
Una parte de la historia
Se presentarán esta noche, a las 21, en el teatro Astral
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Todo comenzó en 1966 en el legendario bar La Cueva, de la calle Pueyrredón. Un club donde las jam sessions y los músicos extranjeros, de paso por Buenos Aires, se mezclaban en la oscuridad del local.
Allí, poco a poco, se comenzó a gestar uno de los grupos más abiertos del movimiento beat, así llamado por aquellos años, Alma y Vida. Nacieron como grupo de Leonardo Favio, aunque la voz del tecladista Carlos Mellino y el exquisito ensamble del grupo ya mostraban que el camino lo podían hacer solos.
Este grupo, que debutó el 20 de junio de 1970, en el Opera, se presentará esta noche, a las 21, en el teatro Astral, Corrientes 1639, con la formación original de Mario Salvador en trompeta, Bernardo Baraj en saxo tenor, Mellino en voz y teclado, Juan Barruedo en guitarra y Carlos Villalba, en bajo, salvo el baterista, Alberto Gualte, que será reemplazado por Marcelo Baraj.
Respecto del trompetista, Mellino aclaró que Salvador fue el primero en actuar en Alma y Vida, pero que su labor artística en el Colón le impidió dedicarse al grupo y fue sucedido por Gustavo Moretto.
"Para nosotros, esta actuación es un reencuentro; nos juntamos cada tanto y la idea es no perder el contacto con la gente. Sentimos en cada presentación un enorme apoyo y cariño del público y la verdad es que de ahí sacamos la fuerza para armar estas actuaciones", explicó Mellino.
Favio y después
El tecladista, un músico de voz distintiva, recordó los primeros tiempos de la banda, cuando decidieron separarse de Favio ("que era muy generoso con los cachets", agregó) y se cruzaron con un disco de Blood, Sweat & Tears, grupo del que tomaron esa forma tímbrica y esa exquisitez rítmica.
"El primer tema que escuchamos de ese grupo fue «La rueca», y nos cambió la cabeza. Lo escuchamos y dijimos que eso era lo que queríamos. También cayó en nuestras manos un disco de Chicago, que nos impresionó bastante", recordó Mellino.
Tras algunos años, el grupo comenzó a disolverse. "Surgió la posibilidad de irnos a España, pero yo estaba construyendo mi casa y me quedé. Grabé un disco que luego fue prohibido", explicó.
El tema se llamaba "Quiero treparme por tu espalda", que salió y fue rápidamente sacado de la venta.
"Ese problema detuvo en buena medida mi carrera como solista que, de tan prometedora, no llegó lejos", expresó Mellino, que ganó espacio tras la salida de la serie televisiva La banda del Golden Rocket, con música de Alejandro Lerner y de él.
"A partir de este éxito televisivo se reordenó mi carrera; hasta ese momento había hecho música para teatro y publicidad", añadió el cantante, que dijo esperar con ansias la actuación de hoy.
Y volvemos a los inicios. Alma y Vida debutó en el Opera con grupos como Vox Dei, Manal y Arco Iris. "Fuimos como punto y salimos como banca. Nos recibieron con cierto escepticismo, pero nuestra música fue ganando su lugar y terminamos con el público caliente. Fue una noche maravillosa", recordó el tecladista.
Alma y Vida mantuvo una de las aproximaciones más interesantes entre lo que podría definirse como rock nacional, por aquellos tiempos llamado beat, y cierta esencia jazzística, dada en particular por las influencias del set melódico.
No obstante, el grupo siempre tuvo el sello distintivo de la voz de Mellino, cantante con un toque soul y mucho sentimiento; su forma de fraseo, algo forzado, generaba ese espíritu intenso que tenía su música.
El set melódico, Baraj y en aquel tiempo Gustavo Moretto, era una de las mejores secciones de la ciudad. Una articulación moderna le dio a Alma y Vida un lugar también destacado como grupo instrumental. En aquel tiempo eran muy pocos los grupos que podían tener tanta fuerza tanto en el canto como en la banda; por ejemplo, Manal, Almendra y alguna otra agrupación, conseguían tener fuerza expresiva en los dos planos.
Un show que promete un viaje nostálgico, sin duda, pero sin tristezas. Un sexteto que ha sobrevivido al tiempo y a los cambios en la música y que, sin embargo, sigue teniendo una curiosa vigencia: la de ser auténtico.
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