
Nisenson le apunta a Mahárbiz
"El Instituto de Cine es una monarquía no ilustrada", afirma el joven director.
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Egresado del Instituto de Arte Cinematográfico, docente en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad del Cine y realizador y productor de films publicitarios, Pablo Nisenson se lanzó a la dirección de largometrajes en 1989, con "Los espíritus patrióticos, tras ensayar su oficio en los cortometrajes "El cruce", "Reconocimiento" y "Punto final".
En 1992 el cineasta realizó el documental "SOS Sida", y en 1996 retornó a la temática de ficción con "El inquietante caso de José Blum", una interesante tragicomedia con Hugo Arana y Cipe Linvonvsky.
"Ahora -explica a La Nación - estoy intentando volver a ubicarme tras una cámara con "Angel, la diva y yo", una idea que nació hace doce años, cuando vi y oí cantar a Hugo del Carril en una cantina de la Boca. Aquélla fue una de sus últimas actuaciones frente al público. Ya estaba enfermo, y poco después se produjo su muerte. Entonces, y como una repentina inspiración, imaginé el sino trágico que afecta a muchas figuras artísticas. Pensé en el olvido, en un pasado que nadie recuerda, en la falta de resonancia social por la que transcurrieron muchas de esas existencias que se brindaron íntegras al arte."
-¿Tu film será una especie de biografía de Hugo del Carril?
-No precisamente de este artista, sino de todos aquellos que, de una manera o de otra, transitaron por la pantalla y que hoy son sólo sombras de un pasado. "Angel, la diva y yo" es una historia de ficción que se enraizará con lo documental a través de un joven apasionado por el séptimo arte nacional que investiga, con enorme nostalgia, la carrera de Angel Ferreyros, un director del que ya nadie se acuerda.
-¿Pretende ser un homenaje a la cinematografía argentina?
-Exactamente eso. Pretendo rescatar de la memoria a actores y directores que cimentaron nuestra producción fílmica y armar esta trama sembrada de olvidos y opiniones encontradas dentro de un rompecabezas de difícil solución. Será, espero, un melodrama satírico con cierto humor exacerbado.
-¿El guión está ya listo para comenzar a rodarlo?
-Totalmente. Con la invalorable ayuda de José Pablo Feinmann acabo de terminar la undécima reescritura del libro, y ya tengo varios nombres importantes para encabezar el elenco.
Sin embargo, Nisenson se enfrenta en estos momentos con algunos problemas que impiden el comienzo de su proyecto: "Hace más de un año el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales me otorgó un crédito. Por otra parte, la Secretaría de Cultura brindó su apoyo a mi film, considerándolo que rendirá honor a nuestra música ciudadana y al cine argentino de la época de oro.
-¿Cuáles son los problemas que impiden que filme?
-El Instituto tiene un régimen de monarquía no ilustrada. Existe un poder absoluto que parte de su dirección. No hay carriles claros ni se respeta la igualdad que marca la ley del cine. Todo esto traba mi proyecto. Parecen importar más los avales y la seguridad que dan los canales de televisión para hacer películas. Sin ningún tipo de fundamentos, no me otorgan el ciento por ciento del capital que exige mi producción, cuyo costo se eleva a 1.200.000 pesos... Me siento discriminado, ya que en un momento de expansión de nuestro cine, al que el público se está volcando masivamente, muchos directores, yo entre ellos, deben enfrentarse con una férrea burocracia que se encarga de poner piedras en el camino.
Ganas de filmar
Nisenson añade que "interpuse un recurso de alzada en la Secretaría de Cultura, de la que depende el Instituto de Cine. Creo que es el último recurso del que dispongo. Sólo pretendo que la nueva ley de cine se apoye en un plan democrático y que no haya hijos y entenados. Deseo fervientemente que en el Instituto de Cine haya una revolución de ética y de principios".
-¿Pensaste ya en el elenco?
-Sí... Desearía que lo encabezase Héctor Alterio, que se siente muy consustanciado con la historia. Además, transitarán por la trama fragmentos de viejas películas argentinas, figuras emblemáticas en nuestra pantalla, paisajes urbanos recorridos por sombras que fagocitó el olvido.
-¿A pesar de todos los inconvenientes económicos no flaquean tus fuerzas?
-Estoy decidido a que mi guión pueda ser plasmado en la pantalla. No bajo los brazos. Sólo pido que quienes tienen en sus manos la conducción del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales midan con la misma vara a todos los directores y que hagan respetar una ley que, al parecer, adolece de notorias fallas.
Una demora con explicaciones
Con las cifras en sus manos, Luis Jorge Rodríguez y Víctor Tomaselli, subdirector y encargado de Fomento, respectivamente, del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, explican a La Nación las razones sobre las que se basó ese ente para demorar el pedido de Pablo Nisenson.
"Nisenson -explica Rodríguez- ya obtuvo parte del crédito solicitado por Ricardo Belén, que figura como productor de "Angel, la diva y yo", pero el problema pasa por lo siguiente: Nisenson adeuda al Instituto la suma de 243.022 pesos por el crédito de "Los espíritus patrióticos". Belén, por su parte, no solicitó acogimiento alguno al plan de facilidades propuesto por nosotros, y bajo estas circunstancias es imposible acceder a las pretensiones tanto del productor como del director."
Tomaselli aclara: "Ninguno de los dos presentó, hasta ahora, los avales requeridos por el Banco Nación. Además, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales sólo otorga el ciento por ciento de sus créditos a los productores o directores que hayan presentado sus films en festivales internacionales de clase A, y éste no es el caso de Nisenson. Esta no es una situación de hijos y entenados, sino, simplemente, de hacer cumplir los requisitos normales que se exigen para acceder a los créditos".






