
Mario Pergolini confesó una insólita “travesura” que cometió a sus ocho años: “No tendría que haberlo hecho”
El conductor de Otro día perdido reflexionó sobre algunas anécdotas de su infancia y recordó situaciones que, entre la culpa, el arrepentimiento y las enseñanzas familiares, quedaron grabadas en su memoria hasta hoy
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Felipe Colombo fue el invitado de la última emisión de Otro día perdido, el ciclo que Mario Pergolini conduce por la pantalla de eltrece. Antes de darle la bienvenida, el animador reflexionó sobre los pro y los contra de ser famoso a una edad tan temprana e inevitablemente los recuerdos y las travesuras de la propia infancia vinieron a escena. Entre anécdotas y confesiones, salieron a la luz aquellos “pequeños” robos que los integrantes del late night show cometieron alguna vez y que, en muchos casos, los marcaron de por vida.
“¿Pequeños robos no hicieron de chicos?”, preguntó Pergolini abriendo él mismo el juego ante cámara: “Villa Gesell, 1984, que alguien se lleve una lata de tomate del supermercado…”, lanzó buscando complicidad. Inmediatamente, Agustín Aristarán recogió el guante y confesó: “Yo de los parques de Walter (en referencia a Walt Disney) en Estados Unidos me traje un Mickey grande. Me saqué la foto y agarré y lo metí al auto. Lo tengo en casa todavía”.
Mientras Evelyn Botto se negaba a hablar de sus robos de la infancia, “Rada” elevó la apuesta y bromeó: “Yo tengo un terreno que me robé”. Su compañera no tardó en retrucarle: “Lo usurpaste”, generando un divertido ida y vuelta en el estudio. Pergolini, entonces, recordó dos episodios de su infancia que, a diferencia de otras travesuras, lo marcaron de por vida: “Recuerdo dos robos que tuve. Uno me arrepentí toda mi vida. Viste esas cosas que te quedan marcadas y decís: ‘no tendría que haberlo hecho’”, se sinceró.
Ese hecho -que sucedió cuando tenía tan solo 8 años- fue cuando le robó plata a su vecina. “Una vez mi mamá me encontró un billete de 50 pesos. “¿Y esto de quién es?”, recordó que su madre le preguntó. “Intenté embarullarla un poco pero descubrió que era de mi vecina, de Elba, que íbamos siempre. No sé qué se me dio por manotear el billete”, expresó mientras sus panelistas intentaban saber cómo había sido el robo.
Si bien el exCQC aseguró no acordarse puntualmente del hurto en sí, lo que sí tiene todavía muy presente es la humillación que vino después cuando lo hizo ir hasta lo de su vecina a devolvérselo en persona. “Mi vieja me decía: ‘golpea vos la puerta’. Dale, golpea vos, ya que me trajiste hasta acá. No me hagas tener que golpear también la puerta”, se quejó entre risas.

“¡Me acordé!”, interrumpió Aristarán. “Me afané un juego de mesa de una juguetería enfrente de mi casa, Casa marinero. Me lo llevé y mi vieja me hizo ir a devolverlo y fue tremendo. Le decís: ‘Yo te robé, me arrepiento’”, recordó sobre las textuales palabras que le hizo pronunciar a modo de disculpas.
En medio de tantas confesiones, finalmente Botto decidió romper el silencio: “Tenía 8 años y en un supermercado había figuras de Pokémon. No teníamos para que me las compren mis viejos en ese momento. Entonces, yo lo que hacía era mirarlas mucho tiempo y con el dedo empezaba a arrancarlas del cartón y me afané un Pikachu”, confesó. Al igual que sus compañeros, la cantante y actriz recordó lo que sintió al ser descubierta: “Hasta que un día me vio uno de Seguridad. Dejé todo y le dije: ‘Por favor, no le cuentes a mi mamá’. Me dejo pasar, me salvo la vida pero un Pikachu me llevé”, lanzó victoriosa.
“Un auto estéreo me robé”, sorprendió Pergolini siguiendo con el plan de arrepentimiento. Mientras advertía cómo eran los viejos aparatos, esos “con bandejas” que “los sacabas y los ponías”, Botto quiso saber si había roto un vidrio para robarlo. “No, la puerta estaba abierta. Me quede esperando para avisarles que tenían la puerta abierta. Estábamos con unos amigos y se lo sacamos. Fue grupal, de no frenar con la manada. Nos fuimos potenciando el uno con el otro y a las cuadras dijimos: ‘¿Y donde lo ponemos si ninguno tiene auto?’”, concluyó, entre risas.


