evitar el tema y tampoco lo queremos. Al final, en señal de agradecimiento por la visita, nos regalará una camiseta del equipo de sus amores, el Celtic escocés.
Rod Stewart tiene hits, anécdotas memorables e hijos nacidos en cada una de las últimas cinco décadas. El hombre de 69 años recién cumplidos que tenemos enfrente transmite la calidez de un padre de familia que quiere tener a sus pollitos cerca. Por caso, su hija Kimberley vive en la segunda casa de Celtic House junto a Delilah, la primera nieta de Stewart, y también está allí Ruby, modelo y cantante, que acompañará a papá Rod en la gira que está a punto de empezar.
Después de la exitosa serie Great American Songbook, donde Stewart se adentró en un repertorio de canciones norteamericanas entrañables, muchas de vieja data, anteriores incluso a la cultura rock, en 2013 editó el primer álbum con temas propios en 12 años ("¡En mil años!", bromea él). Llevaba tiempo atado a la idea de que sus días de escritor de canciones habían terminado, incluso pensó en hacer un disco de blues moderno. "Hasta que un músico amigo, Jim Cregan (guitarrista, bajista y productor) dijo tener una canción para mí. Estábamos en mi casa, empezó a tocar la batería y pidió que probáramos su canción. Le dije que estaba cansado y él insistió hasta que eso derivó en «Brighton Beach», la primera canción que escribí en mucho tiempo (y el track 4 de Time). Después se sumó Kevin (Savigar), mi coproductor y al tiempo ya teníamos 14 canciones, de las cuales 11 terminaron en el álbum. Cuando empezamos a pensar en un disco nuevo salió mi autobiografía y creo que ese trabajo de hacer memoria terminó por influir a las nuevas canciones."
–¿Por qué creíste que ya no volverías a componer?
–Simplemente pensé que los días como escritor se habían esfumado. Y hubo algo de vagancia también, pero después de que salió esa primera canción se alinearon los planetas. Logré conectar los temas de los que quería hablar con la posibilidad de trasladarlos a canciones nuevas.
–Imagino que estuviste ocupado con otros temas y muchos de ellos son familiares. ¿Te diste cuenta de que, desde los 60, tuviste hijos en cada una de las décadas?
–¡Es cierto! Nunca lo había pensado. Pero no me asusta, creo que son la fuente de la juventud de la cual me nutro. Sara nació en el sesenta y algo, Kimberly en el 79, Sean en el 80, Ruby en el 84, Lib y Rena en los 90 y los últimos dos, que los tuve con mi actual mujer (Penny Lancaster), en el siglo 21. Me pregunto si alguien puede competir con esto (se ríe).
–También compusiste hits en cada una de esas décadas. ¿Qué se necesita para ser un escritor de canciones exitoso?
–¡Uh!, no lo sé. Me considero un buen compositor pero no uno grande como Tom Waits o Bob Dylan. Creo que es fácil si escribís sobre algo que conocés profundamente en lugar de inventar o producir. Es un arte que necesita tiempo y a mí me lleva muchísimo. En realidad tardo 20 mintuos en crear el track, pero necesito dos, tres semanas o un mes para terminar la letra. Hay que evitar clichés y no es sencillo. Es fácil recurrir a lo que ya escribiste. ¿No?
–Recién mencionaste a Tom Waits. Interpretás un tema de él en Time. ¿Por qué te inclinaste por "Picture In A Frame"?
Mi querido amigo Lionel Conway, que es el publicista de Waits y al que conozco desde hace 40 años, llegó con dos canciones de Tom. Las grabé a ambas y me incliné por "Picture...", que era una de ellas. Tom me lo agradeció porque pudo cambiar el techo de su casa y hacer una pileta en el patio trasero...
–¿Qué recuerdos te dejó la serie Great American Song Book?
–¡Los mejores! Fue maravillosamente exitosa y luego pasé a un álbum de canciones clásicas de rock y otro de soul. Pero ya era tiempo de volver a hacer cosas nuevas.
Así como "Brighton Beach", un tema que recuerda sus veranos como mod en la localidad costera inglesa y a su primer gran amor, fue la puerta de entrada a Time, el nuevo despertar del Stewart compositor pronto tendrá otro capítulo. "Ya tenemos nueve canciones listas. Estoy aprovechando estos días para trabajar en el nuevo material y terminar de componer", cuenta RS. Es más, tras la charla, nos invita a conocer a los músicos con los que está trabajando por estos días. En un ambiente que está más cerca de ser una biblioteca que una sala de ensayo (con estantes ocupados por libros antiguos rigurosamente ordenados), el autor de "Maggie May" dispone de un micrófono de pie en el medio, de una Mac en una mesa, frente a una ventana que da a la fuente que mencionamos al comienzo y de un teclado.
–En una entrevista dijiste que las canciones de Time son probablemente más autobiográficas que tu autobiografía. ¿Realmente pensás eso?
–Mmm, no estoy tan seguro. Sí es cierto que las canciones hablan de mis primeros años de carrera, a partir de mis 15. Las canciones son versiones de lo que está en el libro; mis divorcios, que fueron dos; mis hijos, mi esposa... Pero no creo que haya mas de eso en mi próximo álbum.
–¿Recordás tus inicios?
–Tengo algunos flashbacks. Hay un material que es todo un documento, de cuando tenía 19 años y se pudo ver hace un tiempo en la televisión inglesa. Está formado por unos clips maravillosos y soy muy afortunado de poder contar con un registro de esa época.
–¿Qué dijeron tus padres cuando decidiste ser músico?
–Me apoyaron en un ciento por ciento. Mi padre estaba un poco preocupado, veía que tenía 19, 20 años y que andaba por ahí buscando ganarme la vida. Mis hermanos me prestaron dinero para comprar mis primeras guitarras. Fui afortunado, todos precisamos el apoyo de la familia para ser exitoso en la música o en cualquier otro emprendimiento.
–¿Quedaron en tu memoria los instantes de inspiración que encendieron tus canciones más clásicas?
–Algunos. Pero no suele ser algo que suceda en un instante sino en semanas. Cuando escribí "You’re In My Heart" (Foot Loose & Fancy Free) estaba en Canadá y tenía la melodía. Afortunadamente estaba con Tomy Dowd, el productor de ese disco. El sacó los cigarrillos de su paquete y tomó una notas en el papel interno. Después juntamos los cigarrillos, los guardamos en nuestros bolsillos y volvimos al estudio a trabajar en las anotaciones que había hecho.
–¿Fuiste un auténtico mod en los 60, de esos que se ven en la película Quadrophenia?
–¡Si! Recuerdo que muchos mod usaban scooters. ¡Y los trajes! A mí siempre me encantaron, por suerte volvieron a ponerse de moda.
–Se dice que la reunión de The Faces es inminente. ¿Es cierto?
–Es posible. No creo que esté escrito en piedra aún. Seguimos hablando de eso y es algo que sucederá en los próximos años.
–La industria de la música está cambiando a pasos agigantados, pero vos seguís trabajando a la manera clásica y es evidente que aún funciona.
–El negocio parece cambiar cada dos semanas. Cuando comencé era una novedad ser músico y ya no lo es tanto. Las discográficas si creían en vos podían invertir y dejarte hacer entre uno y tres álbumes. Ahora, si no funciona el primero, ya te descartan. La mayor parte del disco en el que estamos trabajando la hicimos en esta casa. Nos sentamos y acercamos herramientas, guitarras y bajos interpretados por teclado y una batería computarizada que luego reemplazamos por una real. Con eso estamos bien para seguir haciendo discos.
Ahora Rod Stewart habla de Buenos Aires, recuerda sus visitas anteriores y como si lo hubiese planeado ingresa desde la puerta que da al patio una integrante de su banda, su hija Ruby. "Estoy ansiosa por ir", comenta ella y papá agrega: "Será su primera vez en Sudamérica". R. S. responde amable todo lo que le preguntamos y hasta se convierte en cronista a la hora de hablar de fútbol. Ahí la cara se le ilumina y da la sensación de que puede pasar el resto del día charlando sobre el tema.
Fútbol y autos deportivos
El cantante es un aficionado del deporte
Rod Stewart es un fanático del fútbol y eso no es novedad. En sus shows suele regalarle unas cuantas pelotas al público y en su mansión de Los Angeles tiene una canchita de césped sintético con el logo del equipo de sus amores, el Celtic de Escocia. También es un enamorado de los autos y un vistazo a su garaje da cuenta de eso: un Lamborghini celeste y un jeep saltan a la vista. "Ustedes tienen muchas chances de ganar el Mundial con Messi al frente y con Agüero", dispara, dispuesto a charlar del deporte de sus amores. Menciona a Carlos Tevez y vuelve e referirse a la Copa del Mundo que se disputará este año en Brasil. "Los belgas podrían dar una sorpresa, pero no creo que gane ningún equipo europeo. Me parece que le llegó la hora a la Argentina." Eso sí, Stewart no sólo habla de fútbol, también lo juega. "Trato de jugar una vez por semana o más. El problema es que mi mente quiere jugar siempre, pero mis rodillas no y ahora tengo que cuidarme porque voy a salir de gira."
Stewartgrafía
Cronología de vida de un artista exitoso
- 1945
El 10 de enero nace Roderick David Stewart en Highgate, al norte de Londres. De su padre escocés heredaría la pasión por el Celtic y por la cultura de Escocia.
- 1963
Mientras daba sus primeros pasos como cantante de r&b, el joven Rod adopta el vestuario, los usos y costumbres de los mod. Conoce a los Rolling Stones y empieza a coincidir en escena con The Dimensions y con una figura fundamental del under londinense: Long John Baldry. También conoce por aquellos días a uno de sus grande amigos hasta estos días: Ronnie Wood.
- 1967
Se incorpora al Jeff Beck Group y graba con ellos los discos Truth y Beck-Ola. Deja una muy buena impresión en el público y la crítica norteamericana y en sus primeras giras por los Estados Unidos.
- 1969
Se convierte en la voz de The Faces, banda heredera de The Small Faces. La incorporación de Ronnie Wood a los Stones y su inminente carrera solista dan por finalizado el grupo a comienzos de los 70. Ese año también edita su primer disco solista: And Old RaincoatWon’t Ever Let You Down.
- 1971
Edita su tercer disco solista, el excelente Every Picture Tells A Story, que incluye el tema que da nombre al disco, "Maggie May" y versiones de "Tomorrow Is A Long Time" (Dylan) y "That’s All Right Mama" (Big Boy Crudup). Le sigue al año Never A Dull Moment.
- 1977
Con Foot Loose & Fancy Free llegan los hits "Hot Legs" y "You’re In My Heart". Un año más tarde, en pleno apogeo de la música disco, lanza Bondes Have More Fan, que incluye "Da Ya Think I’m Sexy".
- 1984
No es una década de grandes discos para Rod. Camouflage, sin embargo, obtiene buena repercusión.
- 1993
Graba su Unplugged, formato de moda MTV mediante.
- 2002
Comienza con la serie de discos The Great American Songbook, un éxito mundial en ventas.
- 2013
Time pone fin a un período de 12 años sin álbum de canciones propias. El anterior había sido Human, de 2001.




