Un bandoneón con identidad quebradeña
El músico es un tesoro oculto del folklore
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El músico jujeño Daniel Vedia aprendió a tocar el bandoneón al estilo de los viejos musiqueros de la quebrada y eso se nota en su sorprendente estilo interpretativo. Creció rodeado de esos cerros minerales que llenan de color el paisaje, las costumbres ancestrales, la festividad de la época de carnavales y la espiritualidad de los antigales y las ceremonias religiosas. Su madre era una cantora y bailarina aficionada y su padre un músico orejero del bandoneón. "Hay una mezcla de todo en mi estilo. La esencia es la sangre que llevo, porque los Vedia venimos de Santa Ana de la Puna, a cuatro mil metros, departamento de Cochinoca. Mi abuelo Paulino Vedia fue uno de los fundadores de la comparsa La Juventud Alegre, en 1924, y mi viejo fue el que me enseñó las primeras notas en el fueye", cuenta el destacado músico jujeño, que suele acompañar a intérpretes como Tomás Lipán y Zamba Quipildor, en diálogo telefónico desde Jujuy.
El bandoneonista, heredero del toque de Dino Saluzzi de los primeros tiempos, seguidor del patriarca del fueye en la Puna llamado Máximo Gregorio Puma, logra una síntesis interpretativa gracias a una técnica prodigiosa, expresiva y con el sentir musical del norte argentino.
Hoy, a las 23.30, se presentará en "Peña de los fueguitos", Combate de los Pozos 1986, donde mostrará su repertorio instrumental compuesto por zambas carperas, cuecas, bailecitos, huaynos y otros motivos populares de la Argentina y Bolivia incluidos en su primer disco solista, "Alumbramiento".
"Soy un músico que va buscando sacar el sonido que dicta el corazón. Quizá sin querer hacés de todo un poco, sin copiar a nadie pero tomando cosas de mucha gente. Admiro a Saluzzi porque es el mayor fueyista de todo el mundo, o a su hermano Celso. Pero busco ese sonido que me permita navegar en una sola nota o dos, así de simple. Ahí está mi referencia, en el sentir, además de la tierrita que trae uno", explica el músico, que tiene un repertorio donde se destacan piezas muy populares en la quebrada como "La yaveña", "La yaleña", "Gatito de las penas", "La susqueña", "Mamitay" o"Huarmicita".
Mucho de ese repertorio, que todavía puede ser desconocido en el resto del país pero forma parte del inconsciente colectivo del pueblo quebradeño, lo acumuló en su trajinar como musiquero. "Mi mamá me silbaba los primeros carnavalitos y bailecitos que aprendí a tocar. Después vinieron los carnavales, donde vas bebiendo la esencia de los viejos, toqué en el salón de la Juventud Alegre, anduve en boliches junto al "cara i mula", aprendí a tocar takiraris de un boliviano cuando trabajaba en la zafra, conocí a los hermanos chaguancos y todos esos recuerdos, esos olores y sabores te van quedando en la memoria y resurgen cuando uno toca determinado tema. Por eso cada canción que toco en el bandoneón tiene un porqué."
El músico dejó de tocar el instrumento en tres oportunidades. Se dedicó a otros trabajos, vino a vivir a Buenos Aires y estuvo a punto de vender el fueye por necesidad, pero Juana, su mujer salteña, se lo impidió. Regresó a Jujuy y en el 95 volvió a tocar el bandoneón. "Empezar fue un desafío. Ahora estoy viviendo de la música. Contra el destino nadie la talla, ¿no?", relata. Con 53 años, el artista humahuaqueño se siente en el momento ideal para mostrar su propia producción solista. "Todas esas idas y venidas me dieron un tiempo de maduración interna y aprendizaje, porque cada vez que me sentaba a tocar tenía que refrescar la memoria. Entonces me venían esas sensaciones de la quebrada, esas noches tocando en fortines junto a mi padre, y para poder recordar eso uno siempre trata de llegar a la nota que dicta el sentimiento. Entonces tenés que llegar a esa nota especial porque si no te quedás intranquilo. Uno con la música quiere decir cosas, el que canta tiene el poema. Nosotros tenemos que llegar con la notita y el matiz. Entonces uno se escapa de los libros y ahí está la esencia del arte."
Clases de fueye en medio de Humahuaca
- Vedia fue maestro de música en Tilcara. A partir de esa experiencia y de ver las dificultades que tienen los chicos de la zona elaboró un proyecto para enseñar el bandoneón en la Quebrada de Humahuaca. "Hace meses presenté un proyecto de enseñanza del bandoneón. Para eso necesitamos conseguir cuatro bandoneones para que los chicos que no tienen instrumentos puedan practicar. Seguramente hay changuitos genios que sólo necesitan el instrumento para poder expresarse." El músico todavía espera una respuesta de la Secretaría de Cultura del gobierno jujeño.



