
Noé, un realizador argentino contra todos
Provocador: "Me divierte asustar a la gente", dice sobre "Solo contra todos", que se verá hoy en el festival, el cineasta radicado en París.
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PARIS (Especial para La Nación ).- "Solo contra todos", el primer largometraje del cineasta argentino Gaspar Noé, ha desatado una fuerte polémica por la violencia extrema del personaje central, un carnicero paranoico y desesperado en un mundo que le da vuelta la cara. La violencia de este hombre -interpretado magistralmente por el actor Philippe Nahon- es mostrada por Noé de manera poco habitual en el cine.
La película obtuvo, entre otros, el premio de la semana de la crítica del Festival de Cannes del año último y el premio al mejor primer film en Estocolmo. El 17 del marzo último fue presentado en Nueva York, donde ya fue elogiada por The New York Times y se proyectará hoy en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires.
Desde el afiche puede adivinarse lo que el espectador encontrará en la sala. Debajo de la figura del carnicero, en torso desnudo y con un puño apoyado sobre un mapa de Francia, se lee "¡Atención! Este film contiene imágenes y términos susceptibles de excitar la sensibilidad de cierto público". Y agrega: "A cada uno su moral. A cada uno su justicia".
Ningún crítico ha quedado indiferente frente a "Solo contra todos", un film que aquí dividió a la opinión pública entre quienes lo tratan de racista o provocador gratuito, y quienes, al contrario, ven en él "una de las mas sorprendentes revelaciones de los últimos años", como escribió el especialista de la revista LesInrockuptibles.
Gaspar Noé, de 35 años, es el hijo del pintor argentino Luis Felipe Noé y vive en Francia desde la década del 70. Su película es el primer largometraje que realiza luego de varios cortos, en especial "Carne", del cual "Solo contra todos" es la continuación.
Fue también su productor, puesto que su particular contenido (hay incesto, pedofilia, muerte, desempleo, suicidio, miseria) le cerró todas las puertas para acceder al financiamiento, que en Francia pasa casi exclusivamente por los canales de televisión.
"Noé optó por el delicado riesgo de indisponer al público y de exponerse los malentendidos ideológicos", comentó un crítico. Otros denunciaron que su película es una "oda a la gloria del fascismo ordinario" y que "Noé se acerca tanto a la "bestia inmunda" -el racismo en su peor expresión- que podríamos sospecharlo de confundirse con ella".
Tal vez lo más interesante del trabajo de Noé es la elección del punto de vista para contar la historia. El cineasta optó por mostrar lo que va ocurriendo en la cabeza del carnicero, en un verdadero viaje por su psíquis. Se escuchan sus pensamientos con una voz en off casi permanente.
"Solo contra todos" muestra la tormenta en un cerebro. El cine de Noé abre el debate sobre los límites de la representación de lo insostenible y osa asumir una realidad que la mayoría de los cineastas, al menos en Francia, prefieren dejar a los sociólogos o reportajes de la televisión, como el incesto, el racismo o la pedofilia. Sobre estos temas, Noé tiene, afortunadamente, las ideas mucho mas claras que su personaje, un carnicero anónimo, un francés común y corriente que rumia su decepción frente al mundo.
Como comentó un crítico en una proyección en avant-premiére, "con esta película, Gaspar Noé pasó a ser uno de los principales representantes del cine de la antiFrancia".
Las razones del odio
"Tuve varios motivos para hacer una película tan cargada de odio" -explica Noé-, como "Papillon","Solo contra todos" es una película de supervivencia donde el amor y la moral tienen connotaciones inhabituales. Una vez leí que un verdadero melodrama se escribe con sangre, esperma y lágrimas. Eso quise hacer. Que el público llore, se indigne o salga del cine antes del final me pone muy feliz y confirma que voy por el buen camino. Mi única fuerza es lograr hipnotizar al público por momentos a través de la imagen y narración.
-"Solo..." es en realidad la continuación de un corto suyo.
-Sí, en 1991 presenté "Carne", que en francés significa carne mala y carne de caballo. Pensé mucho en la película de Armando Bo con Isabel Sarli y me dije que en francés, la palabra "carne" tiene un sentido más vicioso que el que quiso darle Bo.
-¿Por qué la elección de un carnicero en ambas películas?
-Me gustaba la idea de mostrar el trabajo de una profesión prohibida en todo el mundo menos en Francia. Pienso que un carnicero es el símbolo de la relación animal que el hombre establece con el mundo. El carnicero gana dinero para alimentarse a cambio de carne de animales muertos para ser comidos. Es el último eslabón de una cadena comercial que se apoya en un acto de violencia al servicio de la supervivencia de la especie mas fuerte.
-Entre un retrato que usted hace en la película de una sociedad en descomposición y otro, psicológico, de la espiral descendente del carnicero, ¿cuál intentó subrayar más?
-Los dos por igual. Es la historia de un hombre perdido en un contexto social desfavorable para él, la Francia pobre que poco se ve en el cine de este país, donde la cultura oculta la pobreza. La sociedad francesa no es ni mas ni menos racista que la noruega, inglesa o argentina. Mis padres me contaron que en los 60 Francia era mucho mas reaccionaria que ahora. Sin embargo, hoy parte del país se plegó a un discurso simplista de extrema derecha que coloca la inmigración como el problema mayor.
-¿Pero por qué eligió desnudar su mundo interno?
-Porque hay mucha gente racista que al mismo tiempo son seres humanos como vos y como yo. Quería hacer un retrato de una Francia popular cargada de dinamita, que no se sabe cómo quieren hacerla estallar. Este personaje del carnicero es un violento y un excesivo. Hubiese gritado de alegría cuando decapitaron al rey en el siglo XVIII y si hubiera una revolución proletaria estaría en la primera línea atacando a los patrones.
-¿Es un personaje típicamente francés o universal?
-Es universal, pero utiliza un vocabulario básico muy francés, cargado de insultos homofóbicos. Ser carnicero de carne de caballo lo vincula también con Francia, si no, hubiera podido transcurrir en España, Escocia...
-¿...o en la Argentina?
-También, pero la soledad, otro tema de la película, es un sentimiento más europeo. El personaje dice "vivimos solos, nacemos solos y morimos solos". En la Argentina creo que la soledad es de otra naturaleza y existe un interés mayor por el otro. La historia podría ocurrir allí, claro, cambiando algunos elementos como la carne de caballo o el tipo de insultos.
-¿Cuáles son sus referencias en cine?
-Como películas, "2001 Odisea del espacio", de Stanley Kubrick, y "Eraserhead", de David Lynch; y como directores, Pasolini, Fassbinder, y entre los argentinos, Armando Bo, Solanas y Leonardo Favio.
-Si tuviera que colocar sus trabajos dentro de una corriente cinematográfica, ¿cuál elegiría?
-Me gusta mucho el neorrealismo italiano de De Sica o Pasolini... Me gusta hasta la manera en que se visten sus personajes y de ellos me inspiro para vestir a los míos. Me encantan también las primeras películas de Leonardo Favio, como "El romance del Aniceto y la Francisca". Un día haré una película parecida en un pueblito del norte argentino.






