Un charro que viene al galope y con viento a favor
El cantante mexicano, a quien apodan "Potrillo", presentará mañana y el domingo, en el Luna Park, las canciones de su nuevo disco; luego hará una gira por el interior
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Es mexicano, fachero, tiene voz clara y potente, lo apodan "Potrillo" y fue criado en una familia encabezada por un padre muy famoso. Alejandro Fernández tenía todas las cualidades para el éxito y las aprovechó.
Por este sur algunos lo tienen de nombre. Saben que es un cantante que a veces viste de charro. Las chicas lo conocen muy bien. Son las que lo vieron venir hace diez años y las que ahora lo esperan en el Luna Park, y en otros escenarios argentinos, para escucharlo cantar rancheras y canciones pop de su último disco, Viento a favor .
Alejandro actuó por última vez en Buenos Aires hace dos años y luego volvió para grabar las canciones de ese último álbum. Actualmente está en una extensa gira presentando las canciones del CD. Además del par de shows en el estadio porteño, mañana y el domingo, pasará por Córdoba, Rosario y Neuquén.
Se podría decir que el éxito musical de este artista comenzó con un pequeño fracaso. Fue cuando era un niño y su padre Vicente -un cantante consagrado de la música mexicana tradicional- lo invitó para que cantara sobre un escenario. El Potrillo se asustó. Recién cuando fue joven, su padre lo volvió a convocar (esa vez fue para una grabación). "Me sirvió para disfrutar de la infancia, de la familia y de los amigos. Porque una carrera joven te roba la adolescencia; hay que empezar a desarrollarla desde los 15 o 16. Yo, en cambio, tuve la oportunidad de casi terminar la universidad", recuerda Fernández, en charla telefónica con LA NACION.
Claro que al escucharlo enseguida le propusieron grabar un primer disco. Fue entonces cuando decidió quedarse con la música; una inteligente decisión si se tiene en cuenta que ese debut discográfico fue un éxito de ventas.
"Claro que hay muchas cosas que uno piensa luego de eso. Qué habría ocurrido si hubiera empezado mi carrera a los 16, o si no fuera el hijo de Vicente Fernández. Bueno, no hubiera tenido la misma voz porque eso viene de los genes. El destino es así. La carrera de mi padre ha sido una buena escuela para mí. Me ayudó a saber lo que vendría. Los pros y los contras", dice.
¿Han llegado a comparar su garganta con la de su padre? "El gusto se rompe en géneros. Algunos dicen que mi voz está mejorada. A otros les gusta más la potencia de la voz de mi padre. Lo que sí, a mí nadie me enseñó. Yo fui creciendo a medida que grababa mi disco y cantaba en el escenario. Iba viendo las reacciones de la gente y de acuerdo con eso modificaba mi estilo. Porque inicialmente era muy parecido al estilo de mi papá. Al principio, las únicas canciones que me sabía eran las de Pedro Infante, Jorge Negrete, Javier Solís y las de mi padre."
Diez años atrás Alejandro llegó a nuestro país para presentar las canciones de Me estoy enamorando , un disco con el que se metió más de lleno en una canción romántica más universal. Eso le valió dos nominaciones a los premios Grammy y una venta de un millón y medio de copias. En nuestro país vendió 40.000 ejemplares y durante su gira promocional realizó el primer acústico de Cadena 100.
"Con este disco mis intenciones son abrirme las puertas a América Central y a países como la Argentina y Chile -decía el Potrillo, una década atrás-. Una vez que la gente me conozca, volveré a cantar música típica mexicana para que se difunda en todas partes."
Soledad Pastorutti alguna vez dijo que admiraba esa capacidad de Alejandro Fernández para matizar en su carrera la música tradicional mexicana y el sonido pop bien internacional. Este cantante tuvo, a mediados de los noventa, discos que parecieron de ruptura con la música de sus ancestros, incluso él mismo asegura que su padre fue uno de sus críticos. Pero luego se las arregló para matizar su producción musical hasta el día de hoy, en que puede hacer convivir las baladas con el repertorio clásico mexicano.
No se quiso perder al público tradicional ni a la amplia platea femenina hispanohablante, a la que hoy sigue cautivando, con sus 37 abriles y algunas canas. "Busqué en muchos frentes. En la música mexicana se es muy tradicionalista y es difícil meter cambios -dice este músico de Guadalajara-. Yo quería algo nuevo, dejar huella. De pronto comencé a hacer fusiones y el público me lo permitió. Me ha dado buenos resultados. Si cantas música tradicional pura, es muy difícil internacionalizarte. Tal vez puedas gustar en México pero se te limitan las fronteras. Probé con el pop y me lo aceptaron y al final de cuentas el público sale ganando porque mi espectáculo es muy variado. Me criticaron mucho pero ahorita me aplauden. He intentado ser un embajador de nuestra cultura en otros países. Sigo vistiendo de charro."
El inventario de logros del señor Fernández ofrece unas cuantas curiosidades. Veamos: es tanto o (por momentos) más exitoso que Luis Miguel, aunque haya comenzado a cantar muchos años después que Luismi. Su carrera tiene todos esos condimentos de una estrella latina del pop. Millones de discos vendidos, premios Grammy, dos ex esposas, cinco hijos, peleas con paparazzi, fotografías de piscina de hotel con alguna dama que no era la patrona, y hasta chimentos faranduleros en los que han dudado de su orientación sexual porque es un tipo demasiado coqueto (lo consideran un metrosexual).
Lo más curioso de su fama y su temperamento es que si tuvo miedo de cantar ante una multitud cuando era niño, de joven y de adulto parece no temerle a mucho. Mal no le ha ido. Porque, por un lado, se puede decir que pensó estratégicamente los pasos que iba a dar. Pero por otro hizo intentos en varias direcciones. Se puso a la par de los tenores líricos José Carreras y Plácido Domingo para la versión de un tema de Agustín Lara, personificó al caudillo Zapata en una película, cantó a dúo con Beyoncé Knowles y cruzó el Atlántico para registrar en España un disco en vivo en el que participaron artistas como Amaia (cantante de La Oreja de Van Gogh), Diego "El Cigala", y Niño Josele, entre otros. También grabó para el final del milenio un CD con canciones de navidad, Christmas in Vienna VI , en el que participaron Plácido Domingo y Patricia Kaas.
En 2003 comenzó una gira de conciertos con su padre, que denominó Lazos invencibles y que culminó en Ciudad de México, con un recital ante 60.000 espectadores. Y dos años después consiguió su estrella en el paseo de la fama de Hollywood.
"Cuando decimos que vamos al mercado americano estamos conscientes de que no vamos a cantarles a «los anglos», sino al público latino que vive allá. Pero, bueno, los mexicanos somos como una plaga, tenemos una comunidad muy grande en los Estados Unidos. Por todos lados. Ahí yo inicié mi carrera casi sin material discográfico, cantando con mi papá. Y creo que a la gente que vive allá le encanta que llevemos un pedacito de su México."
Para agendar
Alejandro Fernández, p resenta su disco Viento a favor.
Luna Park, Corrientes y Bouchard. Mañana, a las 21 y el domingo, a las 21. Entradas desde 70 pesos.





