Otra muestra de amor

En Amsterdam, obras de arte para corazones ardientes
Juana Libedinsky
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27 de febrero de 2004  

AMSTERDAM.- El amor está en el aire en De Nieuwe Kerk: después de todo, en esta iglesia fundada en el siglo XV fue donde Máxima Zorreguieta y el príncipe Guillermo se casaron "como en un cuento de hadas", en palabras de las guías turísticas.

Pero ahora el amor también está en las paredes. Porque 250 de las obras de arte más importantes del mundo dedicadas a los corazones ardientes están allí expuestas.

La colección fue tomada en préstamo del Museo del Hermitage de San Petersburgo e incluye desde cuadros y esculturas de Rubens, Rodin, Van Dyck, Boucher y Van Dongen hasta espectaculares ejemplos de arte amoroso griego, romano, egipcio y asiático. Y para hacer honor al espíritu progresista de Amsterdam, no sólo hay salas dedicadas al amor entre adultos, o entre padres e hijos, sino incluso al "amor que se paga", hoy en la zona roja de la ciudad.

En su mayor parte, los objetos pertenecieron a Catalina la Grande, que barrió de punta a punta los remates de la Europa del siglo XVIII con el ojo audaz y ambicioso que hoy sería digno de un Saatchi. Y muchos tienen fascinantes historias detrás. Los voluptuosos pastorales de Boucher, por ejemplo, se dice que fueron regalos a su amante Orlov, en agradecimiento por haber matado a su marido, Pedro III. Además, las piezas tienen el interés agregado de que prácticamente no eran conocidas fuera de Rusia a causa de las décadas de aislacionismo soviético.

De glorias y lágrimas

La colección forzosamente termina en el siglo XX porque el Hermitage prácticamente no compró nada después de la revolución de 1917. De cualquier manera, la muestra se siente perfectamente contemporánea. Hay salas dedicadas al amor maternal, fraternal y, sobre todo, a las glorias y lágrimas del romance. Incluso cuando era entre desconocidos, como lo prueba un fantástico Coppe Amatorie italiano del 1500, enviado para que el futuro marido pudiese al menos ver el rostro de prometida antes de dar el sí en un casamiento arreglado.

Está también la zona dedicada al burdel. "Cerca del año 590 a.C. el hombre de Estado Solón introdujo un número importante de reformas en su ciudad nativa, Atenas. Una de ellas contemplaba la creación de un burdel del Estado: su objetivo era evitar que los hombres jóvenes en un arranque de pasión asaltaran a las niñas y señoras decentes", explica Hein van Dolen, curador de la muestra. A partir de entonces, el burdel tuvo un papel en distintas culturas. La exposición muestra, por ejemplo, monedas Romanas de uso exclusivo para este tipo de salones.

La exposición, que podrá verse hasta mediados de abril, culmina con los símbolos del amor como las palomas en las monedas coreanas y los patos chinos de jade (que representan la fidelidad). Hay un amplio sector dedicado a las figuras mitológicas entre los que sobresalen distintas interpretaciones de Amor y Psyche fundiéndose en un abrazo, como la de Rubens y la de Rodin. Pero la estatuilla favorita es una Afrodita rosada que surge de dos conchas marinas, que es del siglo V a.C., pero que parece el recuerdo un poco cursi de unas vacaciones en la costa italiana.

La pregunta de rigor al retirarse, por supuesto, es si Máxima ya visitó la exposición. Las guías aclaran que sí, y encantada, pero que no trajo a su marido. A la muestra del amor llevó, en cambio, a su mamá y su papá.

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