En su tercera edición, la Fundación Zaldívar convocó a cuatrocientos invitados en una velada donde la solidaridad y el glamour se unieron por una noble causa
1 minuto de lectura'

Sonaba "We’ve Only Just Begun", de The Carpenters, cuando los primeros invitados empezaron a llegar a la cena de gala de la Fundación Zaldívar que, en su tercera edición, ya cuenta con un lugar de privilegio en la agenda social porteña. En L’Orangérie del hotel Alvear, empresarios y grandes figuras que colaboran con la institución fueron recibidos por el reconocido oftalmólogo Roberto Zaldívar –que a fines de mayo fue galardonado con la Medalla de Oro y Honor por la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto-Refractiva–, su mujer, Estela, y sus hijos, Roger y Mercedes, también involucrados en la obra que comenzó su abuelo.
"Hace veinticuatro años que ayudamos a personas con pocos recursos y, ahora, Estela y mis hijos son el corazón de la fundación y, además de atenderlos por sus problemas visuales, nos encargamos de que no les falte comida ni ropa", confesó Roberto a ¡Hola! Argentina.
UNA NOCHE PARA POCOS
Mientras sonaban clásicos interpretados por la orquesta Sunshine Serenade y se bebía exquisito champagne, Eduardo Costantini y Clarice Oliveira Tavares y María del Carmen Cerruti y Jorge Zorreguieta –las primeras parejas en llegar– intercambiaron palabras y saludos con sus íntimos, en lo que fue algo más que una velada destinada a recaudar fondos: la buena onda estuvo a la orden del día. "Conozco a los Zaldívar desde hace más de dieciséis años, éramos vecinos en Miami. Hacen una obra impresionante y son una muy linda familia. Con Eduardo empezamos a colaborar con ellos cuando nos reencontramos", contó a ¡Hola! la mujer del fundador del Malba.
Como siempre, Susana Giménez, madrina de la fundación desde hace dos décadas, impactó con una creación del diseñador libanés Zuhair Murad y, antes de acomodarse en la mesa principal, "presidida" por los Zaldívar, echó por tierra los rumores acerca de su situación sentimental: "Estoy sola. Por ahora, al menos, es así".

Andrea Frigerio e Iván de Pineda fueron este año los maestros de ceremonia y, cerca de las 22, invitaron Roger a subir al escenario. A diferencia de galas anteriores, esta vez, el reconocido oftalmólogo cedió su lugar a su hijo, quien conmovió a todos con su discurso.
Después del plato principal –confit de cordero con papas fondant, vegetales y cebollas caramelizadas–, llegaron las "sorpresas". Primero, hubo una cata a ciegas a cargo de José Manuel Fournier, presidente y fundador de Bodega y Viñedos O. Fournier. Y luego irrumpió en el salón Versailles César "Banana" Pueyrredón, que invitó a los más de cuatrocientos invitados a entonar sus hits. A las 12 en punto, Susana, partió rauda y feliz de haberse reencontrado con Ricardo Darín y Florencia Bas, sus grandes amigos. En su salida, se cruzó con Mike Amigorena y Mónica Antonópulos, a quienes saludó con abrazos y besos cargados de afecto. Cuando la música del mítico DJ Héctor Suasnábar –inspirada en aquellos temas que sonaban en Mau Mau– fue menguando, Mike improvisó un minishow de stand up. La gran noche, que había cumplido su misión con creces, ya estaba llegando a su fin. •
Textos: María Güiraldes y Paula Galloni
Fotos: Pilar Bustelo, Paul Roger y Matías Salgado
1Los llamativos cambios de look de Demi Moore y la inquietud que generaron
- 2
“Yo elegía a mis actores”. Escribió clásicos de la televisión, atravesó tragedias familiares y sufrió un final marcado por la ingratitud
3“Una rabia”: la revelación de Maggie Gyllenhaal sobre los años difíciles con su hermano Jake
4Los amores de Alberto Olmedo: la vedette que dejó todo por él, su relación con Nancy Herrera y el romance que se mantuvo en secreto




