
Pasión por la comida
Después de la cancha, el estómago marca la tendencia
1 minuto de lectura'
Cada vez más numerosos, los restaurantes, bares y pizzerías vinculados con el mundo del fútbol no pierden vigencia. Desde la hoy desaparecida Posta de Perfumo, hasta el más reciente World Sports Café, jugadores y dirigentes insisten en probar suerte con la gastronomía.
Algunas mujeres aseguran que al corazón del hombre se llega por el estómago. Pero muchas veces éste sigue los dictados del corazón, sobre todo cuando tan voluble víscera está teñida por los colores de un club de fútbol. Por- que un hombre puede cambiar de partido político, de mujer, de religión, de oficio o de nacionalidad, pero jamás esa pertenencia a la camiseta, tan indisolublemente ligada al ser como las huellas digitales o el grupo sanguíneo.
No debe sorprender, entonces, que los restaurantes, pizzerías, boliches y bares ligados al deporte, sean tan numerosos. En ellos, la comida suele ser lo de menos. Lo que seduce a los clientes es el loco afán de ver de cerca al héroe de tantas tardes gloriosas, devenido patrón, de regodearse con la vista de los trofeos y fotos, de sentirse en la tribuna, sólo que sin gorrito ni corneta. Si el partido se juega temprano el domingo, o si hay que salir de la oficina corriendo, no importa: la pasión está primero. Acercarse a una cancha, un día de partido, significa pasar entre una humareda de choripanes, hamburguesas, pilas de turrones, alfajores y naranjas, miniemprendimientos fruto del espíritu de entrepreneurs de nuestra gente, que hubiera admirado, sin duda, el mitológico Chuenga, creador de la golosina homónima, aunque no figure en el Larrousse Gastronomique.
Lo sorprendente, es que más de un gourmet, capaz de distinguir con un solo bocado la zona de procedencia de un cordero presalado, no vacile en comer con delección un choripán sin marca en el orillo y declararlo exquisito, sobre todo si el equipo de sus amores embolsó tres puntos de oro.
La Bombonera ha cambiado últimamente, con murales de Pérez Celis y Rómulo Macció y palcos VIP, por los que se han pagado fortunas. Por supuesto, allí también se come. "En cada palco hay una lista. Por lo general eligen locatellis de pavitas, chips, canapés, masas, sándwiches de miga. Bebidas: sólo café, gaseosas y cerveza, ninguna otra bebida alcohólica", informa el señor Luis Cucarese, dueño de la confitería San Agustín, que brinda el servicio. Sería un gol de media cancha servir pizza, pero es imposible. Son sólo 15 minutos de entretiempo y habría que disponer de un batallón". El detalle: los mozos de smoking sirven todo en vajilla descartable, para que nadie se sienta tentado de jugar al tiro al blanco con la cabeza del referí.
Muchos jugadores han probado suerte en la gastronomía, poniéndose algunas veces al frente mismo de los establecimientos. La Gata Alegría, Av. Santa Fe 2464, fue del Pato Pastoriza, guapo en la cancha y luchador en lo gremial. Y el Mariscal Perfumo tuvo La Posta de Perfumo, sobre Salguero.
Onda rokera tiene el pub Habana, en Habana 3495, esquina Concordia, en Villa Devoto (Tel. 504-3092). Propiedad de Damián Manusovich y Cristian Bassedas, lugar de cita de los futbolistas más jóvenes y dados al ruido.
Además, abundan los establecimientos que, según sostiene todo el mundo, pertenece a tal o cual jugador y que los mismos niegan con fruicción, aunque se los vea a diario en ellos, y detrás del mostrador. Sorprende que tantos gladiadores que nunca arrugaron frente a una barrera, que no trepidaron en poner pierna fuerte y cualquier otra parte del cuerpo de ser necesario, palidezcan frente a la sola mención de la DGI.
"Fútbol + amor = pizza" parece ser la fórmula de dos cracks que sólo jugaron juntos en la selección nacional: René Pontoni y Mario Boyé. Se casaron con las hermanas Sara y Elsa Vázquez y, luego de jugar y vivir en Colombia y Europa, pusieron una pizzería, La Guitarrita. Luego de otras localizaciones, hoy está ubicada en la esquina sin ochavas (una rareza urbanística digna de notar) de Ciudad de La Paz y Blanco Encalada (Tel. 784- 5149).
Fueron de los primeros en preparar pizza a la piedra, que ostenta una calidad proverbial, y el salón, ornamentado con fotos memorables, se llena noche a noche, para alegría de la familia de los fundadores. ($ 1, cada empanada; $ 8 y $ 14, las grandes de muzarella y de jamón, respectivamente).
Otras veces son los dueños de los restaurantes los que, fanáticos, adornan sus lugares de trabajo con las divisa del club. Lugar de cita de los Cuervos es la cantina Pantaleón, en Carlos Calvo 4249, (Tel.923-7878), de cocina sabrosa y casera con buenas pastas ($ 3 y $ 4), calamarettis ($ 7) y rabas fritas ($ 8). El secreto a voces está en el azul y grana toldo y las banderas y fotos de su interior. Estas datan de cuando el Gasómetro tenía los tablones recién cepillados. El Negro Martino era un chico que se venía destacando y, en el equipo de los carasucias, debutaba un pibe al que llamaron el Bambino. Con las paredes empapeladas de afiches y tapas deportivas, El Cuartito, Talcahuano 930, rinde homenaje a grandes del fútbol y del boxeo, además de servir una pizza única, ideal para acompañar con moscato y fainá.
Más heterogénea es la decoración de la pizzería Ferreiro, en Angel Gallardo al 1001, (Tel. 856-8063). Si bien pueden llevarle a su casa, una de mozzarella o de anchoas entre otras variedades ($ 8, la grande y $ 5.50, la chica), además de postres y helados, lo mejor es llegarse hasta allí para ver, cuidadosamente enmarcadas, las grandes fotos de El Gráfico, de jugadores de los 20 y los 40.
Pero los jugadores no sólo abren boliches varios, también concurren a ellos. Maradona suele llegarse a Soul Café, en Báez 246, dada su amistad con el dueño, Zorrito Quinteiro, ex tecladista de Soda Stereo y Charly García.
Los jugadores de River hacen sus cónclaves en El Aguila, en Av. F. Alcorta pasando Monroe, a la sombra de la gloriosa ex- herradura. Tabac, en Libertador y Coronel Díaz, recibe a menudo la visita de Carlitos Babington y Chiche Sosa, mientras que Coco Basile y muchos otros son habitués de La Raya, propiedad de la familia Vinagre, en Ortiz de Ocampo 2566 (Tel. 802-5763).
Don Vinagre, quien fue dirigente de Independiente, impuso el método de hacer llegar a la mesa pequeños trozos de carnes y achuras que así mantienen temperatura pareja y justo punto de cocción. La Raya sigue siendo, luego de su mudanza de la calle Pavón, una excelente parrilla porteña.
En Il Nonno, Mendoza 2659, Tel. 788-3806, los hombres siempre se sientan en el fondo del local, mirando a la puerta, con la esperanza de ver al pájaro Canniggia, hoy felizmente repatriado, que suele pasar por allí a saludar a su padre y hermanos, propietarios del lugar. Este restaurante, que cultivaba una cocina ítalo-argentina de calidad, se ha volcado desde hace menos de tres meses a la variante precio fijo, con una buena mesa de antipastos, pastas a elección y diversos postres a $ 8.
La globalización avanza. Ni el Gordo Muñoz podría inventar situaciones de peligro para ponerle emoción a una transmisión, ya que hay cámaras de televisión hasta en la bolsa del aguatero. La pizzería que servía para suplir una jubilación y encontrarse con los amigos, hoy es una sociedad accionaria en regla, marketing y asesores de imagen, que deviene en marca ante el éxito. Buen ejemplo de esta variante es Champs Elysées, del Daniel Pasarella, afincado con éxito en la terraza del Design Center.
Por más que se ha buscado no se ha hallado ningún establecimiento regenteado por un referí. Tal vez el comensal asuma su alma futbolera y haga valer sus derechos empuñando tarjetas amarillas ante la menor falla en el servicio, y hasta la temida roja frente a las pastas marcadas.
Después de todo, el cliente es el mejor árbitro del partido que se juega cada día en los restaurantes, fondas, boliches y fast foods del país.
Los bares temáticos ingresan en el área
Fue el primer café temático auténticamente nacional nacido en Buenos Aires. Las vitrinas de su interior lucen, con no poco orgullo, las camisetas de Maradona, Passarella y Pelé, entre pelotas de fútbol firmadas por el Seleccionado nacional y trofeos varios. Aunque no faltan la raqueta de Vilas, las zapatillas de Gabriela Sabatini, los guantes de Carlos Monzón, la bata de Galíndez, una remera de Michael Jordan y hasta el pasaporte de Ringo Bonavena, rescatado del fuego encendido por los secuaces de Joe Conforte. Sin embargo, todo aquí hace pensar en el deporte que apasiona a los argentinos.
Las pantallas enormes y los 36 televisores de 33 pulgadas permanecen encendidos, transmitiendo imágenes de alguna goleada memorable, decisivas voleas o vertiginosas piruetas de una mountain bike. Mientras tanto, en las cuidadas mesas y los reservados de las tres plantas del local ubicado en Junín 1745, fanáticos del deporte y habitués de la zona saborean desde hamburguesas (desde $ 8) hasta langostinos flambeados en salsa de curry ($ 14). La variada carta incluye la ya exitosa propuesta tex-mez (fajitas sports, $ 12; quesadillas rellenas, $ 10), pizzas (entre $ 16 y $ 22) y pastas caseras (de $ 10 a $ 14). Hay algo de parrilla y ensaladas bautizadas fitness, aerobic o work out (entre $ 9 y $ 12). Durante las happy hours, de lunes a sábados, de 18.30 a 21.30, más de uno prolonga la distensión postoficina con un daiquiri Team Frozen, a base de Baccardi o tequila y la fruta preferida ($ 8) o un Margarita en sus dos versiones, blue y gold ($ 9). Otros digieren nachos con queso ($ 7) a pura cerveza (jarra Knock Out, de dos litros, $ 18). En este caso también reina el silencio acerca de los nombres de sus dueños. Pero nadie niega que no son pocos los dirigentes de fútbol asociados. Más aún, el corazón del World Sports Café no disimula su banda roja. Como botón de muestra, basta recordar a los enfervorizados jugadores de River Plate que festejaron aquí, hasta la madrugada, su triunfo en el Torneo Clausura, el martes de la semana pasada. Como todo café temático que se precie, a la memorabilia se suma el merchandising. Camisas, remeras, buzos, gorras, prendedores y vasos se venden en el mostrador, junto a la entrada.
Con una propuesta más focalizada en la pasión de multitudes, T y C Café abrirá sus puertas alrededor de octubre próximo. El debut será en el Showcenter de Haedo, pero aspiran a llegar a siete locales en todo el país hacia 1999. Con una capacidad para 700 comensales, en el café de la empresa Torneos y Competencias tampoco faltará la tecnología al servicio de la imagen. Juegos interactivos, Internet, videogames y las infaltables pantallas abundarán en las ambientaciones dedicadas a distintos deportes. Habrá memorabilia y merchandising para fanáticos y la comida será del estilo de los más conocidos restaurantes tematicos.





