Viaje a una Argentina sinfónica
En dos álbumes, la Orquesta de Salta presentó su Concierto del Bicentenario
1 minuto de lectura'

Concierto del Bicentenario-200 años de música Argentina es una edición que hay que celebrar si se piensa en la actualidad discográfica de la música sinfónica argentina.
Este trabajo de la Orquesta Sinfónica de Salta no hará honor a su título cuando por esto se entienda un repaso de la composición sinfónica local de los dos últimos siglos. (En esta producción la cronología no abarca más de 120 años.) Pero, sin dudas, no fue esa la idea cuando se armó el programa. Seguramente el proyecto apuntó a seleccionar músicas representativas que permitieran hacer un recorrido amplio sobre la música nacional (en algunos casos de corriente nacionalista) que se desarrolló en los dos últimos siglos. De ese modo, en vez de un recuento (que no dejaría de ser arbitrario) en una especie de cancionero local de piezas breves para que entren muchas en cada disco, se eligió, con muy buen criterio, resaltar algunas obras de más largo aliento que, a su vez, aportan a la idea de variado mosaico musical.
Ese es el primer valor que se puede encontrar en esta producción, antes de que el primero de los dos CD comiencen a girar. Luego, hay que elogiar el resultado de algunas versiones de la orquesta salteña, comandada por Luis Gorelik.
Sucede, muchas veces, que cuando se abordan obras argentinas que contienen elementos de la música popular, a las orquestas les cuesta adquirir gracia rítmica (eso pasa muchas veces con las danzas folklóricas de zapateo) y elegancia en el rubato (usualmente tienen serias limitaciones cuando tocan tango).
En este disco hay algunas composiciones con elementos de raíz folklórica. Tal vez así se explique ese rígido comienzo de Gaucho (con botas nuevas) , de Gilardo Gilardi. Con la siguiente obra -la primera Suite Argentina, de Eduardo Falú-, el organismo se acerca, pero muy lentamente, a la esencia telúrica del trabajo. Con el final de la suite -el Malambo - apura el paso (con bastante esfuerzo) para tratar de alcanzar la gran interpretación del solista, Eduardo Isaac, quien muy bien comprende esta suite.
Un crítico de LA NACION aporta un dato: dice que a algunos compositores (y orquestadores) también les cuesta la utilización de esos elementos en terrenos de la música popular. Es cierto. Por ese motivo la responsabilidad en el modo como se resuelven formas folklóricas no es sólo de las orquestas y sus directores.
Notable labor
Dentro de este contexto que se presenta en los primeros títulos transitados por la orquesta, el ingreso a las Variaciones concertantes de Ginastera, y a los tres momentos incidentales de Amo , de Maragno, son una especie de puerta a otro universo (que, por cierto, también es parte de la música orquestal argentina). Con estas dos partituras la orquesta se pone a la altura de las obras y de su nivel interpretativo.
Y sigue en esa tendencia ascendente en el siguiente disco. Porque en el segundo CD se escucha la laboriosa y personal lectura que hace la solista Tatiana Samouil del Concierto aymara , para violín y orquesta, de Gianneo, y la contemplativa "El llanto de las sierras", de Juan José Castro (la obra más corta y probablemente la más alumbrada y bella).
Con este programa -y especialmente por las doce Variaciones para orquesta , de Gerardo Gandini- el organismo salteño da cuenta de un gran sentido de ubicuidad en este panorama histórico (y, a veces, geográfico), de la Argentina.
CONCIERTO DEL BICENTENARIO
Orquesta Sinfónica de Salta
Gaucho, Suite argentina para guitarra, cuerdas, corno y clave, Variaciones concertantes, Amo, Concierto Aymará, El llanto de las sierras, Obertura para una comedia infantil, Escenas Argentinas, Variaciones para orquesta (Sony Music).




