
Un japonés entre austríacos
Dirigirá a la Orquesta de Cámara de Viena, en el Colón
1 minuto de lectura'
Para los hispanohablantes, la memorización de los nombres de los músicos orientales es una tarea dificultosa. Con los japoneses, sin embargo, las chances de recordar sus nombres son mayores, ya que no son monosilábicos como los de los chinos o coreanos. Además, para completar el cuadro, es frecuente escuchar que se dice que, físicamente, son todos parecidos. Y si hasta aquí nada indica directamente un juicio valorativo, muchas veces se repite, sin más fundamento que el propio preconcepto, que todos tocan más o menos igual, con muchísima técnica y con poco involucramiento emocional, sentencia categórica que, en definitiva, termina por calificar más a quien la emite que al músico observado.
Para ayudar a avanzar en la destrucción de esta idea prejuiciosa, esta semana, como director y como solista, junto a la Orquesta de Cámara de Viena, estará Joji Hattori en el Teatro Colón, músico que a los 35 años ya ha desarrollado una carrera fulgurante. Nació en Japón, donde comenzó a tocar el violín y, siendo niño aún, se trasladó con su familia a Austria, donde continuó sus estudios en la Academia de Viena. Cuando tenía veinte, obtuvo el Primer Premio del Concurso Internacional de Violín Yehudi Menuhin y, a partir de ese momento, emprendió una carrera de instrumentista que lo llevó por todo el planeta para ofrecer recitales y tocar con las mejores orquestas. Sin embargo, él mismo dice: "En algún punto, no era suficiente. Quería tener otras maneras de conectarme con la música y con los músicos y estar más involucrado en otra clase de emprendimientos. En 1996, tuve la oportunidad de dirigir a la Orquesta de Cámara de Escocia y, desde entonces, el espectro se fue ampliando".
Hasta tal punto el horizonte de Hattori se ensanchó, que pasar revista a su actividad implica confeccionar una reveladora enumeración. Más allá de sus tareas habituales de violinista virtuoso y errante y de conductor de las orquestas más afamadas de Europa y de Japón, es el director asociado de la ya mencionada Orquesta de Cámara de Viena, es el fundador y director musical del Ensamble de Tokio, del Festival Internacional "Genius of the violin", de Londres, y del Festival de Música de Cámara de Brucknerhaus, Linz. Además, en Londres, ciudad en la que reside, es profesor invitado de la Royal Academy of Music. Cuando se le pregunta cómo hace para manejar sus tiempos, se ríe y dice que no es sencillo, pero que es posible si se aprende a concertar los tiempos y las distancias.
En los dos conciertos que hará con los músicos austríacos para el Mozarteum, se escucharán obras de Mozart y de otros muy diferentes compositores. Hattori explica los programas: "Nuestra especialidad es la música de Mozart y, de algún modo, cuando estamos de gira, el público espera que la hagamos. Por lo tanto, en ambos conciertos, comenzamos con ella. Pero en la segunda parte planteamos un contraste. En el primer concierto, nos centraremos en la música checa. Dvorak estuvo muy vinculado a Viena y hay una larga tradición en la interpretación de su música. Suk, por su parte, fue alumno de Dvorak y la combinación de ambos me parece muy atractiva. En la segunda presentación, en cambio, nos iremos directamente a la música del siglo XX. Primero tocaremos la Sinfonía de Cámara de Shostakovich, que es una obra maestra para cuerdas y que también es un gran desafío por su dificultad y la profundidad de sus contenidos. Cerraremos con una obra que el mismo Takemitsu elaboró en su madurez sobre la música que había compuesto en su juventud para tres películas diferentes". Y agrega: "En la tercera de ellas, Takemitsu reconocía que había elementos musicales sudamericanos. Será muy interesante ver cómo los perciben los argentinos".
Sobre el historicismo
Hattori es muy franco con respecto a las versiones de los historicistas que hacen Mozart. "Creo que Gardiner, Pinnock o Hogwood, a quienes admiro, han sido muy importantes en el hecho de hacer rever las interpretaciones de exageraciones románticas que se efectuaban sobre la música de Mozart. En ese sentido, comparto que no es pertinente la abundancia de vibrato ni las presiones exageradas sobre las cuerdas. Pero, así como los entiendo y acepto en la música barroca, y esto es una opinión personal, no me gustan los instrumentos de época para la música del clasicismo. Mozart, particularmente, es un compositor dramático y operístico en su música instrumental. Cuando él quiere fortissimo lo que hay que lograr es, exactamente, un fortissimo. Si él hubiera tenido en su tiempo otras posibilidades sonoras, seguramente las hubiera utilizado".
Sobre el final, la pregunta se tornó casi inevitable y le inquirimos su opinión sobre el comentado prejuicio del mundo occidental hacia los músicos orientales. "Es un tema que debe ser observado desde varios ángulos. En primer término hay que desechar la idea de algún tipo de ajenidad porque en Japón, y desde hace mucho tiempo, existe una larga tradición de tocar y hacer música occidental. En segundo lugar, es real que, frente a esta música, los orientales actúan tal como son en general, es decir, poco extravertidos. Los japoneses, y no es cuestión de negar cierta realidad, no son de mostrar sus emociones más íntimas. Pero, en tercera y última instancia, las estadísticas pueden delinear perfiles culturales colectivos, pero deben dejar el margen necesario para cada individuo y, aunque parezca burdo, ni todos los ingleses, ni todos los austríacos ni todos los japoneses son iguales. Pero el prejuicio, lamentablemente, sigue en pie y yo observo que todavía hay recelos ante la presencia de los músicos orientales. Tal vez con menor intensidad que antes. Mi trabajo con la Orquesta de Cámara de Viena, por ejemplo, es el resultado de la aceptación que despertó una actuación mía en 2001 tanto por parte de los músicos como del público. En mi caso, más allá de haberme criado en Austria, me reconozco como un japonés de espíritu libre y que revela intensamente sus emociones."
Su espontaneidad, su locuacidad, sus modos de expresión verbal y sus risas francas pueden dar fe de que Hattori no es alguien que parezca ni frío ni distante. Recuerda cuando llegó, hace años, para tocar en los conciertos del mediodía del Mozarteum y agrega que ahora será otra cosa: "Es un gran honor para mí y para la orquesta tocar en el Teatro Colón. Estoy muy excitado pensando cómo será recibida nuestra propuesta por un público al cual recuerdo muy exigente y muy efusivo".
El nombre completo es Joji Hattori, ambos de acentuación grave. Tal vez habría que repetirlo algunas veces. Joji Hattori, Joji Hattori. No es tan difícil y, realmente, conviene internalizar este nombre. Joji Hattori, uno de los músicos más notables que nos visitará en este 2004.
Para agendar
- Orquesta de Cámara de Viena. Director y solista: Joji Hattori
Teatro Colón Pasado mañana (primer ciclo) y el miércoles (segundo ciclo), a las 20.30
1- 2
Alejandro Sanz vuelve a Buenos Aires con dos funciones en un espacio renovado
3Germán Daffunchio disparó contra Soda Stereo y reabrió la polémica
- 4
Ada Moreno, fotógrafa pionera del rock nacional: sus romances con Nito Mestre y Charly García, sus años en Nueva York y el músico que fue el amor de su vida
