
Mientras disfruta de su primer año sabático, vive conectada con la naturaleza y jura que no fantasea con darle un hermanito a Merlín Atahualpa
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Hace meses, en marzo, dijeron que estaba embarazada. Sí, por segunda vez. Ella misma desmintió los rumores desde la alfombra roja de Cannes: "Confíen en mí, no estoy esperando un hijo", les juró a los cronistas argentinos. Ahora, durante una breve entrevista con ¡Hola! Argentina, Natalia Oreiro (37) sorprende con una definición contundente: "Hoy no tengo pensado tener otro hijo", dispara. Así las cosas, por el momento, Merlín Atahualpa (2) seguirá disfrutando "en exclusiva" de los beneficios de ser el principito de la casa.
El 2013 que pasó resultó intenso para Natalia: protagonizó Sos mi vida (la tira diaria, junto a Adrián Suar), estrenó la película Wakolda (con la que recorrió gran parte de Europa y la llevó de regreso a Cannes) y giró con su grupo de música por Europa del Este. Por eso este año, para celebrar sus primeras dos décadas en Argentina, decidió dejar su agenda en blanco y disfrutar de su familia. Sólo asumió pocos compromisos, que selecciona con mucho cuidado. Hace días desfiló por la red carpet de los Cóndor de Plata para levantar, por segundo año consecutivo, el premio a la Mejor Actriz. En esta oportunidad fue distinguida por su papel en Wakolda. Y ahora, en esta charla, se presenta como embajadora de vida saludable de Terma durante el lanzamiento de las nuevas limonadas.
–¿Cómo estás viviendo este año sabático? ¿Lo disfrutás o lo padecés?
– Cada vez que termino un trabajo me gusta parar un poco para pensar qué quiero hacer. Para mí es un año de reflexión, un momento para encarar nuevos proyectos, estudiarlos y ver cuáles son los que me pueden dar vuelo para seguir creciendo como actriz. Suelo involucrarme muchísimo en cada papel que asumo y me gusta creer que donde estoy yo está mi energía. Hoy estoy muy tranquila y relajada. Creo que cuando una es más chica tiene la ansiedad y la energía de hacer y hacer. Y si bien conservo ese espíritu hacedor, logré desconectarme y por primera vez puedo decir que estoy cosechando todo lo que sembré durante años.
–Hace días, al recordar tu llegada al país, contaste que en tu primer casting el director te dijo que te dedicaras a otra cosa...
–Sí, no fue muy auspicioso ese comienzo. Por suerte, no me rendí. Siempre fui una mujer que no tuvo miedo de ir contra viento y marea para alcanzar sus sueños. Soy de las que luchan y miran para adelante aunque muchos piensen que no pueda o que no sirvo para determinado papel.
–Sos abanderada de la vida sana. ¿Compartís esos valores con tu familia?
–Así concibo la vida, así me alimento y me conecto con la naturaleza. Mi hijo Merlín es un niño que se la pasa trepándose a los árboles, jugando en el barro y me encanta que viva esta infancia. Y yo lo acompaño; juego, me embarro, me tiro por las barrancas… A Merlín todo el tiempo le hablo de la naturaleza, de los pájaros, y él, aunque no lo creas, ya reconoce el sonido de los pajaritos, con escucharlos un rato ya sabe de qué ave se trata. Lo mismo pasa con nuestra huerta. Ya entiende que de una semilla que plantamos puede crecer la zanahoria que después comemos. Y le encantan las frutas y las semillas. Casi que no conoce los caramelos, con decirte que tiene su tapercito donde lleva semillas de todo tipo. Es fanático del pistacho y también de las semillas de girasol y de chía.
–¿A quién se parece?
–Se parece mucho a mí?, todo el tiempo me actúa. Cuando me ve triste, me dice: "No importa, mamita, no es tan importante, no te preocupes" y me hace unas caritas que te dan ganas de comértelo a besos.
–¿Tenés pensado darle un hermanito?
–No, hoy no tengo pensado tener otro hijo.•
Texto: Jacqueline Isola
Fotos: Paul Roger



