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Brian Austin Green atravesó hace más de una década uno de los momentos más difíciles de su vida. El actor, conocido mundialmente por su papel de David Silver en Beverly Hills, 90210, contó que sufrió una crisis de salud que afectó de manera drástica su capacidad para moverse, hablar, leer y escribir. Durante años, además, los médicos no pudieron establecer con precisión qué había provocado aquel cuadro neurológico.
La revelación surgió durante una entrevista en el podcast Really Famous with Kara Mayer Robinson, donde Green, actualmente de 53 años, recordó el episodio y explicó hasta qué punto aquella enfermedad llegó a modificar su vida cotidiana. Según relató, los primeros síntomas eran similares a los de un accidente cerebrovascular.
“Terminé con este problema neurológico, y eran síntomas parecidos a los de un derrame cerebral”, explicó el actor. El episodio ocurrió hace aproximadamente diez o doce años, cuando tenía entre 39 y 40 años y todavía estaba casado con Megan Fox.
Green aseguró que nunca recibió un diagnóstico completamente definido. Sin embargo, los profesionales que lo atendieron consideraron que podía existir un componente inflamatorio relacionado con su alimentación y también un fuerte componente de estrés emocional.
“Nunca me diagnosticaron del todo. Tenía inflamación interna, por la dieta”, contó. “Y luego, pensaron que fue simplemente estrés emocional, que no supe manejar bien las cosas”, explicó.
Más allá de las causas que pudieron haber contribuido al cuadro, las consecuencias fueron devastadoras. Green explicó que necesitó alrededor de cuatro años y medio para recuperarse y que, durante ese proceso, tuvo que volver a adquirir habilidades que hasta entonces había dado por sentadas.
“Tuve que aprender a caminar y a hablar de nuevo”, recordó. Pero no fueron las únicas capacidades que perdió. “Tuve que aprender a hacer todo de nuevo. No podía leer. No podía escribir. En esencia, ya no era quien era. Mi cerebro y mi cuerpo estaban completamente desconectados”, rememoró.
Para un actor, cuya carrera depende precisamente de su capacidad para comunicarse, memorizar textos y desenvolverse físicamente frente a una cámara, la situación también significó enfrentarse a un temor profesional. Green reconoció que llegó a pensar que quizá tendría que buscar una nueva manera de ganarse la vida.
Sin embargo, a medida que comenzó a recuperar sus capacidades, también inició un proceso de terapia que, según explicó, terminó siendo fundamental para comprender qué había ocurrido.
El actor llegó a la conclusión de que el problema no podía analizarse únicamente desde el punto de vista físico. “En mi sesiones terapéuticas empecé a entender que las emociones con las que he estado viviendo desde niño eran un factor importante en lo que estaba sucediendo”, sostuvo.

Green describió aquella época de su vida como un estado permanente de alerta. “Sabía sinceramente que vivía en un estado constante de lucha o huida”, explicó. La terapia, en ese sentido, no estuvo enfocada solamente en recuperarse de los síntomas, sino también en modificar la manera en que procesaba sus emociones y enfrentaba determinadas situaciones.
Su terapeuta, una mujer de origen ucraniano, tuvo un papel especialmente importante en ese proceso. Green recordó que recibió de ella indicaciones “estrictas y específicas” para aprender a expresar aquello que sentía y trasladar esas herramientas a sus conversaciones cotidianas.
El actor relató incluso que algunas de esas indicaciones le generaban temor antes de ponerlas en práctica. Sin embargo, cuando finalmente se animaba a hacerlo, comprobaba que podían cambiar el resultado de una conversación.
“Volvía con ella y le decía: ‘Dios mío, hice exactamente lo que me dijiste. Estaba aterrado de hacerlo, pero funcionó a la perfección y tuvimos una conversación increíble’”, recordó.
Para Green, ese proceso terminó convirtiéndose en una búsqueda de una versión diferente de sí mismo. “Empecé a mejorar”, explicó, y señaló que el objetivo pasó a ser estar más “centrado en recuperarse y encontrar una mejor versión de mí mismo”.
La crisis de salud también coincidió con una etapa particularmente compleja de su vida personal. Green estuvo casado con Megan Fox entre 2010 y 2021, y la actriz estuvo vinculada a su vida durante parte del período en el que él atravesó sus problemas físicos.
La relación tuvo varias separaciones y reconciliaciones antes de llegar a su final definitivo. Fox dejó a Green en 2015, cuando él atravesaba una etapa especialmente delicada y tenía importantes dificultades para moverse. La pareja volvió a intentar la relación posteriormente, aunque finalmente volvió a separarse.

En mayo de 2020, Green habló públicamente sobre la ruptura en su propio podcast, With Brian Austin Green. Allí explicó que la separación definitiva se produjo después de que Fox regresara de filmar una película en el extranjero y le contara que durante ese tiempo había descubierto que se gustaba más a sí misma cuando estaba sola.
La historia de ambos continuó durante años ocupando un lugar destacado en la prensa de espectáculos, especialmente por tratarse de dos figuras conocidas de Hollywood y por la posterior relación de Fox con Machine Gun Kelly.
Sin embargo, al hablar ahora sobre aquella etapa, Green puso el foco en una dimensión mucho más personal: la lucha por recuperar capacidades básicas y comprender qué había ocurrido con su cuerpo.
“En esencia, ya no era quien era”, recordó sobre aquellos años. Su recuperación, que se extendió durante cuatro años y medio, no consistió solamente en recuperar funciones físicas. También implicó aprender nuevamente a relacionarse consigo mismo, con los demás y con las emociones que durante mucho tiempo había mantenido bajo control.
La crisis neurológica no fue el único problema de salud importante que atravesó el actor. En 2022, Green contó que había sufrido otro episodio que lo dejó postrado en cama durante aproximadamente seis semanas debido a una colitis ulcerosa.
La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria intestinal que provoca inflamación y úlceras en el revestimiento del tracto digestivo. De acuerdo con la Clínica Mayo, los síntomas pueden variar en intensidad y pueden incluir diarrea, dolor y cólicos abdominales, dolor rectal, sangrado y pérdida de peso.


