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Es inútil intentar descubrir ''su lugar en el mundo''. Milagros Schmoll (22) vive arriba de un avión. Ni siquiera puede precisar dónde queda su hogar: posee una casa en cada orilla del Atlántico… ''Paso el año entre Londres y Nueva York'', dirá luego. Aunque no tiene dudas de que su país, donde quiere criar a sus hijos (''cuando lleguen'', arriesga) es Argentina. En uno de sus interminables vuelos transoceánicos descubrió la posibilidad de contar sus experiencias en el mundo de la moda a través de un blog. Allí desnuda su calendario de desfiles, habla de su amistad con el genial Jean Paul Gaultier, relata sus encuentros con Anna Wintour (la mítica editora de Vogue que fue retratada en la película El diablo viste a la moda) y exhibe el detrás de escena de los fashion shows más importantes del planeta. Ya completó varios pasaportes y sumó miles de millas. Sin embargo, lo curioso es que cuando su trabajo como modelo top le da respiro, siempre vuelve a subir a un avión.
-¿En qué te gusta gastar tu dinero, Mili?
-Creo que en lo que más gasto es en viajar.
Después de protagonizar la Semana de la Alta Costura en París, en el mes de julio, Milagros Schmoll se embarcó rumbo a Grecia junto con su marido, el economista Manuel Maximino. ''Tenía unos días libres antes de volar a Tokio para un desfile de Hermès. Con mi marido siempre aprovechamos esta fecha para escaparnos al Mediterráneo. Solemos ir a Capri, pero esta vez decidimos cambiar porque yo me había quedado con ganas de conocer más de Grecia después de mi paso por Atenas, en enero. ¿Nuestro destino final? Mykonos y Santorini'', cuenta la modelo.
Sus vacaciones duraron diez días. Durante los primeros cuatro hicieron vida de hotel en Mykonos. ''Queríamos descansar y tener tranquilidad, lejos del ruido. A la noche íbamos a Hora, centro de la ciudad, donde están los mejores bares y restaurantes. Mykonos tiene una noche bastante agitada, con un desfile increíble de personajes de todo tipo. El atardecer en la isla es increíble. El mejor lugar para disfrutar de la puesta del sol es Little Venice, donde la luz del sol se funde en el Mediterráneo e ilumina las casas que cuelgan sobre el mar'', asegura. Durante su estadía, Milagros disfrutó de la oferta gastronómica de Mykonos. A continuación, sus recomendaciones: ''Interni es un sueño. La decoración es minimalista, el servicio impecable, y la comida exquisita. Aconsejo el pulpo grillado como entrada, el róbalo con especias típicas como primer plato, además del postre de la casa. Katrin es un restaurante muy pintoresco. Su dueña es francesa, pero lo atiende una familia griega. Todos trabajan: padres, hijos, mujeres… ¡Por su forma de ser llegué a pensar que los griegos son argentinos con diferente idioma y mejor clima! Pedí moussaka, un pastel de berenjenas con carne, y un baklava, uno de los postres más populares de Grecia. También fuimos al Belvedere Hotel, donde está Nobu, uno de los mejores restaurantes de comida japonesa del mundo. Ahí me siento como en casa, porque tiene locales en Nueva York y Londres''.
Después de cuatro días, partieron en ferry hacia Santorini. Continúa Mili: ''Me gustó incluso más que Mykonos. Es imposible despegar la vista del mar y del paisaje, de las montañas y las casitas blancas con techos azules que miran hacia el volcán en medio del mar… Nos hospedamos en un hotel construido sobre rocas, prácticamente colgado en el acantilado, donde cada cuarto cuenta con una terraza privada desde donde sólo se ve el mar. Es muy curioso que en todos los pueblos de Santorini (Oia, Imerovigli, Fira) la vida transcurra entre escaleras interminables… Conocimos en barco todas las islas cercanas, parando para almorzar en pueblitos únicos y que sólo se descubren cuando se recorren las islas en profundidad. Anclamos junto a los dos volcanes: el viejo y el nuevo. El viejo generó la separación de todas estas islas que hoy en día son tan conocidas. Nadar allí fue una experiencia maravillosa, porque el color del agua cambia al naranja por el hierro que desprende… Simplemente, un sueño. El mar Egeo en esta zona tiene más de quinientos metros de profundidad y un color azul que difícilmente olvidaré''.
Hoy Milagros sigue en su permanente vuelta al mundo. Cuando se publique este reportaje, estará volando entre las semanas de la moda de Nueva York, Londres, Milán y París. Su último contacto con ¡Hola! Argentina fue desde Manhattan, a través de un mail. En el final, hizo referencia a sus recientes vacaciones por Grecia: ''Hoy, desde una Nueva York lluviosa, extraño mucho mis días en Mykonos y Santorini'', escribió.
Texto: Alberto Moronel
Fotos: Getty Images





