
Once Tiros cuenta hasta 15
La banda uruguaya, que se formó al calor del boom del nuevo rock, festeja su aniversario con shows en las dos orillas
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Los chicos crecen. En un abrir y cerrar de ojos cumplen 15 años de trayectoria, deciden celebrarlo con la grabación de su primer CD y DVD en directo y eligen una locación porteña y otra montevideana para concretarlo. Cuatro discos en su haber, cientos de historias generadas por una banda en la ruta y el sinuoso camino de hacer música e intentar vivir de ella impactando sobre la piel de Pablo Silvera y Santiago Bolognini, voz y guitarra de Once Tiros.
La Vela Puerca primero y Fernando Cabrera después marcaron a fuego a estos chicos que se juntaron en Punta Carretas y cambiaron los partidos y las charlas de fútbol por el ska-punk y el reggae. Influidos por La Vela y La Abuela Coca, con sólo 15 o 16 años de edad se pusieron a componer canciones y en cuatro años se encontraron con un primer disco, Parvadomus, y un boom inicial que los sorprendería gratamente, pero que, con el tiempo, aportaría algo de inestabilidad y zozobra.
A primera vista, cuatro discos en 15 años suenan a pereza. Sin embargo, Once Tiros demoró cuatro en lanzar el primero, lo mismo que pasaría entre el tercero, Momento extraño, y el cuarto, Imán . Pero se trata de dos períodos bien distintos: el inicial tiene que ver con el aprendizaje; el segundo, con una crisis interna de la cual el grupo salió fortalecido. "Pero nos sirvió mucho el parate entre el tercero y el cuarto -sostiene Bolognini-. Imán fue muy bien recibido en Uruguay, ganó el premio al mejor disco en los Graffiti (el Premio Gardel de allá) y mejor tema del año por el voto de la gente. Y con este disco volvimos a tocar en Buenos Aires, porque hubo un par de años en los que dejamos de ir."
-Estuvieron a cargo de la producción artística deImán. El segundo,Glamour y violencia, lo produjo Fernando Cabrera. Pusieron la vara muy alta. ¿No?
Silvera: -La verdad que sí. Personalmente fue el disco en el que más aprendí. Estábamos muy verdes y estuvo buenísimo trabajar con un maestro como él. Fue un golazo que aceptara y que nos bancara seis meses. Después pasamos un fin de año juntos y quedó una linda relación. Cuando empezamos con Imán buscamos productor, pero, a la vez, empezamos a trabajar con el disco y llegó un momento en que el álbum estaba tan avanzado que nos decidimos a seguirlo solos. Era una prueba de fuego, pero por suerte salió todo bien.
-Los vientos ya no forman parte de la formación de base y eso hizo que el sonido de la banda se volviera más rockero. ¿Fue parte de una búsqueda?
Silvera: -La formación se redujo a la raíz porque estamos los cinco del comienzo (completan la formación Bruno Andreu en guitarra, Juan Lerena en bajo y Martín Maristán en batería). En una época teníamos percusión y los caños fueron y vinieron varias veces. Ahora los vientos son invitados, pero no siempre pueden venir, porque en Uruguay todos tocan en varios proyectos. Sobre la base de eso, las guitarras tomaron otro papel, y en Imán pasaron para adelante y el sonido se tornó más rockero. Nos gustó, pero no es lo que nosotros buscamos, es la alternativa que encontramos.
-El disco en vivo será un repaso de los cuatro de estudio, pero con el sonido actual. ¿Cierto?
Silvera: -Sí, pero en ese repaso incluimos temas que tocamos muy poco en vivo. Queremos mostrar a la banda en vivo sin pirotecnia e invitar a amigos que han estado en estos 15 años.




