Anamá Ferreira: "Le conté a mi hija la relación violenta y tóxica que viví"

En su casa de Recoleta y, junto a su hija Taína, la ex modelo de 68 años repasa los momentos más significativos y privados de su vida: poliamor, candidatos famosos, vejez...
En su casa de Recoleta y, junto a su hija Taína, la ex modelo de 68 años repasa los momentos más significativos y privados de su vida: poliamor, candidatos famosos, vejez... Crédito: Matías Salgado
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22 de mayo de 2019  • 16:19

El lugar contagia alegría, es puro color. Inundado de obras de arte, ángeles y budas, el living de la casa de Anamá Ferreira (68) en Recoleta invita a espiar cada rincón. Y si uno agudiza la mirada, puede descubrir, entre cuadros y esculturas, pequeños objetos de valor muy especial: dos retratos de la dueña de casa con Sophia Loren, una pelota de fútbol autografiada por Pelé que Anamá ganó en un sorteo durante el Mundial 90 y una tartera abollada que usó en 2001 para protestar en el cacerolazo contra el corralito y que mandó enmarcar como souvenir. Además, a un costado del Calendario Pirelli 2018 hecho por el reconocido fotógrafo Tim Walker se esconde una suerte de santuario colmado de vírgenes, gauchitos gil, santos brasileños y rosarios. "Para mí es energía positiva. Al lado de mi cama también tengo todos los santos y un cuadro de Cachorro Agote, así cuando me despierto veo siempre algo lindo. Tiene un palo borracho que me fascina. Me hace acordar al árbol gomero de Recoleta", dice. La figura de Eva Perón también está presente en su mundo interior. "Creo que fue una persona extraordinaria, independientemente del partido político, antes de los 33 años hizo cosas excepcionales. Yo la tengo en varios lugares de la casa para recordarme que somos fuertes", explica Anamá, mientras mira de reojo a su hija Taína (26), fruto de su segundo matrimonio, con Ricardo Laurino. Con las manos puestas en su libro autobiográfico "Negra guerrera", la ex modelo vuelve a recordar los momentos más significativos de su vida y con cierto pudor, dice de su último proyecto: "Son mis historias de vida".

Alentada por su maná, Taina sigue sus pasos. "Es muy parecida a mí. Muy responsable y obsesiva con el trabajo. Ella sabe que lo que hay en esta casa lo compré trabajando. A mí, nada me cayó de arriba", dice.
Alentada por su maná, Taina sigue sus pasos. "Es muy parecida a mí. Muy responsable y obsesiva con el trabajo. Ella sabe que lo que hay en esta casa lo compré trabajando. A mí, nada me cayó de arriba", dice. Crédito: Matías Salgado

"La mujer que dice que no le importa el paso del tiempo miente. Es duro ver que tu cuerpo va cambiando. Y si además estás sola, peor"
"La mujer que dice que no le importa el paso del tiempo miente. Es duro ver que tu cuerpo va cambiando. Y si además estás sola, peor" Crédito: Matías Salgado

Taína es el gran regalo de mi vida. Después de varios tratamientos para quedar embarazada, fui a Salta a rezarle a la Virgen del Milagro. Diez meses después de aquel viaje, nació mi hija

Taína vive a unos metros de la casa de su mamá. "Nos vemos seguido porque a ella le gustan mis carteras y la comida brasileña que cocino", dice Anamá. En la otra página: la dueña de casa posa en la esquina favorita de su balcón, "El rincón de la morocha".
Taína vive a unos metros de la casa de su mamá. "Nos vemos seguido porque a ella le gustan mis carteras y la comida brasileña que cocino", dice Anamá. En la otra página: la dueña de casa posa en la esquina favorita de su balcón, "El rincón de la morocha". Crédito: Matías Salgado

SOÑAR EN GRANDE

Desde que nació, en el pequeño pueblo de Campo Belo, Mina Gerais, Ana María Ferreira supo que lo suyo sería la moda. Con las fotos de las top models más famosas de su país pegadas en las paredes de su habitación, fantaseaba con la idea de algún día desfilar por una pasarela. "Siempre soñé mi propio destino. Y tengo la suerte de poder decir que todos mis sueños se cumplieron. Todos", dice enfática. "Y cuando eso pasa, sentís que no tenés límites, que todo es posible. El 'no', no existe. Por lo menos en mi mundo", sostiene la fundadora de la escuela Anamá Models, tras cuarenta y tres años de carrera en nuestro país. "Pensá que yo vivía en un pueblo chico, perdido en la inmensidad de Brasil. ¿Cómo no iba a soñar en grande?", agrega.

-Tus comienzos fueron en Río de Janeiro.¿Te acordás qué fue lo primero que hiciste cuando llegaste a la ciudad?

-Sí, por supuesto. Primero conocí el mar. A los 18 años nunca había ido a una playa. El mundo cree que los brasileños bailan samba y viven frente al mar. Y yo soy de un pueblo lleno de ríos, montañas y plantaciones de café. Me acuerdo que mamá me llevó a Río porque había sacado buenas notas en el colegio. nos tomamos un taxi y mientras cruzábamos la explanada de Flamengo, ya se sentía el olor a mar que entraba por la ventanilla. Al día siguiente me quedé un largo rato sentada mirando esas aguas inmensas, no podía creerlo. Cuando llegó el momento de regresar a casa le dije que ni loca me volvía. [Risas]. Y así empecé a trabajar como vendedora de zapatos mientras estudiaba Derecho. Cursé cuatro años hasta que en un cóctel conocí a Hugo Rocha, un diseñador muy famoso de Brasil. Le dije que quería ser su modelo. Y el tipo me llamó para desfilar alta costura. y así empecé.

-En el libro contás que tu gran complejo fueron las piernas.

-Sí, durante mucho tiempo fueron mi maldición. Incluso llegué a rezar para que engordaran. Sin embargo, Dios sabía -por eso creo tanto en él- que a la larga esas piernas que me hicieron llorar tanto me iban a dar de comer el resto de mi vida. Lo mismo me pasó con la palabra "negra", que muchos creían que me lastimaban cuando la usaban de forma negativa. En Argentina, yo me volví la exótica. Si buscaban cinco modelos para una campaña y querían poner a una mujer negra, decían "llamen a Anamá que es exótica". Y lejos de vivirlo como un prejuicio, fue una gran oportunidad. Si me decís "negra", no me estás diciendo algo que no sepa. [Risas].

-Hablemos de amor. Aunque te casaste dos veces tuviste una época de soltera. ¿Cómo fueron esos años?

-Ah. Los 80 fueron años de mucha creatividad y hasta de poliamor, como se dice ahora. [Risas]. Me divertí mucho, me animé a jugar. Con Huberto Roviralta salimos tres meses. Era muy buenmozo y me había invitado a salir, pero la relación duró poco y él después empezó a salir con Susana. Sergio Renán también me conquistó y vivimos una suerte de romance y con Daniel Fanego fue sólo un amor de verano mientras los dos estábamos en Mar del Plata. Él era un bombón. La verdad es que fue una época en que todas éramos muy enamoradizas, jóvenes y famosas. De hecho, en un momento dado, con Pata Villanueva llegamos a salir con el tenista paraguayo Víctor Pecci. No había exclusividad, éramos amigovios y hasta salimos a comer los tres juntos.

Anamá a los 30 años, con un corte de pelo de Alberto Sanders.
Anamá a los 30 años, con un corte de pelo de Alberto Sanders. Crédito: Archivo

En 1993, Anamá posó ante la lente del fotógrafo y mostró orgullosa su embarazo.
En 1993, Anamá posó ante la lente del fotógrafo y mostró orgullosa su embarazo. Crédito: Archivo

En el 2008 personificó a Evita Perón en la obra de teatro "Femenino", de Cristian Morales. La imagen fue capturada por el fotógrafo Sebastián Arpesella.
En el 2008 personificó a Evita Perón en la obra de teatro "Femenino", de Cristian Morales. La imagen fue capturada por el fotógrafo Sebastián Arpesella. Crédito: Sebastian Arpesella

Siento una gran fascinación por Evita. Creo que fue una mujer extraordinaria. Yo la tengo por todos lados de la casa, para recordarme que somos fuertes

-Hace poco contaste que también viviste una relación violenta.

-Fue uno de los momentos más espantosos de mi vida. Yo, que siempre fui una mujer fuerte e independiente, no sé cómo me metí en una relación tan tóxica, violenta. Él era una famoso DJ que conocí en el verano del 85, muy pintón, un galán puertas afuera pero en nuestro mundo, él era un enfermo de celos que después de pegarme, se arrodillaba y llorando me pedía perdón. Era una situación donde siempre pensé que yo lo podía cambiar a él y la verdad es que no pude. El hombre que te dice que puede mejorar te miente. Para mí, cuando uno ya es así, es difícil que deje de ser violento. Por más que me esforzara, no había manera de controlar esa ira. Es increíble cómo el miedo y el terror se te meten en la cabeza hasta dominarte por completo. Me acuerdo que iba a fiestas y les pedía a mis amigos que me acompañaran hasta la puerta del piso del departamento donde vivía, porque más de una vez él me esperó escondido detrás de la escalera del pasillo. Me amenazó con incendiar la casa, con tirarme ácido. En una oportunidad yo tenía que viajar por trabajo a Chile y para que no me fuera me sacó el pasaporte, los abrigos, la plata. Así y todo, trataba de seguir mi rutina. No se lo contaba a nadie, sentía mucha vergüenza. Hasta que un día, en un desfile de Elsa Serrano, Ginette Reynal vio mi ojo golpeado y maquillado y me dijo: "Decile a tu novio que pare con la mano". Logré salir gracias a la terapia y a la intervención de mi ex marido Alejandro (Palaviccini), quien me ayudó a denunciarlo penalmente y ahí se asustó.

-¿Te lo cruzaste de nuevo?

-Mucho tiempo después apareció en la escuela de modelos y lo saqué corriendo. Conmigo otra vez no. Esa vida no la quiero nunca más. Si hay algo que aprendí de todo ese infierno es que el que de verdad ama no mata.

Siempre soñé mi propio destino. Y tengo la suerte de poder decir que todos mis sueños se cumplieron. Todos"

-¿Hoy estás enamorada?

-No. El año pasado me separé de MarceloMascaro, después de once años juntos. Con él crié también a sus chicos, mis hijos de corazón, Selena (16) y Luis (11). Él era viudo cuando lo conocí, así que volví a los pañales y la mamadera. A pesar de la separación, me sigo viendo con los chicos. Luis se queda a dormir y cuando puedo lo voy a ver jugar al rugby. Ahora no estoy con nadie. Me gusta decir que estoy tranquila, mirando.[Risas]. Te diría que sólo estoy casada con Netflix, que es un marido maravilloso. Me da lo que quiero y cuando empieza a cansarme, le pongo stop y se calla.

-¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?

-Y, es muy difícil. La mujer que dice que no le importa miente; es duro ver que tu cuerpo ya es otro. Cuando estás llegando a los 70, todo se te hace cuesta arriba. La ropa me sigue entrando, pero se me complica el tema del peso. A esta edad, tardás meses en bajar tres kilos. Y si además estás sola, es más difícil. La gran mayoría de los hombres de mi generación miran mujeres más chicas, supongo que deben de querer sentirse jóvenes. Pero bueno, hay que ponerse el bikini y seguir disfrutando.

-Es sólo cuestión de actitud.

-Claro, no importa cuántos años tengas,nada te tiene que impedir hacer lo que te gusta. A mí me encantaría, por ejemplo, tirarme en paracaídas. Y también me gustaría cruzarme una pileta a nado. No sé nadar, pero sueño con hacer eso algún día. Cruzar ese límite de mi miedo.

-El año pasado en Showmtach te animaste al aquadance.

-Sí, y fue como romper el techo de cristal.Cuando vi la pileta me quise morir pero bajé por el tobogán e hice el pescadito. Salí con las patas al aire, sin medias para cubrirlas y no me importó nada. Si me la juego, me la juego con todo..

Producción: Consuelo Sánchez. Peinado: Eddie Rodríguez para Cerini con productos L'Oreal Professionnel. Maquillaje: Sole Vergara. Agradecimientos: Adrián Brown, Gaucho Buenos Aires,Fazan, Tissot, Aldo by Grimoldi, Edith (Jessicaleo Peluquería) y Michael (Maquillaje).

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