"Yo soy un militante de la vida"
El músico editó un disco y cierra el año en Ferro, después de sufrir la pérdida de dos amigos
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Cada día, cuando León Gieco se despierta a la mañana, tiene 60 segundos para pensar en nada. Es lo único que se concede en las horas en que está despierto el resto del día. "Después me la paso pensando cómo conseguirle plata al Garrahan, hacer un concierto para Mónica Carranza o tocar a beneficio de las Madres de Plaza de Mayo para que paguen el alquiler de su universidad."
Al músico escorpiano lo obsesiona el mundo que lo rodea, la desigualdad, la injusticia, las cosas que puede hacer con sólo empuñar la guitarra. "Soy un militante de la vida. Quiero hacer cosas todo el tiempo, vivir cada hora, porque de golpe te agarra la muerte y se acabó. Ya está: no podés hacer nada." El músico sabe bien por qué lo dice. En los dos últimos meses fallecieron su amigo y guitarrista Eduardo Rogatti, y hace unos días su productor de toda la vida, Pity Iñurigarro. Todo eso cuando está viviendo, a nivel artístico, uno de los mejores momentos de su carrera. Con un nuevo disco en la calle, "El vivo de León", tras una serie de exitosas presentaciones en el Luna Park, está a punto de tocar mañana en el estadio de Ferro, para 30 mil personas.
"Yo entendí que a mí me pasan cosas, porque parece que siempre les pasara a los que suelo ayudar. Como digo en la canción: la tragedia no se siente hasta que golpea a la puerta. Las alegrías y las tristezas son cosas que pasan a menudo, pero acá pasaron al mismo tiempo y uno no está preparado para recibir tanta alegría por un lado y tanta tristeza por el otro. Es una dicotomía frente a la cual no se sabe para dónde disparar."
León tiene ganas de escapar a Tilcara, pero no puede. Tiene ganas de hacer meditación zen, porque siente que todo le está pasando demasiado rápido por arriba. Tiene ganas de encontrar un refugio para pensar. Pero sabe que lo espera el escenario, que mucha gente depende de lo que haga y que la vida, para bien o para mal, continúa. Entonces reflexiona: "Cada vez que pienso que me puede pasar algo muy difícil de superar, siempre se me viene a la cabeza Hebe de Bonafini. Es como una persona salvadora. Porque ella, que todos los días debe sufrir la desaparición de su hijo, junto a las demás Madres de Plaza de Mayo, logró positivizar la tremenda tragedia que le pasó. Es una mina que hizo guisos y también una universidad que es una catedral de la cultura, con otra forma de educación, y eso me llena de alegría, emoción y vida. Es un ejemplo".
Entonces, el motor de León parece volver a encenderse y, a pesar del dolor, el músico pone sobre el horizonte la construcción de su futuro cotidiano. "Hubiera sido perfecto alejarse de la situación, pero tengo que defender la salida del disco porque esto también es un kiosco. Nunca me creí un astro de la canción, sino un kiosquero o un carnicero. Yo te doy la carne y vos me das la plata. Hice un disco que ahora hay que salir a defender, porque muchos dependen de eso, no sólo yo. También tengo que hacer este concierto y una serie de recitales durante enero y febrero. Aunque me gustaría irme a la punta de una montaña y sentirme la nada", aclara en tono de confesión.
Entero y bien vivo
Pero León se muestra bastante entero y se siente bien vivo, así como lo dice el título de su último disco, donde recrea canciones de todas sus épocas para que den testimonio de todo lo que pasó en la Argentina en los últimos 25 años. "Vamos a poner toda la carne al asador, con los temas y los invitados que tuve en estos últimos dos años" -adelanta-; canciones que quiere dejar como testimonio para otras generaciones. "Nunca había hecho un disco solo en vivo. Tenía registrado algo con Pete Seeger, que para mí fue histórico desde el momento que lo vio Bob Dylan. Después hice algo con Víctor Heredia y el disco "Argentina quiere cantar", junto a Víctor y Mercedes Sosa. Era hora de que estos temas que vengo cantando solo hace mucho tiempo, quedaran registrados para que de a poco fuera un escalón para otra cosa y cerrar una etapa de mi historia."
Composiciones como "Cinco siglos igual", "En el país de la libertad", "Hombres de hierro", "De igual a igual", "El imbécil" o "Pensar en nada", que lo convirtieron en un símbolo, desde los años de plomo de la última dictadura militar hasta la actualidad, forman parte del álbum "El vivo de León", que significó la última participación de su amigo y guitarrista Eduardo Rogatti. "En ese sentido este material es como un antes y un después por todo lo que pasó con su aparición."
Como una forma de antídoto contra la tristeza y la incredulidad que provoca la muerte, su cabeza no para de planear cosas. Quiere celebrar los 20 años del proyecto "De Ushuaia a La Quiaca" con un relanzamiento en CD, DVD y una exposición de fotos, el paso para arrancar con una nueva etapa que calcula que puede llegar a durar cinco años trajinando todo el país. También espera sacar un disco de canciones nuevas y despedirse de algunas antiguas con un recital. "Es hora de abandonar los clásicos de una buena vez, pero me cuesta mucho el cambio. Mucha gente vive a través de esos temas cuando los vuelve a escuchar. Y yo, también."
Los años vividos le dieron a León una certeza y una lectura del mundo que no le interesa cambiar. Se define como un cabezadura y como alguien que no puede dejar de pensar en el otro, como se refleja en pequeños actos cotidianos. "Una vez lo vi mal al taxista que me llevaba y me terminó contando que su hija estaba internada en un hospital. Así que le pedí que me llevara a visitarla. Si no le hubiera preguntado nada al tachero, me perdía todo eso que viví. Fijate cómo puede cambiar la vida en un segundo. Quizás quién sabe, por ahí, si seguíamos el rumbo y nos pisaba un camión. Yo creo en esas cosas."
Gieco tampoco suele delegar nada en los gobiernos de turno. "No creo que llegue a ver un cambio real del país. Los gobiernos siempre son deficientes y hablo de lo que pasa en cada provincia y municipio. Así que prefiero hacer las cosas yo mismo."
-Entre todas las movidas solidarias, ¿te alcanza el tiempo para componer?
-En realidad, no soy muy prolífico, pero lo que me interesa es el ejercicio de la vida, no el de componer canciones.


