
La intensa vida amorosa de Pata Villanueva: entre apasionados romances, engaños y una venganza
La modelo vivió varias historias de amor, pero también sufrió traiciones y protagonizó algunas sonadas infidelidades
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Modelo y actriz, durante décadas Pata Villanueva llenó tapas y páginas de revistas, sobre todo por sus amores, casi siempre mediáticos y explosivos. Y todos con muchos condimentos. Su primera pareja formal fue el empresario Héctor Cavallero. Fue amor a primera vista. El 15 de marzo de 1975, a tres meses de conocerse, se casaron en los jardines de la parroquia de Santa María de La Lucila, y pronto llegó la única hija de la pareja, Agostina.
Sin embargo, la felicidad duró poco porque Cavallero conoció a Valeria Lynch durante las audiciones del musical Rocky Horror Show. La atracción entre el productor teatral y la cantante no pasó desapercibida para Villanueva, que un día se dio cuenta de que su marido, efectivamente, la engañaba cuando encontró un corazón con una inscripción con la letra de Valeria y él no pudo negar la evidencia y lo echó de la casa que compartían.
Años después dio detalles en un programa de Moria Casán: “Pensaba que me había casado para toda la vida porque nunca ni siquiera peleábamos... Pero algo pasó cuando vio a Valeria y dijo: ‘Cómo canta’. ‘Para mí grita’, dije yo. Y en ese momento lo sentí. Un día me desperté, me senté en la cama y le pedí que no me dejara por Valeria. Él se hizo el tonto, pero no me sacaba el tema de la cabeza. Nació nuestra hija y seguí con eso, investigando... Hasta que descubrí la infidelidad y no pudieron negarla, aunque él lo intentó. Ella no y me contó que hacía cinco meses que estaban saliendo (...) Llegué y lo eché de casa porque encima empezó a engañarme cuando estaba embarazada. Además, llamé al marido de Valeria y le conté todo. Al final le dije que se lo regalaba con moño. No podía perdonarlo, aunque quisiera”, sentenció.
Un affaire con el campeón
Pata quedó muy dolida luego del fracaso matrimonial que vivió como una gran traición. Decidió entonces dejar a su beba al cuidado de su exsuegra y se fue unos días a descansar a Europa, con una amiga. El destino hizo que compartiera hotel con Carlos Monzón, quien la invitó a presenciar una pelea y la noche siguió luego con tragos y largas charlas. Así, en Montecarlo, Pata y el boxeador tuvieron un affaire, aunque él seguía en pareja con Susana Giménez. Villanueva contó alguna vez que había vivido ese romance como una forma de vengarse del padre de su hija. Por años, Susana y Pata estuvieron enemistadas hasta que Villanueva le pidió perdón.
Un sueño de familia que terminó en escándalo

Al poco tiempo conoció a Alberto Tarantini. Se cruzaron en una fiesta en Vicente López; ella llegó con un grupo de amigas modelos y él con sus compañeros de Boca. Fue a mediados de 1978 y el Conejo era flamante campeón del mundo. La pareja fue la comidilla de los curiosos y de la prensa durante muchos meses. Al principio era frecuente verlos en los boliches de moda de la noche porteña, pero pronto formalizaron. Estuvieron juntos más de 14 años y Villanueva dejó todo para seguir a su amor en distintos destinos de Europa. Bernardita nació en Inglaterra en 1979 y por ese entonces Villanueva fue acusada de llevarse prensas sin pagar en las famosas tiendas Harrods de Londres y debió pagar una abultada multa. Luego fueron a Francia, donde nació Robertino en 1983.
Por esos años a la modelo se la relacionó con Philip Junot, exmarido de la princesa Carolina de Mónaco. Él era un playboy millonario que disfrutaba de los placeres mundanos y la falta de compromiso. Villanueva y Junot vivieron un romance intenso y corto, pero fue suficiente para que los paparazzi los fotografiaran. Fue el fin de su matrimonio con Tarantini, ya que la infidelidad sumada al desgaste de la pareja hizo que no pudieran recomponer la relación.
Rock y familia ensamblada

Villanueva conoció a David Lebón en la Noche de los Reyes Magos, una fiesta en Punta del Este, en el verano del 1994. Fue un flechazo por el que nadie apostaba, pero ensamblaron sus familias y se fueron a vivir juntos hasta que se separaron cuatro años después. Al principio no fue fácil acomodarse porque ella tenía tres hijos y él, cinco. Sin embargo, lo lograron y durante un largo tiempo convivieron con algunas idas y vueltas. Hasta que el músico decidió radicarse en Mendoza y ella no quiso dejar Buenos Aires. La distancia terminó distanciándolos, sin hacer ruido. “Nos llevábamos muy bien... Discutíamos por cosas que no tenían tanta trascendencia, aunque a David le costaba aceptar mi trabajo. Yo estaba en un momento complicado y no podía dejar de lado mi profesión y mis compromisos laborales. La verdad es que pensé en mí y decidí que me beneficiaba continuar sola, pero nos separamos amándonos”, contó ella por ese entonces.
Pocos meses después ella conoció al empresario Martín Bernt y se enamoraron. Estuvieron juntos durante quince años. Por fin encontró el amor sereno y estable que tanto había soñado. Estuvieron juntos hasta que él murió en 2011 en su casa de México, donde se habían mudado. Luego, Villanueva volvió a Buenos Aires y nunca más regresó, ni siquiera para desarmar la casa.
Fue su último gran amor… En el medio hubo flirteos y algunas versiones de romance con hombres famosos como el tenista francés Yannick Noah, el argentino Juan Martín Del Potro o el actor Luciano Castro, cuando recién estaba dando sus primeros pasos en televisión y trabajaba como su secretario. Fue ella quien se lo presentó a Cris Morena, quien lo contrató para sumarse a Jugate conmigo. Hace muchos años fue ella misma quien contó en un programa de América que: “Luciano era jugador de fútbol y quería ser modelo, así que se lo presenté a Cris Morena... Era mi secretario, aunque trabajando era un desastre, y no sabía hacer nada, pero no lo quería echar porque era divino. Estuvimos dos meses juntos y quedamos como grandes amigos”.



