Bartolomé Mitre y Nequi Galotti abren la tranquera de "Haras Pavón", su refugio de campo

Junto a su hijo Santos (14), posan en el que fue uno de los escenarios de su historia de amor
Nequi, junto a Polka, su yegua favorita, y Bartolomé
Nequi, junto a Polka, su yegua favorita, y Bartolomé Crédito: Pilar Bustelo y Matías Salgado
Junto a su hijo Santos (14), posan en el que fue uno de los escenarios de su historia de amor
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22 de mayo de 2015  • 12:17

El olor a asado se siente en el largo camino que une la ruta con "Haras Pavón", el paraíso verde en el que Bartolomé Mitre (75) y Nequi Galotti (55) se refugian los fines de semana. Fue bautizado para conmemorar la batalla de Pavón de 1861, el combate clave de las guerras civiles que dividieron al país durante el siglo XIX y que marcó el fin de la Confederación Argentina. Sus dueños nos esperan para disfrutar de un día de campo y galopar al atardecer en alguno de los tantos caballos árabes que el director del diario La Nación cría desde joven con tanta pasión.

Bartolomé Mitre y Nequi Galotti empezaron a escribir su historia en 1992 mientras veraneaban en Punta del Este. Ella tenía 32 años y él, 52, y entonces, con sus vidas armadas, no imaginaron que iban a recorrer el camino del amor. Pero desde aquel verano no se separaron más. En 2001 decidieron casarse (Andrea Frigerio, amiga del alma de Nequi, fue testigo de la boda) y a los pocos meses nació Santos, el quinto hijo de Bartolomé y el tercero de Nequi.

DISTINTOS MUNDOS

Bartolomé Mitre, tataranieto del presidente de la República Argentina entre 1862 y 1868 y el primero en gobernar la República como un Estado federado, creció en un entorno en el que siempre estuvieron muy presentes la historia y el debate político. Eso fue, de hecho, lo que lo llevó a no dudar en convertirse en director del diario La Nación –que fundó Bartolomé Mitre I en 1870–, cuando su padre murió en 1982. Un trabajo que sigue haciendo con pasión y en 2014 le valió el reconocimiento del Luca de Tena, un premio otorgado por el centenario diario español ABC a las trayectorias periodísticas sobresalientes, que recibió de manos de los reyes Felipe y Letizia de España. Con su primera mujer, Dolores González Alzaga, tuvo tres hijos: Dolores (45), Rosario (44) y Bartolomé (42). Más tarde llegó Esmeralda (33), fruto de su unión con Blanca Isabel Alvarez de Toledo.

Nequi nació en Rafaela, provincia de Santa Fe, bajo el nombre de Elsa Cecilia Guadalupe, pero desde muy pequeña todos la llaman Nequi. Descendiente de inmigrantes italianos que llegaron de Lombardía, siendo chica se mudó a Buenos Aires con su familia para que Marcelo, su hermano mayor, fuera tratado por autismo. A los 8, se inscribió en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, donde se graduó en danza clásica. Sin embargo, su altura (mide 1,80) y su porte elegante la llevaron a considerar el modelaje como un trabajo y a inscribirse en 1980 en el certamen de Miss Argentina, el cual ganó y la llevó a concursar en Londres con las mujeres más bellas del mundo. Las ofertas para lucirse en las pasarelas europeas no tardaron en llegar y Nequi se mudó a París ese mismo año y debutó desfilando para Giorgio Armani. Pero dos años después regresó a Argentina porque extrañaba sus raíces y rápidamente se ganó un lugar entre las mannequins nacionales. En 1983 conoció a su primer marido, Luis Rusconi, y en 1987 nació Luis, su primer hijo, y al año siguiente llegó Miguel.

Cuenta Nequi que además de su inteligencia, Bartolomé la deslumbró con su gusto por el campo y la naturaleza. Cuando ella visitó por primera vez "Harás Pavón" se dio cuenta de que quería compartir el resto de sus días junto a él. Santos también heredó de su padre el amor por los caballos y hoy da sus primeros pasos como jugador de polo.

"APRENDI A AMAR EL CAMPO AL LADO DE MI MARIDO"

–¿Qué significado tiene este campo para vos?

–Aquí encontramos el remanso que puede darte el contacto con la naturaleza. Bartolomé pasar largas horas con sus caballos árabes y yo adoro andar a caballo con mi hijo, organizar picnics, podar los rosales, cortar las camelias y jazmines, conversar con los peones… Aprendí a amar el campo al lado de mi marido: no conozco a nadie que lo disfrute tanto como él. Puedo gozar de las cosas simples de la vida, como bañar un caballo, hacer un budín para el té, leer una novela de corrido sin que nada ni nadie me moleste, quedarme horas charlando sin mirar el reloj… Aquí recibimos el Año Nuevo, juntos y en familia, festejamos comiendo asado bajo algún árbol y rodeados por el silencio y la tranquilidad de la pampa.

La exmodelo, con poncho de gamuza y collar antiguo de plata peruana, posa al lado de Roma, su inseparable rodesiana
La exmodelo, con poncho de gamuza y collar antiguo de plata peruana, posa al lado de Roma, su inseparable rodesiana Crédito: Pilar Bustelo y Matías Salgado

–¿Te gustan los caballos?

–Con el tiempo Bartolomé me hizo ir descubriendo el fascinante mundo de los caballos. Desde que empecé a acompañarlo a presentar sus caballos árabes tanto en La Rural como en las distintas provincias aprendí mucho.

–Se nota que a Santos le encanta el campo…

–Mi hijo creció entre nuestra casa de Belgrano y este campo. Muchísimas veces viene con amigos y la pasa bárbaro, aunque cuando estamos los tres aprovecha para levantarse temprano y ayuda mucho con los caballos. También aprendió a taquear de muy chico con su padre como profesor, ya que Bartolomé jugaba desde muy joven. Hoy Santos entrena en La Aguada y también es un apasionado del tenis; adora los deportes.

"BARTOLOME ME ENAMORO CON SU INTELIGENCIA Y SU SENTIDO DEL HUMOR"

–¿Qué es lo que más te atrajo de la personalidad de tu marido?

–Bartolomé es un hombre de familia y valora mucho el encuentro, la complicidad, estar junto a sus cinco hijos y sus cinco nietos. Cuando vienen Fran, Pedro y Bartolomé –sus nietos varones– al campo, se muere de felicidad. Además, desde que nos casamos siempre fue muy cálido con los dos hijos que tuve en mi primer matrimonio. Pero yo creo que lo que más me atrajo fueron su inteligencia, su sentido del humor y su simpleza. Es un orgullo estar junto a un hombre tan respetado en el mundo periodístico. A su lado me ha tocado compartir almuerzos y comidas con figuras como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Y el año pasado, en la entrega del Luca de Tena, conocí a los reyes Felipe y Letizia de España.

–Hablemos de tu encuentro con los reyes de España…

–Fueron realmente encantadores. Estuvieron pendientes de nosotros en todo momento, sobre todo antes de sentarnos a la mesa. Conversé un largo rato con la Reina de lo más natural, como si el protocolo no existiera. Algo que me sorprendió sobremanera, ya que era su primer acto oficial como soberanos. Yo estaba un poco nerviosa y cuando me tocó intercambiar algunas palabras con el Rey, le pregunté inocentemente: "¿Y cómo anda el reinado?". El, todo un caballero, me contestó de lo más distendido. Después me dio mucha vergüenza haberle preguntado algo así. [Se ríe].

Nequi y Santos se alistan para salir a dar un paseo mientras Bartolomé charla con ellos
Nequi y Santos se alistan para salir a dar un paseo mientras Bartolomé charla con ellos Crédito: Pilar Bustelo y Matías Salgado

–¿Te considerás una buena anfitriona?

–Creo que mis raíces italianas quedan en evidencia cuando recibo gente, porque me gusta atenderlos y agasajarlos. Adoro reunir a nuestros hijos y a nuestros amigos más cercanos. Me encanta armar las tablas de quesos y fiambres para el copetín, poner la mesa en la galería para un asado... Y aunque estoy en cada detalle, me gusta que todo salga lo más natural posible para que la gente pueda sentirse cómoda en todo momento. El campo es un lugar para disfrutar y relajarse.

–Acabás de cumplir 55 años, ¿qué balance hacés de tu vida?

–Me siento realmente plena y feliz. Estoy contenta con mi vida, con mis hijos, con mi familia, con mi casa y con mi trabajo (es conductora de televisión en C5N). Con un marido como Bartolomé y tres hijos como Luis, Miguel y Santos, creo que no puedo pedirle más a Dios. Ellos son el motor de mi vida y he crecido muchísimo a su lado. Nada me da más felicidad que ayudarlos y acompañarlos.

Texto y producción: Rodolfo Vera Calderón

Fotos: Pilar Bustelo y Matías Salgado

Maquillaje y peinado: Guilherme Coradello, para Sebastián Correa Estudio, con productos Lancôme

Agradecimientos: La Dolfina, Rossi & Caruso, Zito, Plata Nativa y Volf

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