
“Campanita”, de Gran Hermano: su historia familiar, lo que más odió del reality y por qué se “atrincheró” cuando fue eliminada
Eliminada del reality, la jugadora cuenta por qué vino de Paraguay a probar suerte a Buenos Aires
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Aunque su nombre es Stefanny Pereira, ella siempre fue conocida como “Campanita”. Y es que esta jugadora de Gran Hermano pronto se destacó por su energía y por su característico acento que combina una dulce tonada paraguaya, con una innegable raíz brasilera.
Eliminada del show, Campanita compartió un mano a mano con LA NACION en el que se refirió a su historia familiar y contó el atípico momento en el que decidió amotinarse, cuando la voz de Gran Hermano le informó que debía retirarse.
-¿Cómo se te ocurrió ese momento de no quererte ir de la casa de Gran Hermano?
-Ya lo tenía pensado antes de entrar en Gran Hermano, nunca nadie se atrevió, entonces dije: “Voy a hacerlo yo para ver qué pasa”. Al principio lo hice como un show, pero cuando vi mi foto ahí, en la pantalla, que era real y que me tenía que ir, me agarró una desesperación gigante. Ahí sí, comencé a llorar porque no me quería ir de ninguna manera, no quería dejar la casa y me iba a atrever a quedarme hasta que viniera alguien a buscarme, pero como el Big me dijo que iba a sancionar a mis compañeros si yo no abandonaba la casa, me dio mucha pena por ellos. Por eso acaté la orden.
-¿Qué fue lo que más te gustó de tu estadía en la casa?
-Me gustó todo: las fiestas, tomar aire, sentarme a tomar mate con mis compañeras y compañeros. Esos momentos me encantaron.
-¿Qué no te gustó de la casa?
-No me gustó la comida. Tener que comer todos los días carbohidratos, polenta, no era muy nutritivo. Otra cosa que me costaba bastante era que no podía bañarme a la hora que yo quería, porque el agua podía estar fría. Tenía que agarrarla primero sino se enfriaba enseguida y me tenía que dar una ducha exprés sin lavarme el pelo.
-¿Con quién de tu familia o de tus amistades hablaste apenas saliste?
-Todavía no pude hablar con nadie. Mi productora me dijo que me iba a dar mi celular por una hora y me mintió (risas), solo me lo dio 20 minutos. Lo abrí y no podía creer todo lo que estaba viendo, y después ella me dijo que ya era tarde, que tenía que dormir y no me dio ni tiempo de hablar con mi mamá. Pero ahora la voy a llamar para saber cómo está, porque seguramente ella vivió altas y bajas emocionales. No sé por lo que habrá pasado mi mamá, porque quiere lo mejor para mí y ella vio también lo de adentro y lo de afuera. Entonces quiero saber cómo está, cómo vivió todo eso.
-¿Y vas a hablar con tu papá y tus hermanos?
-Sí, con mi papá y mis hermanos. Yo tengo un hermano de 23 años. Los otros son más chiquitos, somos cuatro hermanos. Mi papá es paraguayo y mi mamá es brasilera, se conocieron en el Puente de la Amistad. Mi papá era taxista en Paraguay y mi mamá trabajaba llevando y trayendo mercadería de Paraguay a Brasil. Un día mi mamá le preguntó cuánto salía un viaje en taxi, mi papá le dijo el precio y mi mamá le respondió que era muy caro, entonces ahí mi papá le dijo que la iba a llevar gratis. Mi mamá y su amiga aceptaron, llegaron a la casa a dejar la mercadería, y mi mamá le preparó una comida como agradecimiento. Ahí él la invitó a salir y después de dos meses, mi mamá quedó embarazada de mí, ¡y hasta hoy están juntos! Hasta mis seis años vivimos en Foz de Iguazú, en Brasil, y ahora ellos viven en Ciudad del Este, en Paraguay.
-¿Cómo terminaste en Gran Hermano?
-La primera vez que vine a Buenos Aires fue para hacer el casting de Gran Hermano. Pasé por altos y bajos, me creí millonaria porque hice el cambio de dinero y me dieron un montón de plata, pero no valía nada. Recorrí caminando todo Buenos Aires, y me vine con un amigo que también hizo el casting. Él no quería gastar, quería andar en subte porque en Paraguay no hay, y por eso me hizo caminar horrores con mi maleta llena de ropa. Caminé muchísimo por Buenos Aires y adoré la ciudad. Después del casting, salimos con unos amigos. La pasé súper bien. Me quiero quedar a vivir en Buenos Aires, quiero trabajar aquí.
-¿Tu papá y tu mamá qué opinan de tu nueva vida? ¿Los extrañás?
-Sí, extraño pero yo en Paraguay vivía sola. Hace cuatro años que me mudé a Asunción, la capital de Paraguay para trabajar en la tele. Entré a trabajar en Calle 7, un programa muy conocido de allá. Después fui la notera de un programa los sábados y después pasé a ser coconductora. Y finalmente entré al Baila Conmigo Paraguay. Me fue muy bien en todos los ritmos, pasé por dos o tres instancias telefónicas pero luego fui eliminada por un teléfono en contra del mayor influencer de Paraguay. ¡Perdí!
-¿Cómo te llevás con los influencers de Paraguay?
-Por lo poco que pude ver, vi que algunos me apoyaron. Estoy muy feliz, muy agradecida con la gente de Paraguay.


