
Tangele: el tango yiddish
La argentina Lloica Czackis logra un éxito sostenido
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LONDRES.- No es habitual que trescientas personas hagan cola durante una hora en Londres, pasando del frío de la calle al infernal apretujamiento de una sala acostumbrada a no albergar a más de cien espectadores, para escuchar, en su mayoría de pie, a tres artistas extranjeros.
Pero éste fue el sorprendente resultado de "Tangele, el pulso del tango yiddish", un espectáculo concebido por Lloica Czackis, una joven mezzosoprano argentina de origen alemán radicada en Inglaterra desde 1997. El término tangele combina la argentinidad del tango con el emotivo le (pequeño o querido) del yiddish.
Con el sensible aporte del argentino, en su caso de origen húngaro, Juan Lucas Aisemberg en viola y el acompañamiento del rosarino Gustavo Beytelmann en piano, Lloica emocionó a la audiencia hasta hacerle olvidar el sofocón de las limitaciones de espacio impuestas por The Spitz, una sala reacondicionada del segundo piso de lo que una vez fue el mercado de frutas y verduras de Londres, Spitalfields, eje del viejo barrio judío de la capital inglesa.
El concierto, compuesto por 17 canciones con arreglos de Beytelmann, coincidió con el 64° aniversario de la "Kristallnacht" ("Noche de los Cristales Rotos"), la violenta jornada que confirmó, mediante la destrucción de miles de sinagogas, negocios y hogares, el inicio de la política nazi de exterminio de los judíos. Formó parte, además, del London ArtsFest, el festival anual de la cultura hebraica dedicado este año a poner de relieve las culturas de Europa del Este, y mereció el apoyo del Jewish Music Institute Millennium Award.
Aun así, no todos los que compraron tickets en The Spitz profesaban la religión de Abraham ni se criaron detrás de la Cortina de Hierro. El interés por la música nacida del crisol de razas de los arrabales porteños se ha extendido más allá de las fronteras religiosas o étnicas. La frase "Tango que me hiciste "goi" (gentil) y sin embargo te quiero", escrita en el programa, se reflejó a la perfección en la audiencia.
El repertorio consistió en dos partes. La primera fue dedicada a la música proveniente de los guetos y campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.
Lloica explicó cómo el tango de Buenos Aires, fruto de inmigrantes italianos, españoles, franceses y, por supuesto, judíos, se estableció en el Viejo Continente y pasó a formar parte inevitablemente de la comunidad hebraica europea.
"Los habitantes de los guetos lo adoptaron, en idioma yiddish, como un vehículo para expresar sus arduas vidas -destacó-. Irónicamente también los nazis lo utilizaron como una herramienta macabra: a las orquestas de los campos se las obligaba a tocar el "Tango de la muerte" mientras los prisioneros caminaban hacia las cámaras de gas."
Canciones como "Friling" ("Tiempo de primavera"), compuesta en el gueto de Vilna en 1943 por Shmerke Kaczerginsky (que emigraría luego a la Argentina), y "Dos tango fun Oshvientshim" ("El tango de Auschwitz"), de autor anónimo, dieron muestras del carácter contrastante del "tangele" frente a su par argentino. Ambos comparten el dolor y la nostalgia por una vida mejor pero, aun en la peor de las circunstancias, las composiciones yiddish culminan con un voto de esperanza.
"¡Alambres de púa nos amenazan, pero la libertad nos llama!", es el último verso de la canción que salió de Auschwitz gracias a la memoria de sus sobrevivientes.
La segunda parte del show ofreció tres ejemplos del tango yiddish nacido en Nueva York bajo la latina influencia de Rodolfo Valentino, para terminar con la premiére europea de cuatro piezas escritas en el Buenos Aires de la década del 40. Entre ellas "Vu iz dayn shmeychl?" ("¿Dónde está tu sonrisa?") y "Ikh vel laydn in der shtil" ("Sufriré en silencio"), de Jeremía Ciganeri y Abraham Szewach.
Sin embargo, fue la entonación de "Sur", en un porteñísimo castellano aterciopelado por la voz de Lloica Czackis, lo que desató el último y más contundente aluvión de aplausos.






