Las hermanas Busnelli comparten la pasión por el escenario

Amanda y Mirta Busnelli
Amanda y Mirta Busnelli Crédito: Patricio Pidal / AFV
Mirta, la más famosa, presenta a su hermana Amanda, que se hizo actriz a los 50 y hoy es requerida por el cine y el teatro
Alejandro Rapetti
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26 de octubre de 2019  

Amanda y Mirta vivían en el seno de una familia de clase media, en Floresta, integrada por el padre, propietario de una imprenta; la madre, ama de casa; cuatro hermanas y un hermano. Mirta, la tercera, encontró su vocación de actriz cuando rondaba los 20 años y dejó su carrera de psicología para dedicarse de lleno al teatro. Ganadora de cuatro Martín Fierro y muchas estatuillas más, con los años se ha convertido en una de las actrices más reconocidas.

Amanda, la menos famosa de las dos, decidió dedicarse a la actuación un poco más tarde: cuando rondaba los 50. Estudió con los mejores maestros, y con el paso del tiempo ha transitado también una trayectoria respaldada en una sólida formación escénica. "Empecé como un hobby y me apasionó. Era dibujante, trabajaba en distintas editoriales, hacía danza, folclore, expresión corporal. Cuando le comenté a Mirta mis ganas de estudiar actuación enseguida me brindó todo su apoyo y su confianza", cuenta la hermana mayor, que acaba de estrenar Adela duerme Serena; con dirección de Andrea Garrote, en el Cervantes.

"Es una historia conmovedora de una familia que vive en una ciudad chica. La protagonista tiene cierta fragilidad, sufre de Alzheimer y vive una irrealidad con su marido y sus dos hijos", adelanta sobre la pieza escrita por Teo Ibarzábal, donde comparte escenario con Valentino Grizutti, Federico Marquestó, Laura López Moyano, Mariano Sayavedra y Emilio Vodanovic. También viene de participar en el film El sonido de los tulipanes, de Alberto Masliah, y en Corazón loco, de Marcos Carnevale.

Por su parte, la gran Mirta Busnelli protagonizó la segunda temporada de la serie web Noche de Amor -la primera, Noche de paz, pudo verse recientemente en Cannes-, y luego de superar algunos problemas de salud, comenzó a rodar Noche de estrellas, la tercera temporada de esta saga disponible en la plataforma Cont.ar. "Es una comedia sobre una familia muy loca, muy contradictoria, entre el colmo de la opresión y de la libertad. Yo hago de una madre terrible, excesiva, intensa, que todos quieren mucho pero a su vez tienen que soportar como protagonista de todos los miedos y todas las cosas. No tiene filtro", resume su papel en la trilogía dirigida por Pedro Levati por el que además fue galardonada en Rusia y en España.

En teatro acaba de reponer La savia, de Ignacio Sánchez Mestre, en la sala Dumont 4040 -estrenada en el Cervantes hace dos años-, donde hace de una mujer que para resistirse al olvido decide escribir su vida, y para tal fin convoca a personajes imaginarios. Allí comparte escena con Agustín García Moreno y Constanza Herrera.

-¿Cómo es compartir la pasión por la actuación entre hermanas?

Mirta: -Cuando Amanda decidió actuar a los 50 para mí fue hermoso. No me imaginaba para nada que ella, una mujer que ya era grande, que ya había criado a sus hijos, se iba a meter a actuar. Me puse muy contenta. Es un cambio medio loco. Y la admiro por eso. Ahora podemos compartir el mismo mundo. ¡Bingo!

Amanda: -En este aspecto de la actuación, Mirta me ha enriquecido muchísimo. Me ha ayudado y me ha valorado. Siempre fue muy estimulante su confianza.

-¿Qué mirada tienen sobre los distintos circuitos teatrales de Buenos Aires?

Amanda: -A mí me encanta el teatro under. Porque ahí empecé, y quiero continuar ahí, donde todo se hace con una gran colaboración de todos. Siento que me hace trabajar más la cabeza, que es más creativo y te obliga a pensar de otra manera, a arreglarse con lo que se tiene. Por otra parte, estar en el Cervantes es un orgullo enorme. Un teatro donde siempre vine como espectadora, me encanta ahora tener la posibilidad de actuar en uno de sus escenarios.

Mirta: -Este tipo de teatro, como el Cervantes, te facilita un montón de cosas, mientras que el teatro alternativo se hace a pulmón. A su vez, cuando era más joven había una diferencia enorme entre el teatro independiente y el teatro comercial. La búsqueda que ha tenido el teatro independiente es enorme, y en este momento es muy interesante el paso de la gente del teatro independiente al comercial, el intercambio de directores entre uno y otro circuito. Hay canales muy facilitadores para un lado y otro. En el teatro comercial, donde también hay cosas bárbaras, te favorece en algunas cosas y te limita en otras.

-¿Cómo ven el presente del teatro en la Argentina?

Amanda: -Brillante. Hay dificultades, especialmente desde lo económico, pero en lo artístico creo que está a la vanguardia en Europa y el mundo.

Mirta: -No tengo las cifras de la asistencia, pero en un momento donde todo está muy difícil veo que hay muchos espectáculos de teatro independiente que están siempre llenos. Claro que a diferencia del teatro comercial, el precio de la entrada es más accesible. Desconozco qué obras del teatro comercial les va bien y a cuales les va mal, pero supongo que en general hoy es difícil contar con un público que pueda pagar esa entrada.

-¿Cómo evalúan este momento político y social del país?

Mirta: -Penoso. Todo mal. Tener ese tipo de políticas con una persona que no está bien de la cabeza, para un pueblo es la desdicha. Pasar por el mundo habiendo provocado la desdicha y la muerte de tanta gente es un horror. No sé si se dará cuenta alguna vez. Estamos cercados en todos los aspectos, en el aspecto económico, en el científico, en las jubilaciones, en los servicios, en las obras públicas. Pero además con un discurso que es absolutamente falso, que te miente en las cifras, en lo que va a hacer, en lo que está haciendo, en lo que pasó. Macri es el payaso más siniestro que tuvo la Argentina. El gobierno de Kirchner y de Cristina hizo cosas muy valorables respecto de todo, de los jubilados, de la ciencia, de la asignación universal por hijo, del apoyo que le dio a la cultura. Eso no quiere decir que garantice un futuro así, porque el país que reciben es un país devastado. Igual, al lado de Macri, uno tendría esperanza casi con cualquiera.

Amanda: -Simplemente me da muchísima tristeza como está todo, no le veo soluciones, o muy pocas. Lo que más me duele es ver a un gobierno con una gran insensibilidad frente a todo. Veo inoperancia, incapacidad de gobernar. La investigación científica se ha debilitado en los últimos tiempos.

-¿Qué mirada tienen sobra la lucha del feminismo?

Mirta: -Es un movimiento transversal de una potencia enorme: la fuerza que tienen las pibas en las calles de todo el mundo, la lucha contra el femicidio, Ni una menos, la lucha a favor de la interrupción voluntaria del embarazo, de la educación sexual, es tan enorme. Es uno de los movimientos más revolucionarios que surgieron últimamente.

Amanda: -Es una revolución muy favorable para la mujer, impensado en otra época que surgiera un movimiento así con tanta fuerza. Me llama mucho la atención. También estoy totalmente de acuerdo con la interrupción voluntaria del embarazo, si bien nadie se divierte haciéndose un aborto, me parece que sí es necesario legalizarlo.

-¿Qué cosas las angustian?

Mirta: -Todo (risas). Mirá, el miedo está en casi todo, y la angustia tiene que ver con muchas cosas, pero una es justamente no resolver qué hacer con el miedo, porque estar vivo para mí es tener miedo. Y la muerte, inexorable, saber que vas a pasar por eso, que es tu extinción.

Amanda: -Yo tengo un hijo, Salvador, que vive en Barcelona, y otra hija, Verónica, que está acá con mi nieto. Siempre pienso mucho en los seres amados que están lejos, si les pasara algo y no los pudiera ayudar. Y también la muerte, como decía Mirta, no existir más, algo tan difícil de concebir.

-¿Qué balance hacen de sus vidas?

Amanda: -Viví como pude hacerlo, muchas cosas fueron bellas, por las cuales estoy contenta y satisfecha, y otras para nada, no voy a entrar en detalles. Pero me apoyo en las que fueron muy importantes para mí, y me dieron mucha satisfacción.

Mirta: -Creo que uno está contento de esas cosas que le han costado muchísimo comprender y cambiar, y que de pronto un día ve que lo logró. Pero para mí, que soy tan cambiante, el balance es muy relativo. Hay días que es muy negativo, y otros días que está bien, que es más conciliador, más armónico. Digamos que ahora estoy en un momento bastante amable con mi vida.

Adela duerme serena

  • De Teo Ibarzábal, dirigida por Andrea Garrote
  • De jueves a domingos, a las 21; hasta el 10 de noviembre
  • Teatro Nacional Cervantes, Libertad 815

La savia

  • De Ignacio Sánchez Mestre
  • Viernes, a las 20.30
  • Dumont 4040, Santos Dumont 4040

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