En Pinamar el periodista guió a su hijo, que está dando los primeros golpes
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Mi amor por el golf se lo debo a mi viejo. A los 13 años me llevaba a jugar con él. Nos levantábamos bien tempranito y nos íbamos con mis hermanos a la cancha. Cuando cumplí 21 y me fui a vivir solo no volví a jugar al golf. Quince años después retomé gracias a un amigo y, desde entonces, sigo practicando", cuenta Carlos José "Bebe" Contepomi (45), quien como una manera de revivir esa experiencia llevó a su hijo Vicente (4) al green a dar los primeros golpes. "Vinchu es muy deportista, tiene talento para cualquier juego y además le gusta. Ojalá se enganche", revela el orgulloso papá mientras le acomoda su pequeño guante.
Instalado en Pinamar junto a su mujer, Florencia Cardarelli (31), y sus hijos –a Vicente se suman Elena (6) y Camilo (1)–, el periodista de rock se levanta todas las mañanas a las ocho para despuntar el vicio en un campo cerca de su casa. Dice que es como hacer terapia: "Son cuatro horas en la que luchás contra vos mismo, contra la ansiedad, el stress, los nervios. Me ayuda a conectarme conmigo. El golf es mi psicólogo, mi hermano, mis padres y, si pudiera hacer recetas médicas, sería también mi psiquiatra", confiesa entre risas.
–¿Qué músicos conocés que practiquen este deporte?
–Hay un montón. Germán Daffunchio, vocalista y guitarrista de Las Pelotas, tiene buen handicap. Andrés Ciro también juega muy bien. Y mi gran amigo Adrián Dárgelos, de Babasónicos, le pega con mucho estilo. Todavía no jugué con él porque le ganaría fácil y es muy orgulloso. No le gusta perder.
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