Momi Giardina y Juli Castro: madre e hija hablan de su sueño cumplido, las “cancelaciones” y los límites necesarios
En diálogo con LA NACION, las actrices palpitan el estreno del musical La llamada, que las lleva a trabajar juntas por primera vez
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De los videos de humor que hacían juntas en las redes sociales durante la pandemia a compartir por primera vez un escenario, Momi Giardina (44) y Juli Castro (23) están cumpliendo un sueño. Esta noche, madre e hija estrenarán en el Teatro Astros la comedia musical La llamada (creada por los españoles Javier Ambrossi y Javier Calvo, conocidos como Los Javis), que regresa a la cartelera porteña por 12 únicas funciones con César “Banana” Pueyrredón, Leticia Siciliani y Evitta Luna, bajo la dirección de Juanse Rausch.

-¿Cómo palpitan el estreno?
Juli Castro: -Es muy emocionante, es la primera vez que vamos a compartir trabajo y un escenario, que es lo que más amamos hacer las dos. A mamá siempre la veía en la butaca del teatro porque me venía a ver a muchas funciones de La llamada, ya se sabía toda la obra. Aparte, más allá de eso, es una obra que disfruto mucho: es un papel que está muy alineado con lo que me gusta hacer, tiene canciones hermosas y el elenco es muy bueno y un grupo humano muy lindo.
Momi Giardina: -En mi caso es especial, como todo lo que tenga que ver con compartir algo con Juli. A las dos nos apasiona el teatro, actuar, cantar y bailar, y poder vivir esa pasión juntas es impagable. Así que van a haber muchos nervios y mucho llanto porque las dos somos muy pesadas, full drama queens. Nos derretimos la una por la otra y la admiración es mutua, que es lo más lindo que nos puede pasar.
-Juli repite su papel como María mientras que Momi se sumó al elenco como la hermana Bernarda, en reemplazo de Mariano Saborido. ¿Cómo surgió tu incorporación?
Giardina: -Cuando vi La llamada el año pasado, dije: “Me encantaría estar en esta obra”, y el plus de actuar con mi hija no tiene precio. Entonces, cuando me enteré que Mariano no iba a estar le dije a Juli que tenía muchas ganas, hablé con Vane [Pellizzeri], nuestra representante, y así llegó a los oídos de los productores. Y acá estoy. La obra es hermosa y muy diversa. En la platea podés ver desde monjas hasta drags apludiendo, es una comedia musical para todo público donde la gente se va a matar de la risa y a emocionar. Estoy feliz. El otro día la escuchaba cantar a Juli en el ensayo y se me caían las lágrimas; es algo muy especial.

-¿Es más lo que lloran juntas o lo que se tientan?
-¡Las dos cosas! [dicen al unísono].
Castro: -Con una mirada ya nos tentamos. Nos pasa en el stream, en el escenario, en la vida, así que vamos a estar con muchas emociones a flor de piel.
Giardina: -Tanto el llanto como la risa es algo que nos caracteriza a las dos y acá vamos a darlo todo.
La complicidad madre-hija
-Momi, tu hija fue quien te impulsó a subir videos de humor en las redes sociales durante la pandemia y te ayudó mucho a levantarte cuando atravesaste una depresión.
Giardina: -El otro día, cuando me fue a ver al Movistar Arena con el show de Nadie dice nada (su programa en Luzu) se emocionó y me mandaba un montón de mensajes que me desarmaban. Yo le decía: “Hija, vos sos la responsable de mi plenitud, de mi cambio de vida, de mi entereza como artista”. Ella me dio una seguridad que no se la puedo atribuir a nadie más, solo ella tiene esa magia conmigo y ese vínculo tan especial que hace que me sienta mucho más entera. Mi mayor éxito es ella, no hay otra cosa.
-Juli, vos seguiste el camino artístico de tu mamá y siempre la acompañaste, en lo bueno y en lo malo.
Castro: -Sí, de chiquita la acompañaba a todos sus trabajos, a los shows, a los teatros, y siempre supe que me gustaba lo mismo. Por suerte, tuve el privilegio de tener a mis papás que me recontrabancaron y que me guiaron por el camino del arte. La realidad es que con mamá no solo nos bancamos en nuestros proyectos, también compartimos todo juntas, por eso esta temporada es tan especial para nosotras.

-Momi, en este vínculo de tanta complicidad que tienen, ¿alguna vez tuviste que poner los límites y recordarle que sos su madre, no su amiga?
Giardina: -Siempre digo que nos criamos un poco juntas porque al ser mamá tan joven, en cierta forma íbamos creciendo a la par. Una como mamá hace lo que puede y lo que le sale. En cuanto a los límites, pobre, siempre fue más el papá el que los ponía [el actor y conductor Diego Castro], yo no soy tan buena en eso. De hecho, poner límites es amor, pero es algo que a mí me cuesta y hasta lo hablo en terapia. También, Juli siempre fue muy buena. En la adolescencia tuvo un momento de ruido, se hacía un poco la loca y salía todos los días, como cualquier adolescente, así que con el papá tuvimos que ajustar un poco las tuercas [Juli se ríe].
Castro: -Pero de grande yo le enseñé a ella a poner límites en su vida, así que…
Giardina: -Te juro que ella me enseñó y me educó más que yo a ella [ambas ríen]. Es más, yo aprendí a hablar por ella, dije “mamá” por primera vez porque ella me enseñó.

-Hoy en día tienen mucha exposición las dos y el streaming suele convertirse en una charla entre amigos donde comparten muchas intimidades. ¿Intentan poner un límite a lo que comparten de su vida privada?
Giardina: -Sí, contamos todo. Creo que cuando empezamos a mostrarnos en redes hacíamos un poco más de reality de nuestra vida, pero también por esta situación de que queríamos que la gente nos conociera. Hoy, al tener las dos un programa diario, ya te desnudás en cámara prácticamente.
Castro: -La gente sabe todo, te conoce más que vos misma. A veces me entero de cosas de ella por el aire, y viceversa. Con papá nos pasa lo mismo, él también está en stream y ya estamos acostumbrados, pero hay que tener cuidado con lo que contamos.
Giardina: -Siempre está bueno tener ese espacio para replegarse y estar tranquilos, solos, guardarse cosas para uno.
-¿Lo logran?
Giardina: -Sí, a veces sí y otras se hace un poquito más difícil, pero sí…[ambas ríen y hacen un gesto cómplice]. Nos pasó miles de veces que se nos fue larga la lengua.
Castro: -Porque aparte si lo hacemos mal, lo hacemos mal en serio, con nombre y apellido, mandamos al frente a todos. Te olvidás de que hay una cámara.

Giardina: -Creo que a las dos nos pasa que somos muy genuinas y muchas veces te olvidás de que tenés una cámara enfrente y que hay 200.000 personas mirándote, pero no es que estamos hablando de otros, son miserias nuestras, de nuestra personalidad, y a mí me gusta mucho reírme de mí misma. Por ahí tirás algo y decís: “Ay, ¿para qué conté esto?”. Pero, bueno, ya estoy acostumbrada.
Un presente soñado
-Momi, ¿en qué momento de tu carrera sentís que estás?
Giardina: -Creo que estoy en el momento que siempre soñé, me imaginé este presente desde muy chica y lo estoy pudiendo disfrutar, y eso creo que tiene que ver con la edad en la que me llegó, y después de tantos años de trabajo. Por supuesto que es muy fuerte porque hacer estadios o grabar una serie para Disney o compartir un escenario con mi hija en una obra increíble son emociones difíciles de digerir, pero también tengo a mis amigos, a mi familia y a mi hija que me ayudan a tener los pies sobre la tierra y a poder disfrutar de este momento tan hermoso.
-Siempre soñaste con esto pero durante muchos años estuviste a un costado de la escena. Trabajaste en televisión y en teatro con Marcelo Tinelli, Susana Giménez, Nicolás Repetto, Guillermo Francella y Enrique Pinti, entre otros.
Giardina: -El éxito me rozaba pero no me tocaba a mí. Trabajaba en lugares como ShowMatch, que tenía 30 puntos de rating, pero yo no era la protagonista de esa situación. Hoy se dio vuelta, pero creo que tiene que ver con insistir; siempre me apasionó esto y, sin ser la mejor como bailarina, era lo que me acercaba a lo que quería hacer. Me formé como actriz y comediante y sentía que la bailarina me iba a acercar mucho más al medio que si atendía un negocio de ropa. Supe ser perseverante y creo que eso es lo que define mi presente.

-¿Hubo mucha frustración en el camino?
Giardina: -Sí, pero la frustración fue también lo que hizo que pueda despegar. Mi unipersonal, que fue lo que me marcó, me alejó de la bailarina e hizo que la gente me conociera como actriz y comediante, vino a raíz de todos los fracasos anteriores. Entonces, fue perderle el respeto a la palabra fracaso y animarme, atreverme y entender que nunca es tarde.
-Ambas trabajan en Luzu: una en Nadie dice nada y la otra en Patria y familia. ¿En algún momento pensaron en poner en pausa el streaming para dedicarse más a su faceta actoral?
Giardina: -Estoy muy feliz con el presente que tengo y siempre uno desea o sueña más cosas porque es lindo soñar, porque es un motor seguir mirando para adelante. Como actriz tengo mucho para mostrar más allá de la comedia y si puede ser de la mano de Juli sería lo más lindo del mundo. Sería hermoso compartir una película o una serie juntas.
-¿Te gustaría hacer alguna ficción de drama?
Giardina: -Obvio, recontra, me tengo fe. Si una no se tiene fe, ¿quién se la va a tener?

-¿Vos, Juli?
Castro: -En mi caso es lo mismo. Me parece que está bueno complementar lo que nos gusta hacer artísticamente hablando, como cantar, bailar y actuar [el año pasado protagonizó la serie Playback: una somos dos, por Disney+], con el streaming, que te da una visibilidad espectacular y nos divierte mucho hacerlo. También me encantaría compartir con mi mamá y mi sueño siempre fue hacer musicales, películas y series, incluso trabajar afuera. En un futuro, también me gustaría sacar música.
Giardina: -Somos muy workaholic. Amamos nuestro trabajo y si tenemos el privilegio de poder seguir trabajando de lo que nos gusta, bienvenido sea.
De Tinelli a las cancelaciones en el streaming
-Momi, ¿cómo fue el detrás de escena de tu reciente entrevista con Marcelo Tinelli?
Giardina: -¡Ay, fan!
-¿Era la primera vez que hablaban públicamente de que fueron pareja?
Giardina: -Sí, porque Marcelo había ido al programa pero no habíamos hecho alusión a nada de eso. Creo que me animé en el contexto de Momi TV, un personaje que hago que no tiene escrúpulos. Y con él tengo una confianza que está buenísima y fue como una especie de constelación, también. Fue mi jefe durante tantos años, una persona a quien yo respetaba, que respeto, por supuesto, pero que admiraba y tenía incluso esa cosa de “silencio que llegó Marcelo”, no porque él lo hubiera impuesto sino por una cuestión de que para mí era Tinelli, era mi jefe. Poder dar vuelta esa situación y entrevistarlo, joderlo y tratarlo de igual a igual me hizo sentir muy bien. También, darme cuenta del presente en el que estoy, que es lo que más agradezco.

-¿Te puso algún condicionamiento antes?
Giardina: -No, los dos nos morimos de risa, somos gente grande, cada uno ya tiene otra historia. Cuando terminó la nota me dijo: “¿Tu novio se va a enojar o algo?”, y yo le respondí que no. Ya había hablado con él [con su pareja, Sebastián Espada] y le había preguntado: “Che, negrito, ¿a vos te enoja si jodo con esto?”, y estaba todo bien, por supuesto.
-Con Nico Occhiato también tenés muy buena relación y fue quien te abrió las puertas de Luzu.
Giardina: -Nico es alguien muy especial, con él decimos que somos hermanos, venimos criados de familias bastante parecidas. Nos conocemos mucho, lo quiero mucho y es una persona que me dio una posibilidad y que confió en mí; de eso voy a estar siempre agradecida. Tenemos un equipo increíble, cada uno de los que forman parte de esa mesa de stream son personas muy talentosas, todas formadas, no por desprestigiar a los youtubers ni streamers, pero es una mesa de artistas y para mí eso es precioso.
-En la era de las cancelaciones, ¿la pasaste mal cuando te criticaron por la imitación que hiciste del futbolista noruego Erling Haaland?
Giardina: -Sí, obvio que la pasé mal, tener que escuchar que me deseaban la muerte a mí o a Juli por una imitación... ¿Por qué tanta maldad y por qué destilar tanto odio? Me puedo equivocar, te puede gustar o no, pero esa agresividad es imposible que no te afecte.
-¿Te pasó algo similar cuando se hablaba de tu supuesto pase de Luzu a Olga?
Giardina: -No, con eso la verdad que no porque a mí nunca me llamaron de Olga, fue una pelotudez atómica y nos reíamos de eso. Esto es un trabajo, hoy uno está en un lado, mañana en otro, tener ofensas o generar un River-Boca no tiene ningún sentido. Somos todos laburantes y ojalá haya trabajo para todos.
-Además del teatro y del programa, en noviembre se estrena en Disney+ la serie de Nadie dice nada, que se llama Somos así.
Giardina: -Va a ser una locura, es una serie mundial. Independientemente de si ves el programa o no, te puede gustar porque no habla del programa. Cada uno es un personaje que tiene una historia de amor, enredos, enojos, de comedia. Se va a emitir en no sé cuántos idiomas, así que es una gran apuesta.



