
Romina Richi y Margarita Páez presentan su versión de Romeo y Julieta con el deseo como protagonista
La directora y actriz habla junto a su hija sobre el desafío de trabajar juntas arriba del escenario, el proceso de casting y cómo separan el rol de madre e hija del de directora y actriz
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Hace unos años Romina Richi se recibió de directora de ópera en el Teatro Colón y ya entonces empezó a gestar la idea de Es teatro, es deseo: Julieta y Romeo, un espectáculo que puede verse en el Polo Cultural Saldías los días 3, 5 y 12 de septiembre, a las 20. La protagonista es su hija Margarita Páez y su pareja Balthazar Murillo, junto a 36 actores y músicos en escena.
Para Richi, estos últimos días antes del estreno son un poco caóticos porque hay que ajustar detalles de vestuario, maquillaje y llevar adelante los ensayos generales. Y ella, que escribió y dirige la obra, está en todo. LA NACION conversó con Richi y Páez sobre la gesta de esta versión de la ópera de Charles Gounod y el vínculo de madre e hija sobre el escenario y en la vida cotidiana.
-¿Cómo surgió la idea de esta puesta?
-Surgió hace un par de meses por las ganas de hacer teatro, ahora más que nunca. Me parece que es un momento en el que hay que hacer. Ya tenía esta idea de la ópera Romeo y Julieta, la actuación, la música, el ballet y todo eso atravesado por el deseo, que es un personaje en esta historia. Y, además, hay otros personajes de otras obras de Shakespeare: están Ofelia, Ricardo III, Cleopatra, Lady Macbeth, Calibán. Hace un par de años me recibí en el Colón como directora de ópera y estudié mucho todas las óperas, todo Shakespeare, y algo surgió en mi cabeza. No fue de golpe, sino que es una idea que vengo trabajando hace tiempo y decantó. Fue muy fuerte.
-¿Y qué tiene de diferente esta relectura de Romeo y Julieta?
-Lo que tiene diferente es que está el deseo. Entonces todos estos personajes salen de sus propios cuentos para ver cómo el deseo modificó el transcurso de cada una de las vidas. Y cada uno también viene a expresar cómo el deseo interfirió en su propia historia. Aparte, hay ópera y está el maestro Ezequiel Silverstein, que es el director de la Orquesta Estable del Colón, y tenemos a Barbie Majule, que es una coreógrafa increíble. Hicimos un gran casting en el que se presentaron más de 400 personas, y estamos haciendo una película sobre todo el proceso. Son 36 artistas en escena, la mayoría fueron elegidos en el casting.
-¿Cómo fue que te interesó estudiar dirección de ópera?
-Hay que dar exámenes para entrar. No fue fácil… Tuve que llevar una propuesta sobre una ópera. La verdad es que había visto dos óperas en mi vida, una en París y otra acá. Fue una gran casualidad. Estaba sacando entradas para ir a ver algo al Colón, con un amigo que vive en otro país, y vi que estaban abiertas las inscripciones. Me dio curiosidad y entré a mirar de qué se trataba. Cuando vi ‘regisseur’, que es dirección de ópera, me interesó, también las materias de los tres años y dije “quiero hacerlo”. Tuve los mejores maestros que te puedas imaginar y adquirí un conocimiento increíble. Si bien ya estaba dirigiendo, porque hice dos películas, tengo una en proceso, 15 cortos, teatro, la ópera es muy distinta. Ese bagaje de información fue clave para llegar a donde llegué hoy con este otro deseo, el de Julieta y Romeo, porque el deseo justamente que dice “¿Por qué Romeo primero? Yo quiero poner primero Julieta”. Resumida, así fue la historia.
-Suena como toda una aventura...
-Sí. Estoy muy entusiasmada porque tenemos cantantes del Colón, un quinteto de cuerda y piano en vivo, y somos muchos. Hacemos estas tres funciones en el Polo Cultural Saldías (San Pedro de Jujuy 4, CABA) y en noviembre funciones en la Sala Argentina del Palacio de Libertad. Y ahí vamos a tener la experiencia de hacerlo en un teatro clásico, porque el Polo Cultural es un galpón. La idea es seguir el año que viene, hacer giras…
-¿Por qué elegiste a tu hija Margarita como Julieta y a su novio como Romeo?
-Cuando lo estaba armando ellos vinieron al casting… Pero no a audicionar sino a mirar. Tenían ganas de ver cómo es el proceso. Surgió naturalmente, y se armó.

-¿Cómo es trabajar con tu hija? ¿Podés separar el vínculo laboral con el personal?
-Sí, claro que se puede. Hace unos años que no vivimos juntas porque ella tiene su departamento. Para mí fue súper lindo. Yo trato de separar. Con mi profesión, estoy muy acostumbrada a entrar y salir de los roles y, de alguna manera, mi rol ahora es el de directora.
Margarita, la hija que la actriz y directora tuvo junto a Fito Páez, tiene 22 años. Debutó en los escenarios en 2024 con la comedia Al borde del mundo, dirigida por Ana Kowalczuk y Camilo Polotto Javkin. Y por estos días se encuentra promocionando su trabajo en Barreda, la película de Prime Video sobre el odontólogo platense que cometió un cuádruple femicidio en 1992; en el film, interpreta a una de las hijas de Ricardo Barreda.
-Margarita, ¿las ganas de sumarte al espectáculo nacieron viendo el casting?
Margarita Páez: -Sí, pero la verdad es que mamá quería que Balthazar y yo seamos su Romeo y Julieta.
Romina Richi: -Es cierto, pero no los quería cargar con eso….
Páez: -Balti estaba haciendo teatro en el Cervantes y yo, tal vez, tenía un viaje. Mamá tenía el deseo de que la hiciéramos nosotros, pero no estaba definido… De alguna manera, siento que íbamos a ser nosotros, pero se dio naturalmente. Vimos todo el proceso de casting de los actores porque nos encanta mirar desde el lado del espectador. Y nos interesaba mucho el proyecto. Y cuando mamá estaba eligiendo los personajes, nosotros también éramos muy curiosos con eso y queríamos ver a quién iba a elegir… Y se dio.
Richi: -Sí, empezaron a participar naturalmente.
Páez: -Realmente ya estábamos adentro de la obra. Recién cuando arrancamos a ensayar entendimos que éramos nosotros (risas). Hasta ese momento no lo habíamos asimilado.
Richi: -Sabían todo del proyecto, incluso el proceso de escritura porque cuando hice el casting todavía no tenía la obra terminada.
-¿Y cómo es trabajar con tu mamá?
Páez: -La obra es muy coral, y somos tantos que no puedo encapricharme con que me dirija a mí ni me diga cosas particularmente a mí (risas). Porque estamos en equipo. Me lo tomé con mucha calma y también soy la que más la conoce. Entonces, desde ese lugar sé las cosas que le están pasando… No me enrosco con nada de lo que me dice, al contrario. Además, me encanta que me dirijan, y más si es ella. Siento que podemos separar el vínculo madre-hija. Sabemos cuándo trabajamos y cuándo estamos en familia.

-¿Y en casa se sigue hablando de trabajo?
Páez: -Sí. Hablamos mucho de trabajo fuera de los ensayos. Todo el tiempo.
Richi: -No le cuento la cantidad de cosas que hago porque le quemaría la cabeza. Porque es mucho… Todo es muy grande. Sí voy compartiendo algunas cosas. Y no vivimos juntas ya, pero nos vemos casi todos los días con los ensayos. No hay tanto tiempo tampoco para hablar de otra cosa.
Páez: -Hace dos meses que estamos ensayando, el casting fue hace tres, y mamá la tiene en la cabeza desde hace cuatro meses. Estamos tomadas (risas).
Richi: -Lo hago con muchas ganas. Es lo que me gusta, amo lo que hago. Me encanta dirigir, me encanta actuar. Es mi pasión.
-No es la primera vez que trabajan juntas…
Richi: -No. Ya habíamos trabajado en la película El padre de mis hijos en 2018. Y fue una experiencia hermosa.
-Romina, debutaste en televisión a los 12 años con El gordo y el flaco, con Juan Carlos Mesa y Gianni Lunadei. ¿Qué pensaste cuando Margarita te dijo que quería ser actriz?
Richi: -No la dejé (risas). De chiquita hice como 40 comerciales también.
Páez: -No me dejó hasta que terminé el colegio. Siento que estuvo bien, porque pude enfocarme más en la escuela y en las cosas de una nena de esa edad. Mi hermana Bethania también quiere ser actriz y le encanta mostrarse. A mí no me pasaba por ahí.
Richi: -Con 10 años Beta cree que tiene tu edad (risas). Y además me ve a mí, te ve a vos haciendo a Romeo y a Julieta y ella quiere también.
Páez: -En mi caso no fue un gran deseo estar frente a cámaras, siendo tan chica. Estaba muy en la mía y actuar me gustaba, pero era algo más inconsciente. Sí, todavía no estaba definido.
-¿Y cuándo decidiste que iba en serio?
Páez: -Cuando terminé el colegio y arranqué clases de teatro.
-¿Pensaste en seguir los pasos de papá Fito y hacer música?
Páez: -Hago música también y toco instrumentos, pero no siento lo mismo que me pasa con la actuación. La música es más algo mío. No lo muestro tanto, y lo cuento si me preguntan. Es una pasión íntima, que ojalá en algún día la pueda explotar.
-¿Todavía tenés inseguridades?
Páez: -Sí. Tengo más inseguridades con la música que con el teatro. Porque el teatro me gusta tanto que ni lo pienso.
-Se estrenó Barreda y vos interpretás a Adriana, una de sus hijas... ¿Cómo fue la experiencia de ponerle el cuerpo y la voz a una historia verídica?
Páez: -Conocía el caso, pero muy por arriba… Había escuchado que la familia le decía “Conchita” y en ningún momento me había parado a pensar que realmente había matado a esas cuatro mujeres que tenían una vida, tenían sus sueños. No lo había pensado hasta que me llegó el proyecto. Fue muy fuerte hacer la peli, la verdad. En el estreno estaba Inés Kremer, que era una amiga de Cecilia Barreda, y cuando me vio me dijo: “¡Ay, tenés algo de Adriana!”. Y fue hermoso que me lo dijera.

-Romina, ¿por qué no dejaste que tu hija trabajara mientras estaba en la escuela si vos sí lo hiciste?
Richi: -Porque trabajo desde los 12 años y no estuvo bueno. No pude estudiar porque siempre me tenía que ir a trabajar. Y me parece que hay edades para cada cosa. Lo hacía por una necesidad económica y más allá de que quizá ya tenía el talento, creo que era demasiado chica. Margarita tiene la oportunidad de estudiar y me parecía bueno que lo hiciera, porque ese es el momento para estudiar. Yo finalmente terminé el colegio a los 27 años y una carrera hace dos años, que era mi deseo máximo. Trabajaba mucho, no tenía tiempo de estudiar. Ella tiene toda la vida para actuar, más con padres como nosotros que estamos en el medio; es algo muy cercano de alguna manera, aunque todo lo que hizo fue por casting y no por sus padres. Esa posibilidad de ir al casting ya la iba a tener y después, si tiene talento, ya es otro tema.
-¿Te gustó que te dijera que quiere seguir tus pasos?
Richi: -Sí, a mí me gusta que hagan lo que ellas quieran. Uno siempre quiere lo que no fue o lo que no hizo, pero esta es mi pasión claramente. Después puedo encontrar otras similitudes o cosas que me apasionan y me gustan, pero estoy contenta con lo que hago. Y también es lindo compartir la misma pasión.
-Tu hija menor quiere ser actriz, ¿y la mayor?
Richi: -Valentina vive en Madrid desde hace unos años y también es actriz, aunque ahora trabaja en un teatro, haciendo las redes y producción. Eso también le encanta. Ahora se va al Festival de Cannes y luego al de San Sebastián. Tiene un súper trabajo.
-Margarita, protagonizás esta obra con tu pareja, Balthazar Murillo...¿Cuánto suma y cuánto resta trabajar juntos?
Páez: -Disfrutamos mucho trabajar juntos. Ya hicimos Un ritual de paso, en el Teatro El Grito, y fue re divertido. Y también filmamos cortos. Me encanta trabajar con Balti porque nos admiramos un montón, mutuamente.
-¿Es verdad que se conocieron en el cumpleaños de tu mamá?
Páez: -¡Sí! (risas) Fue en el 2021. Muy loco. Era el cumple de mamá y Balthazar llegó con Bárbara Lombardo, porque estaban haciendo La 1-11-14. Y enseguida empezamos a hablar.
-¿Tienen otros proyectos?
Richi: -En algunas semanas empiezo a grabar una serie, pero no puedo decir nada todavía. Y voy a hacer una obra en Buenos Aires, en unos meses.
Páez: -Yo voy a estar en La Pilarcita, con las hermanas Marull. Y voy a grabar una peli, pero es muy independiente. Y sigo estudiando con Ricardo Bartis, Silvina Sabater y Francisca Ure.



