Tributo a Raúl Carnota

Raúl Carnota y Suna Rocha fueron compañeros de música. En los comienzos de la década del ochenta Suna cantó las canciones de Raúl. Un acierto de la cantora cordobesa, por la buena elección de repertorio; un acierto del compositor, ya que algunos de sus temas habían encontrado en esa voz, entre pulida y agreste, a una emisaria tan especial.
Mercedes Sosa los descubrió una noche en un boliche de San Telmo y los invitó a grabar en su disco Como un pájaro libre (1983), dos temas de Carnota, "Salamanqueando pa' mi" y "Grito santiagueño". Ese mismo año el dúo publicó el disco Suna Rocha - Raúl Carnota, con temas de Raúl y de otros autores.
Con el paso de los años y de los discos, Rocha siguió cantando y grabando como solista otras obras del compositor. La interpretación vocal y el arreglo instrumental que en la década del noventa hicieron del tema "Grito santiagueño", para el disco Rosa de los vientos es, hasta ahora, insuperable.
La muerte de Carnota, a los 66 años, el 27 de septiembre de 2014, dejó el vacío que deja el intérprete, pero no el de la obra, porque queda a disposición de los cantores y cantoras que quieran interpretarla.
¿Quién mejor que Suna para volver sobre esas músicas? Ahora con la perspectiva de la historia, la experiencia de los años y, también, el peso de la carga emotiva que trae consigo. Por si fuera poco, para que Carnota estuviera más presente en el disco, Suna convocó como partenaire al pianista Eduardo Spinassi, que fue, durante muchos años, unos de los compañeros de ruta de Raúl y cómplice de sus experimentos armónicos, rítmicos y de cruces de lenguajes entre el folklore y otras músicas.

Así llegaron Suna y Eduardo a este disco que, simplemente, fue titulado Suna interpreta a Raúl. El que quiera conocer la música de Carnota, que vaya directo a este álbum porque es totalmente veraz. Quien quiera recordarlo, que tome el mismo camino, porque allí encontrarán de lo más nuevo y de lo antiguo.
Suna eligió temas de distintas épocas; incluso varios de aquellos grabados en aquel primer disco juntos, como "Coplas sin luna" y "Gatito e' las penas".
Los temas conocidos hacen un excelente contrapunto con otros menos transitados: "Caballos", que cierra el CD, y "Eran las tres de la tarde", magnífico y tácito relato de la muerte de Manuel Dorrego.
En los oídos, el piano de Spinassi es una clase de música porque es pura sencillez y una equilibrada síntesis, o punto intermedio, entre el tradicionalismo de Adolfo Ábalos y la proyección folklórica de Eduardo Lagos.
La voz de Suna se mueve como quien anda confiado en noche cerrada por un camino que sabe de memoria. Suna conoce estas músicas porque las ha interpretado antes; hay otras que no, pero las canta como si las conociera desde hace años. Como siempre, las zambas lentas son las que mejor le quedan a su voz.






